Alberto Martín (1982), profesor del Grado de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Valladolid, ha forjado una trayectoria multidisciplinar que abarca la docencia, la publicidad y su faceta como novelista. Con cinco obras literarias publicadas, Martín sigue dando pasos firmes y se consolida como un autor emergente en el panorama nacional. Su última novela, Los años que fuimos invencibles (2024), llega tras varios reconocimientos, sumándose a títulos como Tras la estela de un cuadro (2012), Las vidas que no eran (2022) o El silencio de Raquel (2018), que, según el propio autor, “es la novela que más ha llegado al público”, mostrando así una evolución constante en su obra narrativa.
Los años que fuimos invencibles…
El lector se encontrará con un viaje a los años noventa, probablemente a su adolescencia, a esos años en los que, como dice el título, nos creíamos invencibles. Años de descubrimiento, de acción, de amigos, de calle, y todo llevado a una novela que no requiere haber vivido en los noventa para disfrutarla.
Alguien de los ochenta o incluso de los 2000 encontrará muchos elementos comunes: amigos, colegio, los primeros amores… las primeras señales de que no todo en la vida iba a ser tan divertido. He intentado contarlo de un modo dinámico y con un toque nostálgico, pero sin caer en la trampa de idealizar esa etapa.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Cualquier tiempo pasado fue mejor… de contar. Yo no me considero una persona muy nostálgica, siempre lo digo, pero es verdad que si alguien sólo me conoce por lo que lee de mí, va a pensar que siempre vivo en el pasado, aunque no es así. Lo que ocurre es que el pasado es muy divertido de contar, sobre todo cuando es algo que uno mismo disfrutó. Pero muchas veces se trata de convertir lo cotidiano en algo épico, de transformar la rutina de aquellos días en elementos de ficción, porque cuando cuentas historias, cada vez quieres dar matices diferentes.
No pienso que el pasado fue mejor, pero sí diferente, y lo que sí observo es que, en esas diferencias, los que crecimos en los ochenta o noventa salimos ganando, sobre todo por el lenguaje de la calle y las relaciones sociales cara a cara. Y eso sí creo que se está perdiendo.
¿Te veremos escribiendo novela histórica?
No me atrevería a escribir una novela histórica porque creo que no tengo la capacidad ni los conocimientos para ello. Cuando escribí El silencio de Raquel, que estaba ambientada en Segovia, venía de la novela negra Cuando sopla el viento de levante, basada en Cádiz. Y fíjate, me costó mucho menos hablar de Cádiz que de Segovia, quizás porque uno siente más responsabilidad hacia los suyos que hacia los de fuera.
Creo que es un género en el que no voy a entrar y que no haría bien, ya que no se me da especialmente bien describir lugares, vestimentas… me interesa mucho más la relación entre las personas.
Rituales…
Cuando comienzo una novela, prácticamente todos los días le dedico algo de tiempo; pueden ser 3 horas o 40 minutos. Esto es algo que he descubierto gracias a los escritores que me aconsejaron seguir ese camino. No tengo una rutina estricta, porque puedo escribir en cualquier lugar, ya sea en la playa en verano, en el despacho o en mi casa. Lo que sí es verdad que en los últimos tres libros, antes de empezar a escribir, me leí una novela de Carlos Ruiz Zafón. Me sirvió para coger el hábito de escribir diariamente, porque cuando escribo en Acueducto2, es aproximadamente cada dos semanas y pierdes un poco la rutina… esos libros de Ruiz Zafón me da un empujón para ir arrancando.
Género literario… Ahora me gusta leer ensayos y biografías. En cuanto a novelas, prefiero el misterio, más que la novela negra, ya que me he pegado un empacho en los últimos años y ahora he cogido un poco de distancia.
Notas en word o papel… Tomo mis notas a través de un WhatsApp que me envío a mí mismo. Sí que tengo una libreta, pero la uso poco. Eso sí, cuando empiezo una novela, tengo una cartulina donde dejo todo esquematizado para aclarar el contenido.
Bic, pilot o lápiz… Bic a muerte.
Libro impreso o electrónico… Impreso.
Autor favorito… A parte de Zafón, voy a decir Alejandro Dumas.
Novela favorita… La sombra del viento y el Conde de Montecristo.
12 años, 5 novelas… ¿Qué te queda por escribir?
Lo que viene es darle continuidad a El silencio de Raquel. Es la novela que mejor me ha funcionado y la que más ha gustado a la gente, así que tengo que encontrar la manera de seguir con esa historia, porque creo que todavía tiene margen de mejora. No se trata de buscar más ventas, sino de desarrollar la historia, que aún siento no ha llegado a su límite.
¿Dónde podemos encontrar tu novela?
Se puede encargar en cualquier librería y en tres o cuatro días llega a la tienda. En formato digital, también está disponible en las plataformas de venta de eBooks. Pero yo siempre hago un llamamiento a apoyar a las pequeñas librerías de barrio, que son las que muchas veces nos salvan la vida y con las que también se puede hablar de literatura. Apoyemos el comercio local.
















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