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Cartelera Segovia: Life

Me estoy empezando a aburrir del cine de ciencia ficción. En la cola de la taquilla una vocecita en mí interior me advertía, “es mejor El bebé jefazo, es mejor El bebé jefazo”, pero me daba apuro meterme entre la chiquellería. Y no sé porqué, pues hay ambiente del bueno en los cines de chiquillos: cucuruchos de palomitas desparramados, charcos de Cocacola en los sitios más delicados, el niño que sale llorando porque le dan miedo los microndas (hay niños para todo), mamás que se tiran los 120 minutos mandando mensajes y padres que escuchan el partido por la radio y que amablemente te informan del resultado del partido.

Porque lo que es Life no pasa de ser un producto muy bien filmado, muy bien iluminado, muy bien afteresfectsficado, muy bien sonorizado… muy bien muy bien, pero cansino. Tan poco emocionante que acabas poniéndote de parte del monstruo.

Curioso, en 1958, con naves recortadas de cartón colgando de cañas de pescar, se rodó El terror del más allá. Una expedición científica en Marte que da con una forma de vida que termina deviniendo un implacable asesino. Un pre-clásico. Por un lado una amenaza sin fisuras, sin punto medio, sin corazón. De otra, la claustrofobia; encerrado en un cuarto oscuro con la muerte. El tema ha sido una y otra vez retomado por el cine, pero corresponde a Ridley Scott haberlo llevado a la grandeza visual en todos los aspectos. Fue en Alien, en 1979.

Visto así, lo de Life queda en torpe remake. Te paras a comparar actores, tramas, monstruos, situaciones, y es como un Real Madrid contra el Monteresma. No hay color. Diálogos planos, actores obligados a pasar por tontos (y mira que el monstruo es justito-justito) para cuadrar situaciones, parones en la acción, no hay tensión. Una sosada. Queda el consuelo de auto-examinarse de frikismo, esta escena es trasunto de esta otra de Amenaza de Andrómeda. La de más allá de la Invasión de los ultracuerpos. La del catacrak es como Gravity. Pero como tampoco doy el nivel, pues nada, a recrearme en lo bien rodada que está la estación espacial y poco más. Buen movimiento de cámara por aquí, curioso lance de reflejos por allá. Como en una aburrida tarde de toros en la que lo más comentado termina siendo un capotazo que le dio al banderillero un subalterno.

Nada. Muy mal. Mejor el Bebe Jefazo.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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