La creciente desafección y el rechazo de la ciudadanía hacia los partidos políticos, visibles hoy en España en el aumento de la abstención, la volatilidad del voto y la desconfianza generalizada hacia las instituciones, invitan a analizar la profunda disociación que se está produciendo entre la sociedad civil y las formaciones políticas. Así se ha hecho estos días en el V Congreso Nacional de la Sociedad Civil, organizado por la Fundación Independiente, presidida por el exministro Rafael Catalá; por la Fundación Impulso y Cooperación, de reciente creación, con José Domingo como presidente y Fernando Savater como mentor; o por la Fundación Caja Rural de Segovia, en un reciente acto con Felipe González. En todos estos encuentros, a los que he tenido ocasión de asistir, existe un denominador común: la necesidad de un mayor protagonismo de la sociedad civil en la vida pública para orientar la acción política hacia los problemas que realmente preocupan al ciudadano.
Una percepción cada vez más extendida es que la política discurre por un carril distinto al de la vida real de los ciudadanos, ajena a sus preocupaciones cotidianas sobre el empleo, la vivienda, los servicios públicos o la cohesión territorial. Como advierte la filósofa española y catedrática de Ética Adela Cortina, la democracia no se sostiene solo con instituciones y partidos, sino con una sociedad civil moralmente activa, portadora de valores compartidos. Cuando esa brecha se ensancha, como está ocurriendo en la España actual, la democracia se debilita y pierde legitimidad social.
Buena parte de las generaciones que vivimos la Transición democrática identificamos durante años la democracia con los partidos políticos, como si estos fueran su único soporte. Sin embargo, la experiencia demuestra que los partidos son instrumentos necesarios, pero no el fundamento último del sistema democrático. Ese fundamento es la sociedad civil, entendida como el espacio donde se forman los valores, las convicciones y los hábitos cívicos que hacen posible la convivencia. En la España de hoy, cuando la sociedad civil se desentiende del debate público o es desplazada de él por la lógica partidista, los partidos tienden a priorizar su propia supervivencia, su relato o sus equilibrios internos, al margen del interés general.
Las dinámicas políticas dominantes en España, marcadas por la polarización permanente, el bloqueo institucional y la utilización sistemática del adversario como enemigo, han levantado muros ideológicos que poco tienen que ver con las preocupaciones reales de la ciudadanía. Estas dinámicas, lejos de reforzar la convivencia y la confianza en las instituciones, las erosionan. El pluralismo democrático no consiste en la confrontación constante ni en la deslegitimación del discrepante; consiste, como señala Adela Cortina, en aceptar que pueden convivir proyectos distintos sobre la base de unos valores compartidos mínimos: la libertad, la igualdad, la solidaridad, el diálogo, el respeto y la dignidad de toda persona. Cuando el pluralismo se sustituye por la polarización, como sucede hoy en buena parte del debate público español, se resiente la cohesión social y se debilita el capital ético colectivo.
Cuando la ciudadanía percibe que las organizaciones políticas anteponen intereses tácticos, electorales o de mera supervivencia parlamentaria al bien común, se rompe el vínculo que legitima su representación. Dejan entonces de ser reconocidas como expresión genuina de la sociedad civil a la que dicen servir. A ello se suma un déficit evidente de liderazgo político, entendido no como autoridad formal, sino como capacidad de orientar, escuchar y generar confianza. Como señaló Felipe González en el referido encuentro, el liderazgo implica hacerse cargo del estado de ánimo de los ciudadanos, algo especialmente necesario en un país que afronta incertidumbres económicas, tensiones territoriales y un notable desgaste institucional. A estos problemas se añaden la ausencia de debate interno plural en muchos partidos, la reacción defensiva y soberbia ante la crítica y la sustitución del análisis de la realidad por el juego de la posverdad y del relato, lo que profundiza el distanciamiento entre sociedad civil y política.
En este contexto español no resulta extraño que surjan fórmulas cívicas alternativas, plataformas ciudadanas o movimientos transversales de ámbito local y social, como los ya mencionados. No nacen contra la democracia, ni siquiera necesariamente contra la política, sino como respuesta a su empobrecimiento y a la sensación de orfandad representativa. Es el caso de la Asociación Cultural Pluralismo y Convivencia Social, promovida en Segovia en 2019, integrada por personas procedentes de diferentes espacios ideológicos, profesionales y sociales, con el objetivo de recuperar espacios de participación, reconectar valores y acción pública y devolver a la ciudadanía un protagonismo que percibe como perdido. La idea de fondo es clara: la convivencia entre diferentes no solo enriquece, sino que fortalece la tolerancia, orienta la acción pública al interés general y contribuye a regenerar la confianza en las instituciones.
La regeneración democrática en España no se logrará únicamente mediante reformas legales, cambios normativos o ajustes institucionales. Requiere una ciudadanía activa, comprometida con una ética cívica responsable, y una clase política que entienda la función pública como servicio, alejándose de la crispación permanente y de una política superficial basada exclusivamente en el impacto inmediato del relato. Solo así será posible reconstruir el vínculo entre representantes y representados.
En la España actual, recuperar ese protagonismo cívico no es una amenaza para el sistema democrático; es una manifestación de fortaleza de nuestro sistema político. El acercamiento y la empatía de los partidos políticos hacia la sociedad civil constituyen la mejor garantía de futuro para una democracia de calidad, orientada al interés general y al bienestar de los ciudadanos.













