La Comisión Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo de Segovia, dependiente de la Junta, ha resuelto aprobar definitivamente la modificación puntual de las normas urbanísticas de Palazuelos de Eresma para la ordenación de Quitapesares, que promueve la Diputación de Segovia. Todos los informes recabados han sido favorables pese a lo cual, representantes en la comisión de ecologistas y sindicatos han votado en contra. Cabe recordar que estas modificaciones fueron aprobadas unánimemente por el Ayuntamiento de Palazuelos.
Tanto desde la Junta como desde el Ayuntamiento de Palazuelos se ha negado tajantemente que el documento ahora aprobado tenga que ver con la operación para legalizar el palacio de congresos, cuya licencia de obras fue suspendida judicialmente y, en consecuencia y tal como informó Acueducto2, paralizadas las obras. Fuentes de ambas entidades coinciden en señalar que “la tramitación de este documento es muy anterior a la sentencia” y que más bien, el objetivo era adecuar el planeamiento urbano de Quitapesares con las DOTSE (dentro del galimatías urbanístico, el documento marco que a nivel autonómico rige el desarrollo de nuevas zonas). Lo cierto es que el documento es “oro en paño” tanto para la Diputacion, la Junta y el propio consistorio, ya que “hace posible un desarrollo que permita a la Diputación provincial dar respuesta a las necesidades de crecimiento de los equipamientos que allí se ubican”, señala la Junta en su nota de prensa. Entre estas “respuestas”, por ejemplo, figuraría la recuperación de caminos dentro de la finca de Quitapesares, caminos que ciertamente ya existían pero carecían de un sustrato jurídico. Lo que, juntamente con otras medidas de desplazamiento de los volúmenes edificables, permitiría adaptar una hipotética nueva licencia de obras a las deficiencias puestas de manifiesto por la sentencia.
Concatenación de desaguisados
La enrevesada historia del palacio de congresos es toda una clase de cainitismo, demagogia localista y chapucismo administrativo. Inicialmente, el proyecto de Segovia 21 contaba con un centro de congresos de tamaño medio, proyecto que desde el primer día suscitó la oposición de Segovia ciudad, y muy especialmente, de Pedro Arahuetes, partidario de que nada eclipsara el proyecto de palacio de congresos que se promovía desde la capital. Sin embargo, Arahuetes jamás consiguió mover ni un ladrillo para su superproyecto. Desde el PSOE se culpa a la Junta, y desde el PP se recuerda que Arahuetes optó por enterrar 20 millones en un proyecto como el CAT, siendo manifiestamente incapaz en doce años de otra cosa que de perder varios millones en maquetas.
Así las cosas, y con el palacio de congresos capitalino en el limbo, la Diputación anunció en 2013 y por sorpresa la reconversión en tiempo récord de la casa club del campo de golf de la Faisanera en centro de congresos, con la Junta de pagana, si bien en unas cantidades módicas (seis millones frente a los 70 en que se presupuestaba el proyecto de Arahuetes). La reacción del entonces alcalde fue sulfúrica, desde intentar convocar un referendum, a judicializar la obra, extremo este último que consiguió, al sentenciar un juez que la licencia express tramitada desde Palazuelos no se ajustaba a la normativa urbanística. Arahuetes no estaba solo, para miles de convecinos de la capital era incomprensible que el palacio de congresos de Segovia no estuviera en alguno de los suntuosos edificios históricos hoy vacíos de la capital.
Obviamente, el sentir en el alfoz viaja en sentido contrario. En Palazuelos se considera que contar con un equipamiento congresual va en favor de todo el eje Segovia-La Granja, al permitir poner en marcha en tiempo récord un centro de congresos necesario para el sector turístico provincial. Son decenas de puestos de trabajo en juego y un factor de catalización tanto del languideciente “parque empresarial” de Segovia 21, como de las urbanizaciones alrededor de la N-601.
Para la Diputación, además, es matar dos pájaros de un tiro. Inicialmente la Faisanera se concibió como la casa-club del Campo de Golf. Otro proyecto faraónico, hijo de Atilano Soto, con piscinas cubiertas, gimnasios a todo lujo dignos de un jeque. Se calcula que para rentabilizar el super-jacuzzi de Atilano Soto se precisaban 3.000 socios, o lo que es igual, multiplicar por tres los actuales socios del golf. Inviable en tiempos de crisis y una seria amenaza de legar a la provincia un segundo edificio fantasma a pocos kilómetros del CAT.
Y de momento, es lo que hay. Las grúas del palacio de congresos detenidas y la actividad constructiva desplazada a la propia finca de Quitapesares, donde la Diputación está acondicionando los antiguos caminos como futuros viales. En Palazuelos se confía en normalizar la situación “en semanas”. Con elecciones de por medio, la noticia solo puede terminar con un incierto continuará…











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