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Lastras de Cuéllar, el que no llora no bebe

Concentración Lastras potable ya frente a la delegación de la Junta en Segovia.

Una veintena de vecinos de Lastras de Cuéllar protagonizaron una concentración el 26 de agosto ante la sede de la delegación de la Junta en Segovia para reclamar agua potable en un municipio que, por unas cosas o por otras, lleva desde 2014 sin poder beber agua del grifo. Igualmente procedieron a registrar un escrito en este sentido y a reunirse con diputados de la Diputación, posteriormente.

Como explicaban los portavoces de la plataforma Lastras potable ya, en realidad el leit motiv de la concentración es presionar a la Junta para que concrete las partidas de gasto para el nuevo suministro de agua en los presupuestos de 2021, de manera que las obras puedan acometerse ese mismo año y cerrar 2021, por fin, con agua potable en el grifo.

Actualmente, y tras una intensa movilización vecinal protagonizada por la plataforma, ya hay un acuerdo entre Diputación, Junta y Ayuntamiento para financiar el redactado del proyecto de traída de aguas, valorado en unos 18.000€ y con un plazo de ejecución de tres meses. Con la tramitación del proyecto ya en marcha, la plataforma quiere además un compromiso firme de la Junta para que este proyecto se active lo antes posible. Para ello quieren que las partidas de inversión se concreten en los presupuestos 2021. Según los vecinos, esto permitiría solventar ese mismo ejercicio la carencia de agua potable que arrastra el municipio.

Pero el derecho básico a un agua decente, no es tan básico en Lastras. Ni fácil. No por la solución técnica, que está clara. “Hay que abastecerse de las llamadas Fuentes del Cega, otros cuatro municipios de la zona así lo hacen y lo tienen más lejos”, explicaban. Esta es la idea del proyecto, emplazar una tubería de unos 4 kilómetros que permita tirar de agua de calidad y en cantidad garantizada.

Un proceso complejo

Es una solución cara, se habla de unos 400.000€, que no está al alcance de los 350 vecinos del municipio, de ahí que, como suele pasar en estos casos, sean Diputación y Junta las que se impliquen a pesar de ser el abastecimiento de agua una prerrogativa municipal. Diputación y Junta ya han dado su compromiso al respecto aunque ayer José Mazarías, delegado territorial rehusó reunirse con los plataformeros alegando compromisos premios de agenda. Igualmente Miguel Ángel de Vicente, si bien desde la Diputación se ofreció como alternativa un encuentro con el responsable de Acción Territorial, Basilio del Olmo, y la de Desarrollo Económico y portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero, del mismo color político que el actual alcalde de Lastras.

Y es que en las administraciones no ven claros los plazos. Con una tramitación exprés, un proyecto así requiere mucha burocracia. “Si a finales de este año está el proyecto, luego tiene que pasar tres meses de exposición pública”, explica un diputado. Eso nos sitúa ya en marzo de 2021. Pero es que la nueva tubería deberá pasar por muchos espacios privados, lo que significa expropiaciones, que a su vez comportan más periodos de alegaciones. A lo que hay que añadir la licitación del proyecto de obra, su adjudicación…  A un ritmo normal, la solución definitiva podría demorarse hasta 2023. Para que tal no pase, los vecinos no tienen otra que apretar con las movilizaciones.

Del arsénico a los nitratos

Porque lo cierto es que un derecho básico como el agua en Lastras es todo menos básico. Los problemas se remontan a 2014. Tradicionalmente Lastras se ha abastecido de pozos. El actual se perforó a principios del siglo XXI. En 2014 empezó a dar altas concentraciones de arsénico, característico de pozos a gran profundidad y que sufren una sobreexplotación. En contacto con el aire la roca se oxida y en ese proceso se libera arsénico. En 2015 se parcheó la situación con un filtro que solventaba el problema del arsénico.

Pero Lastras está en el corazón de la Segovia porcina. Así que en 2016 el agua de boca empezó a dar cargas altas de nitrato, superiores a los 50 milígramos por litro que permite la ley. Grifo cerrado otra vez. Reparto de garrafas y tirar de agua embotellada, lo que los vecinos dicen con razón que es pagar dos veces por el agua. Porque aunque en algunos periodos, por ejemplo ahora, el umbral baja a lo tolerable, no deja de ser un descenso mínimo. “Estamos hablando que en lugar de 50 tiene 48, como ahora. ¿Te beberías tu esa agua?”, pregunta un vecino.

Y en esas están. Y sabedores de que la presión pasa por la movilización mediática se aplican con denuedo más que hartos de en pleno XXI no tener agua del grifo. Vistosas concentraciones en el pueblo, vídeos bien hechos, camisetas, hasta mascarilla por el Agua Potable Ya.

Author: Redacción

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2 Comments

  1. Esta es la realidad tan maravillosa que pinta esta provincia y esta Comunidad Autónoma tan “bien” gobernada desde hace 33 años. No hace falta decir nada más

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  2. Luego que si hay despoblación rural

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