7 febrero, 2026
Presentas una instancia en un Ayuntamiento (en este caso el de La Granja) solicitando la instalación de un determinado elemento para mejorar la seguridad vial y tras semanas de espera no recibo respuesta alguna. Solicitas cita con el concejal de urbanismo para tratar este tema y no hay manera de conseguirla…
La administración debiera cuidar un poco más al ciudadano. Nos hacen poco caso y no se dan cuenta de que su tiempo es igual de valioso que el nuestro.
Cuando un vecino propone una mejora en un ayuntamiento en un tema de seguridad ciudadana lo mínimo que se debe hacer es responderle.
Luego que no se tiene aprecio a la clase política. Viven en un mundo paralelo.
7 febrero, 2026
Esto es una práctica común en muchos ayuntamientos y el resto de la Administración. Alguna película de los 60 lo refleja muy bien. Me temo que visto lo visto, y con lo que se ve día a día, no tiene remedio. Tengamos fe.
7 febrero, 2026
Es curioso que Juan Luis Gordo, cuando tenía responsabilidad política, no hiciera nada para evitar que los partidos se alejasen de la sociedad civil y ahora que ya no tiene responsabilidad alguna exija que los partidos se acerquen a la sociedad civil. En fin…
7 febrero, 2026
Me temo que da Usted palos de ciego. Nada de lo que afirma se corresponde con la realidad. Acompañé a Juan Luis, cuando éramos muy jóvenes, en la creación de la revista “Surco”, allá por el 78, que recogía la problemática de 18 pueblos de la campiña segoviana; constituimos la Asociación Cultural Juan Bravo en los 90 con una gran actividad social, y ahora asisto a algunas de las actividades de la Asociación Cultural Pluralismo y Convivencia Social, que el promovió y preside desde hace 5 años. En todas en ellas siempre ha habido una amplia participación de la sociedad civil. De toda su actividad, que es mucha, esta es con la que se le ve más ilusionado.
En el ámbito institucional, siendo subdelegado del Gobierno, comenzó las visitas semanales a los pueblos para recoger su problemática y hablar con sus gentes. Ahora el presidente de la Diputación sigue la misma senda. También promovió encuentros de diversos colectivos con cargos institucionales. Recuerdo al director del Catastro con Ayuntamientos o al director general de Tráfico con el colectivo de autoescuelas. Siendo parlamentario los encuentros con responsables de diferentes ministerios acompañando a vecinos eran frecuentes. Yo estuve en uno de ellos para resolver un problema del Ayuntamiento de mi pueblo; y se solucionó. En la radio fue el primero en rendir cuenta y tener encuentros periódicos. Y en el partido sus portavoces por iniciativa suya tenían que rendir cuentas a la sociedad mediante ruedas de prensa. El PSOE lo sigue haciendo, con menos éxito del deseado porque van al choque.
En definitiva, es bueno hablar con datos e informarse. Es una forma de reforzar el compromiso social.
7 febrero, 2026
Cuando no se puede rebatir el mensaje, se intenta desacreditar a quien lo dice. Esta es la manera de algunos de retratarse. Corroboro toda la opinión anterior sobre la trayectoria de Juan Luis Gordo. Y en todo caso, lo importante no es el pasado de nadie, sino si tiene razón hoy al pedir más democracia, más escucha y más conexión con la ciudadanía.
7 febrero, 2026
Zapatero es el paradigma de la sociedad civil para todos aquéllos que creen que la política se ejercita siempre en beneficio propio. Hace falta tener cara para haber defendido a Maduro y la dictadura durante estos años y quererse apuntar el tanto de la excarcelación de los presos políticos; o hacer gestiones para el rescate de la compañía Plus Ultra y cobrar la comisión como consultoría geoestratégica a una empresa que carece de empleos. Nos toma por tontos y nos desprecia a todos. Vaya morro! Me gustaría conocer la opinión del secretario del PSOE en Segovia, que bien le paseó en su día, o del resto de los socialistas. Por cierto, ¿le veremos en campaña durante las autonómicas de CyL? No tengan ninguna duda, de esa forma contribuye a la confusión e intenta lavar su imagen. Es impresentable, y la sociedad no se merece políticos como este personaje.
8 febrero, 2026
Preparando el terreno para un nuevo partido que sí escuche a los ciudadanos?
8 febrero, 2026
Listas abiertas ya, los partidos ya no ayudan a la sociedad q van por caminos muy distintos, lo demás enjuagues.
8 febrero, 2026
Bastante de acuerdo con las principales ideas del artículo, La polarización como mecanismo de captación de algunos elementos electorales afines, en realidad produce a la vez gran rechazo y genera efectos nocivos en la convivencia. A menudo la discrepancia en el debate público a veces equivale a la identificación del enemigo, que no rival político. Ahora bien, nadie sabe cómo determinar el “bien comun”. La primera vez que gobernó el PP, el ministro Alvarez Cascos obligó a TVE a retransmitir un partido de futbol semanal en abierto en nombre del “interés general”. (?) Creo que el PP y un PSOE deberian rebajar la acritud y preparar una reforma constitucional que actualice la nueva situación. Las redes sociales no ayudan y la situación no es nada fácil, considero
8 febrero, 2026
Así es querido Juan Luis, nos vemos en la tesitura del “conmigo o contra mí”, donde la libertad de expresión y de opinión ha sido secuestrada por el miedo a verse expuesta en las RRSS. Veo muy, muy difícil, motivar a una sociedad que se siente abandonada.