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Cosas que no aprendí en clase (ni con pin parental ni sin)

LA Drac Queen americana Benjamin Berri, en un taller de una biblioteca neoyorkina celebrado con motivo del Día del Orgullo LGTB 2018. La foto está siendo utilizada por los defensores del Pin Parental. Más info.

En rigor, todo profesor o funcionario que utilizase su puesto con fines adoctrinatorios debería ser inhabilitado de por vida. Pero claro, ¿qué es adoctrinar? ¿Hasta qué punto se puede disociar la educación del adoctrinamiento? En mi modesta opinión, en todo lo posible. Por tanto y si de mí dependiera, apelaría a los docentes a dejarse de chorradas a lo Makarenko, y trasladar a los alumnos la única ideología que ha pasado el cedazo de lo incontrovertible: la ciencia. Más. Si un padre viene hecho un basilisco porque a su hijo le han endosado un cántico a las vacunas, multa del copón al padre por ceporro. Adoctrinar sobre preceptos anticientíficos… ni pin ni pon parental. Inhabilitación y multazo, y a poder ser destierro de por vida en las Chafarinas.

Pero claro, la ciencia no cubre muchos de los humanos desempeños. En una democracia habría que resignarse a un cierto adoctrinamiento referente a las virtudes de respetar lo cívico. Habría que resignarse, también, a un cierto adoctrinamiento en el mínimo común divisor de la ética, los derechos humanos (la declaración de la ONU, aclaro, no la que maneja el departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya). Y hasta aquí.

Pero tenemos tres problemas. Los cristianos y religiosos en general, los progres de izquierdas y los nacionalistas, que no se resignan a no dar la tabarra con sus respectivas “ideologías”. La “visión cristiana de la vida”, por ponerles en alguna en la que me han educado o tratado de hacerlo, descansa en una serie de absolutos. Que la vida y la condición humana son “sagradas”, que existen potencias superiores explicativas en última instancia de “lo creado”, que hay un orden natural del que emana nuestra ética y nuestra moral. Existe la visión “progresista”, según la cual (y simplificando notablemente) hay fuerzas de progreso -los buenos- enfrentadas a fuerzas “conservadoras” -los malos- que deben ser allanadas en el camino a una sociedad “mejor” (más libre, fraterna e igualitaria). Del adoctrinamiento nacionalista les ahorro la explicación, básicamente se reduce a creer en gilipolleces del tamaño de estaciones de tren y rendir culto a trapos de colores.

Este triángulo de las Bermudas de la filosofía (cristianos, progres y nacionalistas, a los que cabría añadir animalistas y defensores de la ideología de género, sea lo que sea) no se resignan a no usar la educación como un “barrer para casa”. Es más, si yo mañana le digo a un activista pro ideología de género (sea lo que sea) que su intervención en quinto de la ESO sobre las “ventajas del masaje anal-prostático” será replicada por una alocución del padre Capones en sentido contrario, que lo “diver” es el papá encima de la mamá, el activista probablemente pondrá el grito en el cielo. En Cataluña, si al profesor tontolaba del Omnium Cultural que mueve la cosa del llacet le digo, que OK, que puede seguir con sus homilías, pero que en justa compensación mañana tres sargentos de la Legión enseñarán a los chicos cómo exterminar a los enemigos de España…

¿Comprenden? Lo cansino de estos adoctrinadores es que consideran que su deber es tanto adoctrinar como impedir que el rival adoctrine.  Se arrogan el monopolio del adoctrinamiento. Son un coñazo humano del todo lamentable.

Felizmente, en la mayoría de los colegios funciona lo que se llama el Proyecto No Sé Cuantos (PNSC), que se enmarca en unos contextos adoctrinadores más o menos tolerables y soporíferos aprobados por los consejos escolares. “Adoctrinamos para la paz, la igualdad entre hombres y mujeres, y el respeto al código de la circulación”. Vaaaale, ahí podría ir mi hijo. “Adoctrinamos por un sentido cristiano de la existencia”. Vaaaale también. “Adoctrinem en la convicció de que Catalunya es un pais oprimit per la dictadura espanyola”, ahí no meto yo al chaval. Si avisan y es opcional, para gustos los colores…

Pero más aún, los profesores son a su vez padres. Son ciudadanos normales, vecinos, gente incluso más cultivada que la media, salvo en Murcia, claro, que de creer a Vox en un 80% se sacan unos extras trabajando de drag queens. De ahí que el PNSC  (aunque no sé si estoy usando bien la semántica pedagógica, y conste que tengo el título) se limita en la práctica a, además de charlas sobre ámbitos del saber que no entran en el plan curricular,  homilías sobre las penurias de la drogadicción, la ludopatía, lo poco recomendable de difundir imágenes de uno en pelotas. El necesario respeto a la libertad sexual del otro (especialmente de la otra), y en los ciclos inferiores de Primaria, a mirar a derecha e izquierda antes de cruzar la calle. Cuestiones de sentido común.

