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Cartelera Segovia: Kong y Zona Hostil

Empezamos por la española Zona Hostil, que me ha parecido mejor película, más entretenida y mucho más recomendable que la enésima revisión de King Kong. Allá por 2012 Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, de apoyo al contingente español en Afganistán, protagonizaron un rescate de dos soldados americanos heridos, custodiados por un pelotón de la Legión. El helicóptero sanitario destinado a evacuar a los heridos volcó en una zona con mucha insurgencia talibán. Recuperar el AS332 Super Puma se convirtió entonces en el objetivo principal de la coalición, tanto por el valor de la pieza (cada nave ronda los 15 millones de dólares, sin contar equipamiento) como para evitar la mala imagen de los talibán posando con los restos de tan valioso botín. Zona Hostil no es una reportaje del rescate, es una película vagamente basada en esos hechos, pero lo parece. Puro cine bélico que tiene a los helicópteros, especialmente a los Chinook (de transporte pesado) y en menor medida los Apaches y Tigres, como especiales protagonistas, lo que convierte a la película española en una rareza; con anterioridad solo en la magnífica Black Hawk Derribado hay tanto protagonismo del helicóptero.

Con cinco millones de presupuesto (que es muy poco para cine bélico, mucho para el cine español) y una fuerte implicación del Ejército de Tierra, el director Adolfo Martínez, ha filmado una estupenda película de acción, con ritmo trepidante, donde se alternan con acierto situaciones bélicas más que creíbles con maniobras aéreas de mérito. Los personajes, todos oficiales y soldados, no hay civiles, se comportan con normalidad para lo que son estas películas. Quiero decir que no hay rambonadas ni fantasmadas a lo cine de comandos. Los actores están contenidos, especialmente los más talluditos (Ariadna Gil y Antonio Garrido, mejor que los jovencitos) y resultan creíbles, aunque los diálogos no son lo fuerte de esta película, más bien hagiográfica para con lo militar y algún que otro topicazo (como ese “las cañas las pagó yo”, que cierra la películas)  que se podían haber ahorrado por más histórico que fuera.

En el debe de la película, y una vez más, la caricaturización de los afganos, convertidos en una especie de indios Sioux cargando de frente y bien juntitos para mejor caer (por docenas) bajo el fuego purificador de la OTAN. Qué poco respeto para con los que probablemente sean los mejores soldados del orbe, típos capaces de resistir con no poco éxito a los mejores ejércitos durante décadas con apenas un AK-47 y dos o tres cargadores por turbante.  En suma, que estos ataques a lo batalla de Verdún, francamente, abochornan un poco.

De Kong, la isla de la Calavera, poco que decir. Lo de siempre, mucho cine virtual, algo de humor y situaciones a cual más disparatada, sacrificando el mito de la bella y la bestia por acción y tiros. Cine palomitero sin mayores pretensiones, cuyo único mérito, acaso, sea rendir homenaje a las películas de monstruos de los estudios Toho, que es lo que queda tras el contundente remake de Peter Jackson de 2004. Tiene un aire a la King Kong vs Godzilla de 1962. Enfin, que si fui a verla fue porque si mal no recuerdo King Kong se escapa (Ishiro Honda, 1967), fue la primera película que vi siendo niño. Los ingenuos efectos especiales de la época no consiguieron, a mis ojos, restar un ápice de veracidad a la historia del gorila gigante; durante años veranee en la playa, pendiente de que, de pronto, un mono inmenso emergiera del mar para vengarse de sus pequeñines pero cabrones primos sapiens.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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