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Pensar el PostCovid19, la cadena de valor

Cadena de valor es la palabra de moda entre los economistas que diseñan el “postCovid19“.  ¿Cómo recuperar la economía? Generando cadena de valor. Para entenderlo rápidamente, la idea es que la fábrica es solo un eslabón. La comercialización es otro eslabón, el I+D, otro, la marca, la digitalización otro, la logística, la digitalización, el ambientalismo… vienen a ser más eslabones, y como más larga sea la cadena más empleo y de mayor calidad… Viene a decir que reindustrializar en tiempos de robotización, bueno, es una opción, pero sin cadena de valor la manufacturación se queda en un fuese y no hubo nada (o poco).

Ejemplos. Tu puedes, como han hecho las administraciones, y especialmente la Junta y de modo harto arbitrario, subvencionar con medio millón a un industrial de la patata que presenta un proyecto de modernización de una planta de procesado y que generará 20 o 30 nuevos empleos. Ahora bien, si esa fábrica sirve al mero fin de imponer una magnitud de escala y vender la patata procesada dos céntimos más barata al Mercadona el beneficio social de la ayuda se diluye o, incluso, llega a perjudicar al territorio. No digamos ya cuando la planta va bien, el empresario la vende a un fondo de inversión, y el fondo de inversión decide trasladarla a otra región. Mi gozo en un pozo. Dinero perdido.

La idea es que de cara a salir de la presente crisis, las ayudas públicas sirven de poco si realmente no hay una política detrás de generación de valor añadido. A mi casa llega periódicamente un patatero con su saco de 10 o 20 kilos. El precio es ligeramente más bajo que en los supermercados. Lo que interesa no est anto soltarle un dinero para abaratar el precio sino un red logística que le permita atender mejor su reparto a domicilio.

Tenemos la mala suerte en Segovia de que el turismo es una cadena de valor pequeña. El cliente se desplaza y mira, la cadena de valor se limita a servirle la hostelería que pueda precisar durante su estancia y a tentarle con algún producto local. Es por eso que el sector turístico presenta unos salarios medios un 40% por debajo del resto de sectores. No siempre así, claro, pero suele ser así. Vean el ejemplo de la catedral de Segovia. ¿Cuándo no se cobraba por entrar qué cadena de valor generaba? Cero. Desde que se paga por entrar, en cambio, se ha acelerado el proceso de restauración, hay guías profesionales, hay un cierto marketing… En definitiva, la cadena de valor ha creado puestos de trabajo de restauradores del patrimonio, guías, publicistas, además de mantener el que ya tuviera de hostelería vinculada a la atención al visitante.

El nuevo paradigma viene a decir que la catalización de lo privado desde lo público no debe acometerse sin considerar el impacto del valor añadido de esa ayuda. Al empresario no se le debe primar la implantación de una nueva línea productiva así sin más. Es de mayor interés incentivar su línea de investigación en el uso de microalgas para la reducción de sus residuos y reutilización de los mismos como abono orgánico no contaminante (por poner un ejemplo). Francamente, si yo tuviera que invertir dinero público en productos turísticos o de cualquier otro sector preguntaría ¿dónde está la cadena de valor?

Me parece un planteamiento interesante, especialmente en un momento en que todo el mundo pide el socorro del erario público para salir adelante. Cuidado con lo que se hace; en estos tiempos el dinero público vale doble.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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2 Comments

  1. Buen artículo Luis. El énfasis en utilizar sabiamente el dinero público es más importante que nunca. Ojalá lo lea algún político

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  2. me parece un tema muy importante, bien planteado, y sobre todo abierto para quiera desarrollarlo. el problema va a estar, en esta extraña conjunción que vivimos entre empresariado-administración en la que toda subvención queda envuelta en un halo de inapelabilidad e incuestionamiento, y que se queda muy limitada a un par de eslabones sueltos. por supuesto, que hay excepciones, pero son las menos.

    en cuanto al turismo, creo que en Segovia pasa por diversificar la triada acueducto-alcázar-catedral + tostón, a otros recorridos, contenidos, etc. por tanto un esfuerzo mucho mayor en este sentido, ya que nadie puede ni quiere limitar aforos en el Azoguejo, catedral o alcázar. y cuestionar cosas tipo Hay Festival y buscar más Titirimundis… habría que pinchar la burbuja, o cuanto menos dejarlo claro desde lo público, que hay otras cosas. simplemente si se facilitara la conexión alcázar-plaza mayor/fuencisla, se rompería una inercia muy importante (remonte mecánico?)

    pero en definitiva, lo que no acabo de entender y me gustaría tener datos para apoyarme, pero en tiempos se decía que Segovia era de las provincias con más ahorros tanto en la cartilla como en la baldosa, ¿dónde van los beneficios de la hostelería, guías turísticos, agroalimentario asociado, alojamientos y demás empresas derivadas? ¿en abrir más restaurantes, con más de lo mismo, pero más grande? ¿en invertir en una casa rural para completar el paquete? ¿promociones de chalets? creo que habría que salir de la zona de confort e invertir en industria, creación o lo que sea que no sea turismo, ni ladrillo… “a favor juega el miedo” de esta crisis, que va a golpear al turismo de masas.

    ahora bien, dudo mucho que alguien vea el momento de hacer algo que no sea volver a donde estábamos antes… esperemos que o bien surja alguien capaz de poner orden o bien aparezca el consenso. de esto último, en Segovia hay talante para ello. cuestión de dejar para otro momento el lanzamiento de reproches y el posicionamiento mediático.

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