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Jornada de reflexión: Bulgaria

Monasterio ortodoxo en las montañas del Ródope.

Puestos a reflexionar, ¿por qué no de Bulgaria? Me gusta leer monografías sobre historias de países,  y aprovecho la ocasión para lamentar la escasa oferta disponible. Cuesta encontrar un volumen gordo titulado “Historia de Bulgaria”, en su defecto, les aconsejo vivamente Frontera, un viaje al borde Europa, en el que la periodista búlgara afincada en Escocia Kapka Kassaboba reúne un puñado de historias sobre la Bulgaria del sur, la tracia que se extiende entre cuatro países. De lo mejor que he leído este año, con gran inteligencia Kassaboba nos adentra en las vidas de un ramillete de personajes y en la extraordinaria historia de este rincón del mundo. Un poco a la manera con que Claudio Magris nos desveló los Balcanes en su memorable El Danubio.

La palabra rincón no hace justicia; Tracia es uno de los corredores históricos culturales más potentes del planeta. Bulgaria tiene los Balcanes al norte y los Ródope al sur. Es la Europa más desconocida, tan es así que hasta entrado el XIX los geógrafos no se ponían de acuerdo donde empezaban los Balcanes y donde terminaban.

La historia del país es asombrosa. Bulgaria fue la cuna de los más que interesantes tracios. Bajo el imperio romano, el país era un ir y venir de legiones, de Roma a Bizancio. Así como los visigodos “heredaron” Hispania, un pueblo eslavo, surgido de las estepas rusas (siempre surgen de las estepas rusas), los búlgaros, se terminaron quedando con Tracia, llegando a formar un potente imperio que iba de Serbia a Bizancio, ocupando toda Macedonia. Para abreviar, en 1396 caen bajo el dominio otomano hasta que en 1876 que devienen principado.

Fue la implosión del imperio turco que, muñida por Rusia, Austria y las grandes potencias, dio paso al mapa europeo actual, con Rumania, Grecia, Serbia, Croacia… En ese primer momento los búlgaros eran los ricos. Un amigo búlgaro, Emil, me pinta el país como verde y boscoso. Realmente lo es. Ríos a punta pala y una tierra fértil entre Balcanes y Ródope proveedora de trigo para Estambul, tabaco, seda. No pienso morirme sin visitarla. Bulgaria orillaba con el Egeo hasta que el resto de países balcánicos se les cayeron encima en las diferentes guerras balcánicas de principios del XX. Tras la guerra mundial se redefine el mapa y, más o menos, hasta hoy.

Vuelvo a Frontera, de Kassabova. Hoy hace 30 años que cayó el telón de acero. Poca gente sabe que unos pocos meses antes, en ese mismo año de 1989, la tiranía comunista perpetró una de las mayores tropelías del siglo XX. De un día para otro, expulsaron de Bulgaria a 340.000 búlgaros de ascendencia turca. Lo más triste es el motivo, el racismo. Como la demografía eslava estaba a la baja y la turca al alza, el paranoico dictador Tódor Zhívkov tuvo la ingeniosa idea de echar a todos los turcos con lo puesto. No era la primera vez.

La historia de Bulgaria es pródiga en ires y venires. Tras las Guerras Balcánicas, turcos por aquí, griegos para allá, búlgaros a un lado, húngaros y rumanos al otro, gitanos por todas partes. En tiempos de los otomanos, cada rebelión solía saldarse con expulsiones y reasentamientos, que se agudizaron en el XIX con el surgimiento de los nuevos estados. Los de aquí para allá y los de allá para aquí. Minorías de todo signo quedando en tierra de nadie, por ejemplo pomacos, que son los eslavos que se convirtieron al islam; húngaros protestantes que huyeron de la Austria católica, judíos sefardíes (exterminados por los progroms eslavos primeros y los nazis después), tártaros, albaneses, serbios. Por el libro circulan personajes a los que el Estado cambió tres veces de nombre en un intento burocrático de desdibujar sus orígenes.