Y vale. Puede que excepcionalmente (a lo que se ve, en Murcia a diario) algún ponente se pase de la raya. Pero para eso está la inspección, el consejo escolar, la plantilla de programas y una variopinta burocracia de razonable funcionamiento. Huyamos de la inercia de convertir por sistema la anécdota en categoría.

En cualquier caso y felizmente, señores padres, deben saber que sus hijos pasan muy mucho tanto de ustedes cuando se ponen en plan padre Capones, como de los cometarros que alguna vez medran en las escuelas prestos a predicar (lo que modernamente se llama “educar en valores”).  Ni puto caso nos/les hacen. ¿No lo sabían? Son las 11.15 y un escolar, tras prestar dos minutos de atención al fulano se pone a pensar en cosas real y vitalmente trascendentales, como el culo de la vecina, la lista de youtubers que le quedan por ver, en lo bueno que estaba el bocata, y en lo curioso que hoy hay tres moscas en el cristal cuando la media mensual es de cinco y la semanal de cuatro…

Lo importante es esto: La docencia, y alguien tiene que decirles a ustedes la verdad, es el último mono en la transmisión de valores. Científicamente contrastado: ser un santo o ser gañán, señoras y señores, no se enseña. Se aprende, que es cosa bien distinta.

Y si quieren saber cómo aprende uno valores, presten atención. Dinámicas grupales (incluyendo la familia), industrias culturales, entornos socio-ambientales (el barrio hace mucho), y condicionantes biológicos (si su hijo viene vago de serie, pues eso ya… ). Ahí es donde se cuece verdaderamente la ideología. Es decir, en sitios en los que padres y maestros no pinchamos nada o apenas lo justito.

Y si usted se cree realmente capaz de programar y controlar lo que pasa en la consciencia de su hijo, entonces es usted rematadamente tonto y puede dar gracias de que exista la escuela. Ya pueden ustedes ser de Vox y plantear siete pins parentales, que si su hijo se pasa la tarde mirando porno irá más salido que el pico de un pollo. Si va con rastas y tiene un altarcito en su cuarto dedicado a Bob Marley, irá fumado hasta el gañote. Y creánme, lo lamento por ustedes, pero alguien tiene que decirles la verdad: eso no lo ha aprendido precisamente el niño en clase (y es más, les invito a contactar con la dirección del instituto no vaya a ser que a su hijo ni lo conozcan). Ya cuesta que sepan tres cosas de historia y dos de biología, ¡cómo para encima pedirle al profe que le configure al nene para que salga socialista!

Alégrense. Piensen en lo cutre que sería que los valores del futuro pudieran estar en manos de un consejero de la Comunidad Autónoma de Murcia o depender de las inclinaciones sexuales del director del Instituto de la Mujer de turno, eso sí que me quitaría el sueño. Felizmente, ya les digo, no es así. Ni siquiera en Cataluña es así (y mira que se gastan pasta en ello). Que crezcan sanos y libres, que la vida siempre se abre camino, las más de las veces para bien.

 

 

 

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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10 Comments

  1. Como siempre: “Chapeau”, Luis. Están puestas negro sobre blanco ideas que llevan días rondándome por la cabeza y que no sabía darles forma. Quizá, y si me lo permites, aunque el espíritu de lo escrito es muy claro y se entiende a la perfección, la forma… un poquito enredosa y en la que me he tenido que parar y releer un par de veces para entender lo leído… o, quizá (cosa muy probable), es que soy un poco torpe. En fin, que estupendo artículo de opinión (una vez más).

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  2. Está claro, el poder siempre busca el adoctrinamiento. No estamos en una excepción en la que ¡la verdad ha impregnar nestras almas (las de nuestros peques en éste caso)!. Otra vez se repite la historia, lo malo es que no aprendemos y la gente afín al poder dde turno lo justifica y defiende. Es un pena, pero no aprendemos.

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  3. Antes cantaban el Cara al Sol, y ahora La Internacional. Todo se repite, no aprendemos de la Historia.

