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La Muces se rinde al hombre lobo, Paul Naschy

Siguiendo la misma línea de rememorar la figura y la obra de grandes cineastas en la sección “En recuerdo de”, la 14 edición de Muestra de Cine Europeo de Segovia (Muces) recordará al actor, guionista y director Paul Naschy, responsable de iniciar el “boom” del fantaterror y el primer hombre lobo del cine español. 120 películas como actor, 40 como guionista y 15 como director avalan una trayectoria fundamental en la historia del cine de nuestro país, con personajes que junto al licántropo que aparece en varios de sus filmes, también se trasmutó en el Jorobado, el Conde Drácula, la Momia…

Paul Naschy.

Muces homenajeará a este artesano del cine popular con la proyección de 4 películas, empezando por la mítica La noche de Walpurgis (1971), con guion de Naschy y dirección de León Klimovsky. Cuarta entrega de la saga del licántropo Waldemar Daninsky encarnado por Naschy, coproducción entre España y Alemania. Además, El espanto surge de la tumba (1972), también con guion e interpretación de Naschy y dirigida por Carlos Aured; El caminante (1979), con guion, interpretación y dirección de Paul Naschy, y una trama que toma muchas ideas prestadas de la picaresca española; y El retorno del hombre lobo (1981), también con Naschy a la cabeza de todo y una banda sonora de Ennio Morricone.  Durante la muestra se pasará el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein (2010) dirigido por Ángel Agudo, donde se cuenta quién Naschy.

Con motivo del 10 aniversario de su fallecimiento, MUCES también le recordará a través de la conferencia “Jacinto Molina (Paul Naschy), el rey del cine de terror en España”, a cargo de Miguel Olid (investigador, cineasta y crítico cinematográfico) en el Campus María Zambrano (jueves 14 a las 17h.), así como una mesa redonda (sábado 17 de noviembre a las 11.30h. en el Centro Cultural La Alhóndiga) moderada por Olid y con la participación de Sergio Molina, hijo de Paul Naschy y director del festival Nocturna Madrid; el actor y director sevillano Víctor Barrera (que acompañó a Naschy en algunas de sus películas), y Víctor Matellano, director de cine y teatro, guionista y escritor cinematográfico.

De levantador de pesos a licántropo

Para Paul Naschy (Jacinto Molina, 1934-2009) el cine era su verdadera pasión desde que a los 7 años se coló en una sala de aquellos años 40 y se quedó fascinado por Frankenstein y el Hombre Lobo. Aunque durante años había sido un levantador de peso profesional, campeón de España y sexto de Europa, Molina quiso dedicarse al cine. Había metido la cabeza en la industria cinematográfica desde que trabajó como extra en Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961), elegido por su robusta constitución como sirviente de Herodes. Pero Molina tuvo la idea de realizar un guion, y junto con Enrique López Eguiluz harían la magia de crear La marca del hombre lobo (1968), la película que inaugura oficialmente el fantaterror español. Una coproducción hispano-germánica en una época que en Italia empezaba el giallo y en la que en España el fantástico no tenía cabida en la industria.

Por eso La marca del hombre lobo mantiene una frescura inusual gracias a referentes tanto del personaje de Lon Chaney Jr de la Universal de los años 30 y 40, como del esteticismo y el terror gótico de la Hammer Films de la época. El resultado es un film que se rodó en 3D y en sonido estereofónico en el Castillo de San Martín de Valdeiglesias, entre otras localizaciones, actualizando el mito del licántropo a los gustos de la época y dando como resultado un hombre lobo mucho más físico y brutal que sus predecesores.

La censura obligó a corregir el borrador original, en el que el hombre lobo se llamaba José Huidobro y era asturiano. En España no podía haber hombres lobo. Así que el licántropo sería polaco y se llamaría Waldemar Daninsky, nombre que Jacinto Molina creó inspirándose en un amigo levantador de pesos, Waldemar Wachanovsky. Además, con motivo del estreno a nivel mundial de la película «La marca del hombre lobo» a Molina se le pidió un sobrenombre para que el film pudiera ser vendido más fácilmente. Media hora antes de que enviaran a la imprenta todo el material promocional, cogió un periódico, vio una noticia del papa Pablo VI y se puso el nombre de Paul. El apellido lo extrajo de otro amigo levantador de pesos, Imre Nagy. Lo germanizó y lo convirtió en Naschy. La transformación de Jacinto Molina en Paul Naschy (como la de Waldemar en hombre lobo) se había obrado. Y ya nada sería igual para el fantástico español.

Su estreno español se celebró en Valencia, para más tarde pasar al Capitol de Barcelona y al Boulevard de Madrid, haciendo una taquilla de 26 millones de pesetas y consiguiendo 893.187 espectadores. Hoy es un film de reconocido culto. “En una época muy difícil hizo un tipo de cine absolutamente delirante para lo que había en España, tuvo la fuerza y convicción de sacarlo adelante y muchos le siguieron”, expresa su hijo, Sergio Molina.

Paul Naschy fue fiel a sí mismo y tuvo la suficiente perseverancia para continuar con su pasión en una sociedad que no estaba aún preparada y en la que sólo Naschy, Jesús Franco y Narciso Ibáñez Serrador mantenían el género cuando el cine realista era el que se seguía. Sus películas, inspiradas en la imaginería de José Gutiérrez Solana y en clásicos tanto españoles como Lovecraft o Poe, tienen la fuerza de mezclar la realidad, un punto de erotismo y el terror con una base ibérica y siguen siendo referencia e influencia hoy en jóvenes cineastas del género.

Nota de prensa de Muces

Author: Cultura

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