Durante la dictadura comunista el país asistió a otra extraña migración. En la costa del Mar Negro Bulgaria ofrecía complejos turísticos para las élites alemanas, rusas, polacas… Estando las fronteras helenas y turcas a un paso, no eran pocos los que pensaban que sería fácil pasar al otro lado por las escarpadas sierras del Ródope. Error. Toda la frontera era un entramado de trampas donde los incautos alemanes caían sin remisión. Les esperaban palizas, torturas, cárcel y el estigma de enemigo del Estado de por vida. Otras veces la guardia fronteriza búlgara optaba por la calle del medio, un tiro en la cábeza y así nos ahorramos el papeleo.

Historias que circulan por el libro de Kassabova donde, más que la crítica facilona a regímenes de esto o lo otro, cobra relevancia la frontera como invento del poder para someter a los seres humanos. Para encerrarlos dentro, cuando interesa, para mantenerlos fuera cuando sea menester. Las fronteras son como el cáncer.

Porque el libro está escrito en 2015, en plena crisis de refugiados sirios, kurdos e irakíes que se hacinan en la antigua Adrianópolis turca y en los campamentos búlgaros bajo bandera de la UE (nuestra bandera) en las periferias de pueblos como Lyubimets, Lesovo, entre los casinos y prostíbulos de Strandzna… Gente que busca reconstruirse allá donde buenamente puedan o les dejen.

Evitando cualquier sensiblonería, sin caer en maniqueísmos, Kassapova nos confronta con la tragedia de Nizar, kurdo que acepta la invitación de Kapka para vagar por Harmanli. Allí, en la Choza del pollo, Kapka le invita a pollo asado, sin saber que un kurdo es incapaz de aceptar la invitación de una mujer. Cuando Kapka se despista Nizar gasta sus últimos euros en pagar la colación. Y vuelta al campo de refugiados.

Y más flujos de población. Caído el comunismo, arruinada Bulgaria por el subdesarrollo estructural y una desbocada corrupción, cientos de miles de los 7 millones de nacionales se dieron a la emigración. ¿Qué les trajo a España? Nuestro país fue el más favorecido -y digo favorecido, y digo bien- de esa éjira. Hasta 200.000 búlgaros llegaron a asentarse en nuestro país como si se hubieran determinado a poner el máximo de tierra posible de por medio con su antigua casa. Hoy quedan sobre 123.000, de ellos más de 7.000 segovianos, de los que 2.200 viven en la capital. Es un fenómeno muy particular que no se ve en otras provincias, donde dominan marroquiés, rumanos, latinos… Pues aquí no, el búlgaro es la segunda lengua de la provincia.

Mientras vemos en la tele el Espanyol – Ludogorets le pregunto a mi colega Iván por qué, se encoje de hombros. No conozco a ningún búlgaro ni especialmente gracioso ni especialmente elocuente, Iván tampoco es la excepción. “Es muy parecido, montañas, verde, nieve… la comida también se parece”, dice un poco mosca. Increíblemente el Espanyol le ha metido 6 goles al equipo de Razgrad (bueno, increíblemente tampoco, al minuto 30 ellos ya llevaban dos expulsados).

Hoy, no pocos votarán por hacer las fronteras más altas, las alambradas de espino más punzantes en nombre de un malentendido patriotismo. ¿Quieren saber qué es lo que sea la patria? Lean estos versos del poeta turco Nazim Hikmet, escritos durante su exilio en Polonia en los años 50:

Amo mi patria. Me balanceo en sus grande árboles;
yazco en sus cárceles. Nada alivia mi abatimiento
como las canciones y el tabaco de mi patria.

Frontera, un viaje al borde de Europa. De Kapka Kassabova, 2017. Edición española de Armaenia Ediciones, 2019. ISBN 978-84-1200039-2-5.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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12 Comments

  1. Hacía mucho que no escribías algo así. Te propongo intentar repetir. No te será fácil Luis Blesa.

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  2. Si no eres búlgaro,no escribir tonterías.,,El paranoico dictador,,No ha echado a nadie.Era acuerdo entre El i Turgut Ozal ,presidente turco .Han salido de BG 300000 ,han regresado a la mitad.Viven hasta hoy en BG.Nonte vale el escrito.

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      • Prueba con ciencia ficción..Fake news..

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      • Regresaron unos 160000 mil. dos meses después de salir .agosto de 1989.Se llama gran escurcion.Al,, El País ..no es de fiar..

