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Apología del bipartidismo

De verdad, ¡cuánto añoro los gloriosos tiempos del bipartidismo! Cuando PP y PSOE se alternaban civilizadamente en el poder, de la mano de unos civilizados nacionalistas periféricos que se conformaban con mejorar sus dotaciones autonómicas y que se hiciera la vista gorda sobre sus civilizados chanchullos. Un bipartidismo en que el PSOE organizaba las fiestas y el PP se encargaba de pagar disciplinadamente las facturas. Vale, era aquella una democracia un tanto frustrante para los cándidos que creen en el empoderamiento popular y que realmente el voto de la plebe puede cambiar las estructuras. Por no hablar de la corrupción…

Pero claro, usted y yo sabemos que esto no va así, la democracia, en el fondo, es una valiosa herramienta para la transferencia incruenta del poder político y poco más (que no es poco). Hasta las izquierdas terminaron conformándose con “salvar el Estado del Bienestar”, ese civilizado 40% del PIB y me quedo corto que destinamos o deberíamos a redistribuir la riqueza en forma de sanidad pública, enseñanza pública, prestaciones sociales (que no es que sea poco, es que es mucho)… Los cambios sociales van por otro lado, los cambios sociales, a menudo, implican conservar lo que hay como buenamente se puede. Que la cosa no vaya a peor.

Pues llegó el multipartidismo, el dichoso empoderamiento, y ¿que es lo primero que pasa? Que nadie empodera un comino y  la política se polariza. Al principio fue fácil. Estaban estos jóvenes podemitas, la verdad que agradables, a pesar de la manía de alguno de lucir roñosas rastas o coletas y pasear perros. ¿Pero quién no ha sido punk en sus años mozos? Todos deberíamos haber sido punks en los años mozos. Luego la vida ya se encarga de sosegarnos y errejonizarnos hacia las proletarias, pero con ínfulas, chaquetillas socialdemócratas del Zara. También estaban estos “regeneradores” naranjas. Pero se les veía el latón, mucho regenerar, pero ellos mismos se encargaron de “regenerar” a los “regeneradores” para convertirse en más de lo mismo. Sino peor….

Sospecho que pasará lo mismo con los de Vox. Miro sus propuesta y todas son ciencia ficción. Irrealizables brindis al sol con un subtexto chungo, caña a los emigrantes y a las Autonomías, especialmente si hablan catalán. Eso sí, dichos con altanería.

Por que cuando vas de farol, con propuestas irrealizables, al final pasa lo que pasa, te quedas en los gestos. En chillar aguda e histéricamente para justificar los 70.000€ al año que te metes “por defender la patria”. ¿Entienden porque añoro el bipartismo? Por que para este viaje no hacían falta alforjas. Y no aguanto a los chillones histéricos.

España es uno de los países más seguros del mundo. Te gusten o, si eres bobo, te disgusten, los emigrantes son la solución para una crisis demográfica que amenaza con llevarse por delante nuestro Estado del Bienestar. ¿Que toda emigración apareja problemas? Pues claro, no son los ricos los que vienen a limpiar los culos de nuestros papás o a trabajar a tajo en los invernaderos.

¿Y qué pasa con Cataluña? Que hay que ser muy tonto para no advertir que el nacionalismo es un fenómeno reactivo. Qué esta balanza no funciona como las otras, cuanto más cargas de un lado más pesa el otro, así hasta que se rompe el cacharro, que es precisamente lo que se anda buscando. ¿Quieren prohibir los nacionalismos? Como internacionalista que soy me parece lo suyo, claro está, empezando por el nacionalismo español. El primero que saque una bandera en el fútbol, 600€ de contribución a las arcas de la patria. Y ya veremos cuántos patriotas quedan.

En fin, ciencia ficción. Y será conveniente ir bajando el tono. Después de todo, en el pueblo el 16% vota a Vox, y cuidado que no suben chiquillos con la efigie de Abascal pegada a la del tonto musical del momento en los 40 Principales… Vamos a ser educados y civilizados. Y tratar de combatir la irracionalidad y la demagogia (de unos y otros) desde la cordialidad y la calma. Yo, lo único que pido a los políticos es que mantengan el Estado del Bienestar, y sí son tan patanes que no lo saben hacer, al menos que faciliten estabilidad para que la iniciativa privada salve los muebles.

Después de todo, seguimos sin Gobierno, ¿no? El PP se debate entre hacer lo que debe -apoyar un gobierno, sea como sea- o dejarse comer la tostada por Vox. Ganará lo segundo, como dijo Churchill (y si no lo dijo, que creo que no, no deja de ser verdad), lo importante no es Inglaterra, sino mantener vivo el partido conservador. De momento Ciudadanos ya ha desaparecido. ¿Quién será el próximo? Tic, tac, tic, tac… Echo de menos los gloriosos tiempos del bipartidismo. ¿Saben qué? Lo mismo ir a terceras elecciones no está tan mal.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Totalmente de acuerdo. Los mejores años de España han sido cuando había un bipartidismo, “como Dios manda”.
    Las terceras elecciones sería lo ideal, pero me temo que los Picapiedra no estarán por la labor, ya que están viendo las orejas al brontosaurio, y ya no se fían de los augurios del brujo Tezanos.
    Pactarán con la peor calaña posible de proetarras, indepes y peseterospnv, a los que se unirán sin escrúpulos por unas migajas de la ruina, el de las anchoas, los canarios, y los de Teruel (que en ese momento, para mi si que habrá dejado de existir).

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