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Luto desordenado

No tenía que haberme ocurrido, pero me sorprendió la rapidez con la que las redes sociales se hicieron eco del asesinato de Isabel Carrasco en plena calle, en León. Debería haberme sorprendido, pero no me ocurrió, que entre todas esas voces surgieran, ruidosas y groseras, las desafortunadas opiniones (o apologías, según los casos) de aquellos que de un modo u otro, encontraron justificaciones para la atrocidad.

Mire, comprenderá que adoro los espacios abiertos, la opinión libre y la luz potente, pero me repugna, me hace intolerante radical encontrarme con alguien que sea capaz de esgrimir —ya si lo pregona, peor— una sola justificación para el asesinato de otro. Hasta para los más viles y malvados; hasta para los poderosos o los ricos. No me cabe en la cabeza y no entiendo que le quepa a alguien con un mínimo de moralidad o humanidad siquiera.

IsabelCarrascoLa investigación está abierta pero los datos van apuntando a un asesinato por venganzas personales entre personas que se conocían bien y con multitud de historias cruzadas sobre sentimientos y dinero. Ni rastro de motivaciones políticas. Nada que ver con los trece cargos acumulados por la asesinada ni de sus polémicos sueldos. Ninguna referencia a los posibles “damnificados”, que los hay, por su dura forma de ejercer el poder durante casi tres décadas de cargos públicos.

Y sin embargo, han tardado segundos en aparecer los demagogos y los agitadores —maldita falta nos hacen— que proclaman abierta y necesaria la persecución de políticos y poderosos o que directamente proponen o aplauden la aplicación de la “justicia” popular y arbitraria. Peligroso, muy peligroso. E intolerable.

Pero deje que me baje al ámbito local, que verá que lo chusco, al final nos saca una sonrisa. O algo de rabia. Está el asunto de las condenas a golpe de comunicado a la prensa. PP y PSOE fueron rápidos. No es que sus textos fueran brillantes obituarios, más bien, notas de manual, pero sirvieron para salir al paso rápidamente y, sobre todo, dejar claro que suspendían la campaña electoral de forma inmediata. Luego leí en Facebook la queja airada de Rosa Díez porque nadie decía que UPyD también, como el que más, paraba la captación de votos… ¡Maldito bipartidismo!

Mal que bien, antes de las diez estaba cumplido el trámite de condenar el asesinato y detener la campaña. Alguien lo dijo el primero y los demás, lo siguieron, pero dando, quizá, argumentos a quienes ponen en duda que un hecho de aparente delincuencia común —ajeno al carácter de cargo público de la finada— requiera tal movilización política y tres días de luto oficial.

¡El luto! Su justificación más lógica es el hecho de que la mujer asesinada fue senadora, consejera, presidenta de Diputación y concejala. Una servidora pública. Y hasta ahí llegarían los motivos, que lo demás es generar agravios y suspicacias gratuitas.

Luego está la aplicación de ese decreto, que es de la Junta de Castilla y León. Vamos, que afecta a la región y, según los puristas del protocolo —luego, como especialistas hay pocos y la normativa rara, cada uno hace lo que quiere— sólo debería hacerlo a los símbolos regionales. Vamos, que no se entiende la media asta de las enseñas nacionales.

Me hizo gracia leer a un ciudadano que, en Facebook —dale con la red— se congratulaba de haber entrado en el edificio de los Juzgados para recordar al personal que había un decreto de luto, contestado con la inmediata bajada de todas las banderas del balcón. Pues muy bien.

Bueno, es que parece que en la subdelegación andaban un poco despistados sobre cómo amoldarse al decreto de luto del Gobierno regional. Aparte de entrar de lleno en el juego de las banderas, tanto dudaron que el acto programado con motivo del aniversario de la Guardia Civil —nada que ver con la política ¿no?— se suspendió sólo diez minutos antes de su hora de inicio. Ni entiendo la suspensión, ni comprendo la espera, la verdad.

Quizá es que estaban pendientes de saber dónde acudir para el acto simbólico de la reunión silenciosa en memoria de la víctima. El Ayuntamiento y la Diputación convocaron a la misma hora en lugares distintos, estableciendo una absurda competición que poco importó a los ciudadanos, que no fueron, y que llevó a un puñado de personas (trabajadores y los representantes de todas las administraciones menos la municipal), al patio del palacio provincial y a algunos miembros de la Corporación municipal, solos, a la puerta del Ayuntamiento.

Los convocantes ni siquiera hablaron entre ellos para buscar un acuerdo. Sólo emitieron sus comunicados. El decreto de la Junta, el requerimiento de la Federación de Municipios y algún otro pretexto sirven de argumento.

Menos mal que me lo explican, que parecería que estaban estableciendo una nueva competición política.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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2 Comments

  1. Genial Fernando, creo que todo este desorden en algo tan elemental como el luto, solo muestra que somos una cultura espontánea, y bastante desorganizada. Tiene que ver mucho con ese protocolo que nadie entiende, pocos estudian, y ninguno obedece.

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  2. Impresionante en dos palabras: vídeo y entrada. Competían don Fernando, competían. Ayer, hoy y mañana. Si no les interesa lo más mínimo hacer política, salvo intereses partidistas, cómo quiere que sepan algo de protocolo. Eso sí, póngales un puesto a sueldo cerca y ya verá si aprenden.
    Por cierto la apología de los capullos ha sido para nota, pero la de los políticos y algunos de sus colegas periodistas con las amenazas de Juzgados y denuncias y querer hacer investigaciones sumariales a los cuatro descerebrados, o no, para nota cum laude.

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