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      • Las tonterías se repiten otras vez i otras vez.A ver si por fin los escritores estupidez se enteran que son demasiado tontos o,, bien pagados por de bajo de las mesa” para escribir nueva historia de Bulgaria.

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  3. Hola a todos! Quiero comentar el dicho comunista y de los Búlgaros que Todor Jivkov no quería. Esta es la mentira democrática, primero ellos se fueron del país porque querían regresar en sus tierras y pasó lo que pasó, vendieron todo, coches cargados y se fueron porque eran Turcos y no querían perder su nacionalidad pero querían vivir en Bulgaria entonces como no querían perder su nacionalidad prefieren irse y hay en Turquía no lon han resibido con las buenas regresaron a Bulgaria pero sin nada. El comunismo era una era en cual quien decía que no tiene trabajo o lo encontraban o lo metían en el cárcel por vago. Comparado con hoy el día, antes se vivía tranquilo y de lujo, la gente tenía de todo sin necicidad de buscar trabajo a fuera. Por esto digo mentira, porque la democracia ha cambiado no sólo la vida de la población de Bulgaria si no la historia también, libertad y coropcion. Mafia y mucha pobreza. Ojalá que un día regresa un líder como Todor Jivkov y ojalá también que no sea demasiado tarde.

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  4. No escribís tonterias!!!. Los Búlgaros – musulmanes querían irse de Bulgaria – SOLOS !!!. Nadie le expulso. Pero los Turcos les recibieron con bienvenidos como ala frontera la policía turca prestaron muy bien atención ( especial )a las mujeres guapas. Muchas de ellas se volvieron directo a Bulgaria con un recuerdo inolvidable. A LUDOGORETS no es un ecipo defutbol de SOFÍA. Ya basta con las mentiras. Mejor ver en internet.
    1 – JOHN ATANASOFF – Padre del ordenador.
    2 PETAR PETROFF – Padre de primer reloj electrónico marca PULSAR.
    3 KIRILICA – Alfabeto BULGARO que se usa de más de 300 miliones de usuarios.
    Gracias.

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  5. LEs aconsejo vivamente la lectura del libro. Sostener que los turcos marcharon de Bulgaria durante la dictadura comunista por propia voluntad en 1989 es ridículo, absolutamente anti-histórico. Estoy con la autora en la idea de que las naciones son un cáncer y las historias manipuladas y ridículas a un lado y otro de la frontera, pura propaganda. Cualquier historiador se lo puede aclarar. De todas maneras, muy gustosamente seguiré leyendo historias de Bulgaria y espero pronto volver allí. Estuve en 1978 en la frontera bulgaro/rumana pasando unas vacaciones. Mi opinión es que aquella era una dictadura infecta, con trabajo para todos (cárceles también para muchos) y un control policial asfixiante hasta para los turistas. Una burocracia corrupta a más no poder. Y gente muy buena como en todos lados, y algún que otro cabrón malnacido, pues también. No era mi intención entrar en polémicas, más bien al contrario, dejar constancia sobre la belleza y vicisitudes de un país con tanta historia como Bulgaríal. Lamento profundamente a quienes se sientan ofendidos.
    Nota корегимо лудогорец

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    • Concéntrate sobre historia de España,no de otros países.Los búlgaros saben su historia.Los que vinieron a los Balcanes en siglo 7 no eran eslavos,eran tártaros,y Rusia todavía no estaba constituida. Esto se a hecho en 862dc. Así que Rusia ,no era Rusia,y los tártaros se mezclaron con los eslavos,que vivieron en la Bulgaria de hoy. Y por último ,pero primero por importancia,los búlgaro – musulmanes se han ido ,quien quería por su propia voluntad. REPITO,NO LES HA ECHADO NADIE NI LES HA OBLIGADO NADIE A IRSE. Y para los turcos de Turquía, los búlgaros-musulmanes eran Гяур (infieles). Para ellos Bulgaria es su verdadera patria, no Turquía.

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      • Cuando se escribe sobre una nación ,o un país,es de buena educación mencionar poeta o escritor de este mismo . En el caso de Bulgaria ,tenemos muchos.Hristo Botev,Iván Vazov,Yavorov,Geo Milev,Vapzarov i mucho mas! Gracias

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