Digo yo que en esta última semana, los candidatos se pondrán ya las pilas en esta campaña en la que tengo la sensación de que el personal
está esperando más el fallo del contrario que el acierto
propio. Y si alguno falla, respuesta ágil. Mire por ejemplo el asunto de la concesionaria de los comedores, fulminada por una tuerca en el puré aunque ratificada hace solo unos meses por unas larvas en la sopa…
La tuerca ya está en el argumentario de campaña pero porque el vergonzoso hallazgo ha venido en este momento preciso, que en general, los partidos parecen, cómo le diría… como cuando llega
Navidad y bajas al trastero aprovechando el puente de la Constitución y sacas las cajas de adornos, belenes y árboles para repetir un ritual de decoración obligado y no siempre apetecible. Pues así.
Y entonces han sacado sus banderolas y pancartas en las que, hasta la pose de las candidatas es similar —mire las farolas que intercalan a Luquero y a Fernández—se han producido las escaramuzas de rigor ante la Junta Electoral incluyendo el chusco y abusivo episodio de los autobuses urbanos o el de la retirada de pancartas de los partidos más modestos y se inundan las calles de trípticos con promesas más o menos creíbles expresadas en dos líneas máximo. Porque esta es otra. Ninguna de las once formaciones que quieren gobernar la ciudad iniciaron
la campaña con el programa redactado y aún hoy, son minoría los que cuentan con un documento
completo que se pueda consultar. Eso sí, se desgranan en conferencia de prensa tres o cuatro “ideas fuerza” diarias y que el personal
se apañe.
Mire, soy cómplice de haber difundido la idea de que estas elecciones serían las del debate, de las confrontación de ideas, las de hablar, y sin embargo me estoy encontrando con el monólogo enfrentado de populares y socialistas, por un lado, y el monomensaje del resto de las formaciones: hay que cambiar
y el cambio pasa porque se eche a los grandes, que mis ideas son muy buenas. A saber: empleo
, Servicios Sociales, Economía y, sobre todo, participación ciudadana en niveles nunca conocidos hasta ahora.
Mire, he llegado
a Ciudadanos, al que todas las encuestas conocidas hasta hoy dan representación municipal más o menos amplia, un fenómeno fenomenal si se tiene
en cuenta
que, al parecer, todo su respaldo responde
al deseo del votante conservador de encontrar una opción que le permita no votar al PP sin sentir remordimientos.
El trasvase es tal, que los populares estarían cediendo hasta el mito aquel que decía que en esta ciudad era secundario quien encabezara la lista azul si el logo de la gaviota se veía bien. Sólo así se puede interpretar esa aparente tendencia favorable
a una formación
en pañales —en todos los sentidos— con candidatos desconocidos y un mensaje repleto de intenciones.
Me dicen que en Escultor Marinas —caray, no me acostumbro a la nueva dirección del PP segoviano— hay cierta preocupación y se reclama
al personal
que apriete los dientes y redoble esfuerzos, mientras preparan para
esta semana actos que se esperan multitudinarios pero que entrañan cierto riesgo, como el del martes, que tendrá intervención de Juan Vicente Herrera, al aire libre
y a los pies mismos del Acueducto.
Los socialistas aparecen más tranquilos amparándose en la ventaja que otorga estar en el Gobierno saliente, aunque no tranquilos, que la experiencia dice que los votantes del PP ocultan su intención hasta que llegan
a la urna y presumen que las fuerzas están aún demasiado equilibradas.
Otras sensaciones tienen en upyd
, incrédulos ante los pronósticos e inquietos ante la posibilidad de que los ciudadanos no reconozcan sus esfuerzos en los últimos años, para
mi gusto, demasiado focalizados en la caja
. Los de Luciana Miguel no aflojan tampoco, pero viven con esa sensación pesada de haber hecho de ariete contra el bipartidismo para que otros aprovechen la grieta.
Una idea parecida tienen en IU, con un Ángel Galindo que, reconozco, se ha metido en el papel de candidato con cierta solvencia pero que llega
tarde a la discusión sobre quién representa a la verdadera izquierda en el universo de fuerzas situadas en esa órbita.
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: Segoviemos, cuyo cabeza de lista trata de imprimir carácter de seriedad al proyecto pero que ha tenido una acogida muy por debajo de las expectativas en su proyecto estrella, la ocupación de los terrenos de la Base Mixta (Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados, creo que es su nombre
hace años, pero no me acostumbro) para el nuevo centro geográfico de la ciudad. La candidatura contempla además con preocupación la aparente pérdida de fuelle de Podemos, del que beben ideológicamente.
En el catálogo de sensaciones de esta primera semana de campaña municipal no logro encontrar un entusiasmo especial en torno a las opciones de los concejales que tuvieron “cartera” en el Gobierno Luquero y abrieron nuevas
vías, como
el ASí de Javier Giráldez, sin embargo muy presente
en la calle en los últimos días, o el PSeDE que preside Javier Arranz —prácticamente ausente de la campaña— y que encabeza Luis Sanz, también con una agenda de actos reducida, aunque no tanto como la de las formaciones
restantes, Tierra Comunera y Vox. Ganemos Segovia ha quemado las naves este sábado con una fiesta musical junto al Acueducto.















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