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Nostalgia low cost

cartelfiestas2014Me temo que vengo nostálgico. Mire, me provoca una mueca contemplar cómo se presenta un 24 de abril la programación de conciertos de las fiestas locales, dentro de dos meses. ¡Puñetas! Me han roto el juego ese que manteníamos cada año los periodistas para soltar la lista de actuaciones antes que el propio ayuntamiento y claro, que tus compañeros. Era un divertimento sano en el que alguna vez, incluso he ganado (otras, no). Nos lo han chafado.

Bueno, no del todo, que en el programa oficial va a aparecer una retahíla no corta de grupos y pequeñas bandas, locales y foráneas, que animarán tardes y noches en los rincones más insospechados de la ciudad. Pues a ver si les ponemos nombre los primeros. ¡Cómo me gusta jugar!

No, en serio. Se han empeñado los de Cultura en activar esa parte de los recuerdos en mi coco, que me han hecho un listado de actuaciones que, vamos, voy a tener que ir a las actuaciones con pañuelo para enjugar más de una lágrima, que oiga, hace 30 años —edad media de las bandas contratadas para la ocasión— ¡Leche! Yo tenía 30 años menos.

Porque es seguro que lloraré cuando vea a Loquillo y me acuerde de aquella actuación delante del Regimiento (80 personas como mucho, calculo sumando a Los Trogloditas) en los incipientes ochenta y también con cargo al municipio. Sin duda, buscaré a la chica esa llena de problemas cerca de Johnny, el que queda del primitivo Burning, que ya me parecía mayor hace años. Y si Rafa Sánchez me hace el auuu del Lobo parisino que tanto juego me dio en los ochenta, pensaré unos instantes que nunca me moví de aquella época… ¡Chico, cómo lo pasábamos!

Comprenderá que de Siniestro no espero otra cosa que bailar alocadamente sobre alguna tumba y que de los del Saler no me pierdo las dificultades que sufren desde aquel lejano verano para hacer el amor en un Simca 1.000. (Siempre me he preguntado por qué ninguno de los 500 miembros que ha tenido Inhumanos en 35 años se ha planteado comprar otro coche o irse a un hotel).

No. No pido más porque los artistas contratados no me suenan a nada más (ni a nada menos)  que a eso, al siglo pasado. Quién más, quién menos de ellos, ha grabado cosas después de ese tiempo que le digo, incluso han tenido éxitos de ventas, pero mire, hay nombres que son de una época y en esa época se quedaron en los subconscientes del personal.

Bueno, no. Si fuera argentino o chileno, me sabría de cabo a rabo los éxitos más recientes de Sergio Dalma; y Rubén Pozo y Melendi, seguro que me pillan moviendo los labios tratando de hacer ver que canto temas que no me sé (ni me aprenderé nunca), pero que seguro que llenan y con público mucho más joven que en el resto.

¿Qué le iba a decir yo? Pues que los responsables municipales tenían dos opciones para los conciertos: gastar cantidades indecentes para los tiempos que corren contratando a primeras figuras actuales de mayor lucimiento (yo qué sé, un Bisbal, un Estopa o un Leiva, por poner algún ejemplo, varían entre los 70.000 y los 40.000 euros de caché), o recurrir a esta especie de máquina del tiempo llena de orgullosos artistas que fueron pero que no se quieren ir, en la que nos van a meter entre San Juan y San Pedro.

Han optado por lo segundo y han conseguido meter en el programa ocho conciertos en ocho días, que llena mucho y además, todo por 94.000 euros, que hasta puede parecer barato. Pues no. Verá: el concierto conjunto de Loquillo y Burning está promovido por El Norte de Castilla, que por cierto, ha puesto las entradas más caras de la semana: 30 euritos en taquilla, que ya está bien; La Unión viene con patrocinio de Cadena 100, y por tanto, sin gastos añadidos; la Banda Sinfónica (incrustada por segundo año consecutivo en el programa) mantiene un convenio de colaboración con el Consistorio: Otra sin coste directo.

Oiga, que reconozco el valor del hecho de que Cultura logre que alguien se implique en las fiestas con dinero por delante, que no es cosa común en esta ciudad. (¿Por qué me acuerdo siempre de la hostelería cuando sale este tema?).

Pero el caso es que, al final, el grueso de la pasta municipal se marcha en Melendi —el otro que costará entrada, 25 euros— y Sergio Dalma, que los cachés de Rubén Pozo, Siniestro e Inhumanos se soluciona con 18.000 euros como mucho en total, según calculan algunos que conozco en el mundillo este de las producciones musicales.

Lo bueno de que estemos a dos meses de las citas musicales es que me da tiempo a bajar al trastero y rebuscar un poco en la caja de los casetes y vinilos para ponerme al día. Ya sabía yo que era buena idea guardar la torre aquella, con su pletina y su plato.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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1 Comment

  1. ¿Onde anda el Mester? o se ha caído como en Villalar. Ah! no creo que esos son fijos a machamartillo que firmaron con el ciudadano Arahuetes in aeternum (un suponer que para la prole incluida) por uno de los muchos títulos, menciones, medallas, diplomas… y chuches varios que se sacó de la manga para ir aumentando su populismo popular 😉

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