Los vecinos de Espirdo que se han movilizado en el último mes en contra de la instalación de una antena de telefonía a escasos metros de las viviendas de la localidad, después de que la empresa iniciara, este 15 de julio, la retirada de la estructura que permanecía tirada en el lugar y el desmontaje de la base.
La decisión de la empresa ha sorprendido a los propios vecinos e incluso a la alcaldesa, Ana Carolina Rincón, que aseguró —según afirman los portavoces de la protesta a través de una nota pública— desconocer la decisión de la empresa o sus motivaciones.
Pese al “júbilo que se ha instalado entre los habitantes”, siempre según la nota citada, los movilizados se mantienen alerta y desconfiados porque “este asunto se ha llevado en el máximo secretismo durante todo el proceso, tanto por el Ayuntamiento, como por parte de la empresa”.
El pasado mes de junio, la operadora inició la instalación de la antena en una finca tras alcanzar el oportuno acuerdo y contrato con el propietario del terreno, que tras la campaña de movilizaciones de las últimas semanas habría decidido romper el contrato.
Lo cierto es que la empresa se ha mantenido inflexible ante las presiones e incluso rechazó propuestas alternativas del Ayuntamiento, desde el retranqueo de la instalación, hasta el uso alternativo de terrenos municipales de cesión gratuita, más alejados del núcleo urbano.
Al mismo tiempo, los vecinos presentaron denuncias en la Guardia Civil por irregularidades administrativas respecto a la ejecución de la instalación, aunque la estructura quedó abandonada en el lugar durante semanas. Hasta ayer.















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