El Ayuntamiento planifica instalar la escultura del demonio —el de la leyenda, el que construyó en una noche todo el Acueducto menos una piedra cuando intentó engañar a una chica segoviana (como es sabido, “la mujer que yo más quiero”) pero acabó siendo ella la que le hizo el lío— en torno al 20 de enero, que me lo ha dicho Claudia de Santos que, como yo, asiste entre sorprendida y atónita a la polémica generada por la decisión de su instalación “que es sólo municipal” (Esto lo dijo Clara Luquero).
La cosa se precipita, que mientras los obreros parecen haber empezado a preparar el lugar de asentamiento del nuevo elemento de ornato público y captación turistas, este mismo jueves se aprueba en la Junta de Gobierno Local el convenio con el particular, José Luis Herrero de Andrés, por el que este va a pagar la fundición de la figura y su instalación, todo gratis para el Consistorio, que también ha recibido sin coste alguno los derechos sobre la obra de Juan Antonio Abella, que por cierto, le adelanto que representa a un diablo sentado en el pretil con una herramienta de tijera de esas de subir piedras que usaban los romanos sujetando con ella el último sillar, el que nunca llegó a poner.
Esa leyenda la conocen todos los segovianos y pronto miles de turistas también, pero la historia que traigo hoy es otra. Resulta que el mecenas que pagará los aproximadamente 9.000 euros de la fundición en realidad no buscaba en un principio financiar la fabricación de la figura del diablo, sino la restauración de la de la virgen del Acueducto. Según me ha contado el propio Herrero —y ratifica De Santos— algunas semanas después del 18 de abril aquel en el que se desprendieron en forma de trozos de piedra algunas partes de la figura que aún permanece en el sotabanco del Acueducto y sensibilizado por las reiteradas llamadas públicas que se hacían desde Patrimonio municipal para tratar de encontrar un patrocinador que sufragara la reparación de la estatua virginal acudió a la Concejalía para ofrecer “sus” morteros de cal —trabaja con este tipo de materiales— con los que arreglar la imagen.
Pero llegó tarde. En ese momento ya estaban casi cerradas las conversaciones con la Real Fábrica de Moneda y Timbre que, como se sabe, se va a hacer cargo finalmente de todo el proceso de restauración, incluyendo la compleja bajada desde su ubicación actual y su futura instalación en la Casa de la Moneda que, no en vano, fueron los monederos que trabajaban en ella los que la donaron en su momento.
No le descubro nada si le digo que De Santos no es amiga de dejar escapar una ayuda, sea una subvención o sea un patrocinio. Para entonces ya trabajaba con la idea de la estatua del diablo en la cuesta de San Juan, así que puso en contacto al escultor Abella con el mecenas Herrero que, tras ver el molde, los bocetos y las condiciones de “cesión total” en las que se haría la obra, aceptó el trueque que le ofrecía la concejala y pasó el destino de la ayuda económica del arreglo de la figura de virgen a la fundición de estatua de demonio. “Siempre de buena fe y pensando en ayudar al sostenimiento del Acueducto”, concluye en el final de su historia.
¿Entonces existen mecenas desinteresados en pleno siglo XXI? Se preguntará usted. Pues parece que si. El ejemplo palpable es José Luis Herrero, un segoviano de lo más normal, padre de familia, miembro de la directiva del equipo de fútbol sala de Naturpellet Segovia y trabajador de una empresa dedicada, entre otras cosas, a los calados para restauración de monumentos cuya actividad puede apreciarse en distintos puntos de la muralla, el Alcázar, el monasterio del Parral o los palacios de La Granja y Riofrío. Pero también la casa de las Conchas de Salamanca, la Giralda de Sevilla o las estatuas de la Cibeles y Neptuno, en Madrid, o el patio del Colegio de Arquitectos de Segovia han probado el efecto de su mortero sin coste.
El antecedente en la colaboración directa similar a la que se rubricará en los próximos días con el Ayuntamiento se puede encontrar en el convenio firmado en 2012 por el que se recuperó un muro y su esgrafiado en la plaza de San Martín. Entonces donó 12.000 euros.


















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