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Cartelera Segovia: Extinction

extinctionPersonalmente, me ha encantado y he disfrutado con esta película, terror Z made in Spain y basado en el fenomenal libro de Juan de Dios Garduño, Y pese a todo… Empiezo mal, digo terror Z, y nada más lejos. Extinction es una película de supervivientes vagamente contextualizada en una onminepresente amenaza zombi. Habitualmente, desde Romero, los zombis son usados como soporte gore para sustos tipo “gato que salta” mientras un arpegio de tensión se apodera de la banda sonora. Al tiempo que, humanos máximamente deshumanizados, darle al zombi ya sea con porra, a tiros o con motosierra sirve al mejor desfogamiento de los bajos instintos. No me gusta nada este tipo de cine, que desemboca bien en parodias (tipo la genial Juan de los Muertos o la descerebrada Los surfistas nazis deben morir -que ya con el título está todo dicho), bien en psicodramas que tratan de adentrarnos en las relaciones entre survivor, tipo Walking Deads. Me aburre.

Pero Extinction no. Aunque la película, filmada con solvencia por Miguel Ángel Vivas, guarda afinidades con Walking Deads (en la medida que pone el énfasis en las relaciones entre supervivientes) y sobre todo con Soy Leyenda, contiene un puñado de situaciones realmente originales.

En primer lugar el escenario. Estamos en un invierno postnuclear, todo nieve, magnífico telón de fondo para el desarrollo de una película que se pretende épica. Vapor, rigor blanco, gelidez, siempre me han gustado las películas glaciares tipo La cosa de Carpenter.

En segundo lugar, y ahí va lo gordo, hay tres supervivientes, un padre y su hija, por un lado, y un vecino alcohólico y peleón, que viven separados por una alambrada. Ni se hablan pese a la proximidad. Gracias a un buen uso del flashback la película nos irá explicando la razón de esta situación, y porque la convivencia se ha podrido tanto que la situación solo puede ser la que es. Esto es para mí lo mejor de la película. Uno se pregunta, ¿cómo es posible? Puestos en la tesitura, uno se dice que aunque el vecino fuera del Real Madrid, tarde o temprano se llegaría a una entente y a por los zombis. Pero esto No Puede Ser así, por razones poderosas que no conviene desvelar, y lo más curioso, es el padre de la niña, el que más tiene que perder, el que más rechaza cualquier comunicación con su impresentable vecino. La tensión de la película se sostiene precisamente en este enigma, y aunque al final va quedando claro que no queda otra que hacer la asamblea de vecinos y fumar la pipa de la paz, algunos giros espléndidos van entorpeciendo -y a base de bien- este cantado final. Final que, como no puede ser de otra manera, es vorágine de tiros, en secuencia tipo Asalto al distrito 13 o la ya dicha Soy leyenda, secuencia magníficamente rodada, por cierto, entre aullidos de heavy salvaje.

Tiene sus flaquezas, claro. La escena inicial del autobús viene a sustituir el habitual prólogo de “estamos en el año tal y millones de ex-humanos han trincado un virus y…” Pero esto de que baja uno, no vuelve; vale, pues le voy a buscar, dice otro, que tampoco vuelve, y otro… Esto ya…

Otro pero: los zombis. A los supervivientes se lo han puesto fácil. No se trata de los Z al uso, perro-flautas embrutecidos. “Los albinos” son un cruce, tienen de su lado que son duros de pelar (las heridas les cicatrizan en un tris-tras) y super-fuertes. Pero esto de que son ciegos y tontos del todo, pues es ponérselo muy fácil a nuestros malos-vecinos.

En definitiva, me sorprende y no me sorprende el triunfo en taquilla de esta poderosa Extinction. Para los adictos al gore, no hay trepidación, tampoco es una cinta de terror al uso, ni es una metáfora a Los Muertos vivientes sobre la sociedad de consumo. Es… Otra cosa… Y eso es lo bueno.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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