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Feminismo y tele pública impactan (de lleno) en los premios Cirilo

Como ella misma explicaba al recibir el premio Cirilo Rodríguez de Periodismo, hace una semana Cristina Sánchez, corresponsal de RNE para Oriente Medio, se las veía con cadáveres de niños cubriendo la enésima masacre de palestinos en Gaza. Ayer 18 de mayo recibía los 6.000€ del premio y la ovación de los compañeros y explicaba la extrañeza de pasar del mundo del drama al de los vinos y canapés. A su lado, toda una referencia del periodismo, Carmen Sarmiento, asentía. Así son las cosas.

Carmen Sarmiento fue la protagonista de la noche. El Cirilo Rodríguez tiene más que una deuda con ella. Olvidada del premio mientras en los 70 y primeros 80 firmaba algunas de las páginas más impresionantes del periodismo español, la trigesimocuarta edición del galardón intentaba solventar la afrenta otorgando a la ya jubilada reportera el premio de honor, el segundo que se concede. No es extraño que el feminismo, la reivindicación del trabajo de la mujer en el gremio, estuviera en todos los parlamentos, tratándose además de reconocer a una periodista legendaria que ha hecho de la condición de la mujer un eje transversal de todos y cada uno de sus reportajes. Con un prolijo historial en todas las tormentas árabes de la última década, Sánchez se sumó a la causa celebrando la presencia de tres mujeres (de cuatro premiados) como forma de visualizar la gran cantidad de mujeres que trabaja en el sector. Mejor tarde que nunca.

Arriba, la ganadora del Cirilo 2018, Cristina Sánchez. Sarmiento recibe el premio de honor del presidente de la FAPE, Nemesio Rodríguez. Foto de los premiados en la edición 2018

La otra circunstancia que sobrevoló la gala fue la solidaridad gremial ante la protesta antipepera de la televisión pública española por la injerencia de la dirección en el tratamiento de según qué noticias, con camisas negras en apoyo a los trabajadores levantiscos del “ente” y algún zasca, como el deparado por el siempre combativo Gervasio Sánchez, que al presentar a Sarmiento y recordar lo de TVE espetó “que sí hay alguien del PP, yo estaría preocupado si quieren hacer algo”… no terminó la frase. Toda una “cortesía” para los representantes del PP  presentes (y siempre hay alguien del PP en Castilla y León, incluso entre los que pagan la fiesta) . También la ganadora se sumó a la reivindicación, recordando a su padre, trabajador del ente, para prometer “luchar hasta el último aliento por una televisión pública” y recordar el dicho de que se hace periodismo “no para los gobernantes sino para los gobernados”.

También reivindicativo fue el discurso de la primera finalista, la joven colaboradora de El País, Natalia Sáncha, que ha cubierto el conflicto sirio en zonas bajo control de la oposición a Assad como Guta o Alepo. Emocionante fue el recordatorio a los 211 periodistas -la gran mayoría sirios- que han muerto a consecuencia del conflicto.

No era el mejor día para ser del PP, como se ha dicho (la gran mayoría de los populares, con el secretario general Francisco Vázquez al frente, se fueron a casa sin participar en el pincho). Tampoco varón. Enrique Serbeto, correponsal de ABC en Bruselas -“el único periodista que se conoce que ha estado en todos y cada uno de los plenos del Parlamento Europeo”, como recordó la conductora del acto, Mariví Domínguez-  es otra cosa. Con más de 40 años de carrera, Serbeto ha conocido los días de gloria, “cuando decías, hay tal historia aquí, y cogías el primer avión y allí te ibas. Incluso en una ocasión alquilé una avioneta”, recordaba, celebrando la profesión. Nostalgia por los tiempos en que la información era un gran negocio (o al menos negocio a secas) y los recursos acompañaban. Hoy, y como denunciaba la ganadora, se llegan a ofrecer 60€ por una crónica de Alepo. Y con todo 211 compañeros, anónimos los más, se han dejado la piel allí. Una profesión extraña.

Premios nacionales de fotoperiodismo

El delegado de la Junta, entrega el premio a Marco Panzetti.

Previamente y en el Palacio de Quintanar, se procedió a inaugurar la exposición de los premios nacionales de fotoperiodismo, con la entrega de los galardones del premio homónimo que convoca la Asociación Nacional de Informadores Gráficos. El primer reconocimiento ha recaído en Marco Panzetti, con la imagen ‘Después del infierno’, en la que una solicitante de asilo embarazada posa para un retrato a la entrada de su carpa en un campo de recepción en Settimo Torinese (Italia). Panzetti ha recibido por esta instantánea el premio Foto del Año.

El fotógrafo italiano, originario de Bérgamo, reside en Barcelona desde 2006.  El segundo reconocimiento ha sido para Santi Palacios con la fotografía ‘Mediterráneo Central’, en la que refugiados y migrantes de diferentes nacionalidades africanas y de Bangladesh descansan a bordo del ‘Golfo Azurro’, barco de rescate de la ONG española ‘Proactiva Open Arms

Pablo Cobos ha obtenido el tercer premio con la fotografía ‘Marcial’, retrato de Marcial Gómez, de 78 años, paciente operado de cáncer de mama, único superviviente de nueve hermanos con cáncer. La familia porta el gen BRCA1, cuya mutación desencadena un tumor maligno en las mamas. El mismo gen que han detectado en sus dos hijas, hoy también enfermas.

Por último, el premio ‘Enrique Meneses’ ha sido para el reportaje de 12 instantáneas ‘Migrantes en Blegrado’, de Alejandro Martínez Vélez. El fotógrafo realizó esta serie en unas naves en desuso junto a la Estación Central de Belgrado y en sus alrededores, donde en enero de 2017 vivían unos 1.500 hombres, en su mayoría procedentes de Afganistán y Pakistán

Author: Redacción

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