Hace algo más de una década que Vin Diesel hizo su aparición como figura popular en la gran pantalla, tratando de ser algo así como el sustituto de Schwarzenegger, Stallone, Seagal, etc., o sea esas figurazas del cine de acción de los ochenta, que han sido bautizados como los tipos duros de Hollywood, y que seamos francos (por muy limitados que fuesen actoralmente) no ha habido otros iguales para el género.
Pues bien, aquí Vin Diesel lleva también carrera encarnando al macho man de aúpa al que nadie le tose consiguiendo exitillos como xXx, Pitch Black o A todo gas, y aunque a mí nunca me moló pues podríamos decir que a principios de los dos mil, tenía su cierto tirón. Pero ahora que el señor Diesel se han convertido en una masa lorzosa de músculo dopado por anabolizantes, el tipo parece querer seguir luciéndose como pueda y para ello, ha decidido protagonizar este pastiche que pretende ser una especie de mezcla entre cine fantástico, aventuras, de hostias y mamporros y con cierto toque de misterio (metiendo de por medio el tema de la caza de brujas).
La historia va de que Vin Diesel, y su tonelaje de músculo artificial, se carga a una bruja allá por la edad media y ésta que es muy puta, lo maldice condenándolo a no morir nunca. Entonces éste se pasa siglos y siglos velando por la seguridad de la humanidad, intentando mantener a raya el poder maligno que existe en la Tierra. Total que llega el siglo XXI, y él sigue dando el coñazo con su cafrería y ¡sorpresa!, resucita la bruja cabrona y se corre el riesgo de que la humanidad sea destruída. Pero tranquilos, tenemos al bueno de Vin para que nos salve, y como colaborador, ¿sabéis a quién?, al pequeño y valiente Hobbit, Frodo Bolsón, así que no tenemos que preocuparnos, la cosa va viento en popa, eso sí como némesis de malvadas brujas feas como demonios, serán guays del paraguay, pero como artífices de entretenimiento con respecto al público son un puto desastre.
El último cazador de brujas es un espectáculo nefasto, aberrante, vomitivo, es uno de esos blockbusters hechos con el culo, repleto de efectos digitales tan cargantes como insoportables y compuesta con pésimo montaje de videoclip malucho de la MTV, cuyos planos son imposibles de captar por el ojo humano, imposibilitando la labor de poder apreciar algo con claridad de lo que desfila por la pantalla (sobre todo en las escenas de lucha). Vin Diesel es una mierda de actor, por lo tanto quizás a alguno le entre un ataque de risa viendo como intenta forzosamente esbozar un mínimo sentimiento de dramatismo, para conectar más con la torturada alma de su personaje tan ”bonachón”. En fin, que es un petardo de los gordos, afortunadamente parece que va camino de convertirse en un sonoro fracaso de taquilla, la sensatez sigue existiendo.















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