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Estudiando el fetosín segoviano

Fetosín en Mozoncillo.

Superviviente del derecho consuetudinario segoviano, el fetosín es una de las más antiguas formas jurídicas de reparto de las tierras comunales de labranza. Una figura a caballo entre la tradición y el derecho, que ya solo pervive en Segovia en pueblos como Escalona del Prado, Escarabajosa de Cabezas, Mozoncillo, Bernuy de Porreros o Turégano, entre otros. Básicamente consiste en la explotación de una parte de esas tierras comunales por riguroso turno de cabezas de familia. Se confecciona una lista y la explotación de la parcela en cuestión se asigna de manera vitalicia al primero de la lista. Cuando el beneficiado fallece, el siguiente en la lista pasa a ostentar el derecho de explotación, y así sucesivamente.

Con el vicepresidente de la Diputación de Segovia y delegado de Cultura, José María Bravo, como maestro de ceremonias, la institución provincial daba a conocer esta tarde el libro ‘El estudio de la costumbre desde una vertiente jurídico-antropológica. Análisis de la tradicionalidad y pervivencia de determinadas tradiciones segovianas’, la publicación del resultado de la beca de investigación de la joven Irene Merino, tutorizada por Luis Díaz Viana.

El estudio parte de una línea histórica de los orígenes de la costumbre en Castilla y León, traza las líneas comunes entre la Antropología y el Derecho y concluye en el análisis del trabajo de campo. Para este último, la autora, becada en 2015 por el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero, eligió el municipio de Mozoncillo y sus fetosines.

Durante su investigación, Merino consultó archivos, monografías, artículos doctrinales y recurrió a la técnica de la metodología comparativa para observar las similitudes y diferencias entre las costumbres segovianas y las forasteras. Todo ello, tal y como reconocía esta tarde la doctora en Derecho, fue “fundamental” para la conclusión de su tesis doctoral y le supuso “una gran oportunidad” para iniciarse en el campo de la investigación y conocer la realidad antropológica de la provincia.


Author: Redacción

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2 Comments

  1. En Carbonero el Mayor siempre ha habido fetosines, nuestros padres y abuelos, a mi por lo menos, nos lo han transmitido para que supieramosde su finalidad y utilidad, y no se perdieran nuestras tradiciones usos y costumbres. Un saludo

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  2. Esto ya está investigado hace años por el abogado Manuel García COB.El amigo Chema desde cultura de la Diputación la está cagando continuamente.también autorizo un libro sobre los capiteles de Duratón cuando hay decenas de ellos. ¿Hay ignorancia?

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