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  4. Buen artículo, señor Besa, aunque matizo algo. Es cierto que muchos de los peligros que acechan a nuestros hijos están fuera de las aulas, incluso en el propio hogar con los medios de que disponen. La formación religiosa, solicitada por muchos padres, es de carácter optativo, por lo que no hay conflicto alguno: unos chicos van a religión, mientras que otros van a valores éticos. El problema en este país es que bajo la aparente necesidad de una formación, digamos, en sexualidad o temas así, se pretende introducir una clara ideología de género, incluso educar en feminismo (ministra de Galapagar dixit). Los que tenemos unos años, y usted puede hablar mejor que yo, hemos visto cómo se ha pasado de la noble idea de “defender” el catalán (o el gallego) a imponerlo y hasta excluir al castellano; o, en el caso del aborto, de admitir una serie de casos extraordinarios a que sea libre y se convierta en un derecho de la mujer. Ahí radica el problema, y no hablemos de los casos de sexo/género, con jóvenes ya medio adoctrinados no solo en el colegio, sino por una sociedad que, por acción u omisión, deja la iniciativa en manos de activistas de nuevo cuño (pero de viejo pelaje, que ya nos conocemos) que quiere “transformar” la sociedad y excluir lo que se oponga. Y se utilizan, como antaño, temas como la ecología, que ahora deriva en el “animalismo” más sectario o en extremismos “salvadores” del planeta. Por lo tanto, al margen de cuestiones puntuales que pueden provocar risas o parecer inocuas, hay un sentimiento de un amplio sector de no dejarse llevar por una gente cuyas intenciones van más allá de lo razonable. Se ridiculiza a esos padres diciendo que son retrógrados, fachas, del siglo XX, o que son homófobos, simplemente porque no aceptan un “aquí vale todo”, un niño es niña, o lo que sea, y hay que realizar juegos sexuales con cinco años. ¿Cuál es la diferencia ahora? Que mientras el PP ha mirado para otro lado e incluso se ha sumado (y se sigue sumando) a esa ideología, ahora otro partido, que tiene capacidad de decisión, dice lo que muchos piensan. Todo está experimentado hace muchos años y hemos visto las nefastas consecuencias. Lo peor es que, según donde se nazca, los niños y los padres pueden tener menos libertad. Y ya es difícil educar a un hijo como para que todavía lo pongan más difícil.

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  5. Lamentable artículo no se trata de lo que a vd le enseñaron o que no. Esta polémica va del respeto de los profesionales de la enseñanza, de su autonomía y que no utilice la educación como ariete de la derecha más derecha contra la escuela pública.

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    • Jajajajajaja,….. ¿ariete?….. un buen ariete vía anal es lo que te hace falta, Rufi, tal como dicen la Bea y la Boti, las zarrapastrosas podemitas, que gracias a la Marquesa de Galapagar, son ni más ni menos que directoras generales de “algo”. Eso si, zarrapastrosas, pero con cinco pisitos.
      Como siempre, Rufi, no entiendes nada.
      Todo va, del derecho de los padres, a saber y elegir lo que van a recibir sus hijos fuera de las asignaturas obligatorias y oficiales. Digo yo que no es tan difícil de entender. El mismo “respeto” a los profesionales de la enseñanza, si unos padres dice que no quieren que sus hijos reciban un curso acelerado de masturbacion “en trenecito” (por ejemplo), o una charla de la ex-vice “De la Vogue” sobre las “maravillas” de Zapatero frente a Rajoy.
      ¿Te enteras, Rufi, majo?

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  6. Como siempre, se mezclan conceptos: ¿quién está faltando al respeto de los profesionales ni de su autonomía? Creo que se pide libertad para elegir, es tan básico como eso, y que no se utilice la educación para imponer un adoctrinamiento. La mejor defensa de la enseñanza pública pasa por buscar la calidad, no por adoctrinar. Y los padres tendrán algún derecho a decidir sobre las actividades extraescolares, es de primero de democracia.

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    • Segundo Democrito: Libertad de elegir un colegio religioso (donde Adán y Eva, supongo que nos ha parido a todos) y tergiversar la vida con mis impuestos ¡Viva la libertad de enseñanza! Amen Iesus.

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  7. Calimocho, tu colegio donde estuvo ubicado ¿en Atapuerca?.. Te falta mucha clase,… si, clase de ciudadanía. Agur.

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    • ¿Entre carnet de “demócrata” y carnet de “cultureta”, también repartes los carnets de “clase”, Rufi?
      Es un no parar lo tuyo. Que estrés.

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