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Cartelera Segovia: El guardián invisible

Solo se me ocurren dos razones para aconsejar a alguien que vaya a ver El Guardián Invisible. Una, que el espectador quiera resarcir de algún modo a Mirem Gaztañaga -actriz secundaria que casi no sale- por el conato de boicot que le han montado por sostener una pobre opinión sobre el paisanaje (que si los españoles somos catetos, fachas y machistas, cosa que los vascos, al parecer, no son). Dos, que tras leer la novela de Dolores Redondo el lector decida ver su traslación al cine y recuperar los paisajes que salen en la obra.

Y fin. La película me pareció floja de toda flojedad, cargada de topicazos y situaciones inverosímiles, totalmente previsible (y lo pongo en negrita porque en todo momento sabes por dónde saldrán los protagonistas, ahora le toca a la tía, luego investigación, flashback, diálogo, crimen nuevo y vuelta a empezar) aburrida y carente de originalidad. Errores argumentales de bulto (un asesino en serie actuando durante años en media provincia y nadie se entera), personajes que salen por salir (como el negro del FBI o el fulano que se cuelga en la tipiquísima pista falsa), diálogos de pacotilla (del tipo haremos tal cosa, dice la inspectora. Que buena idea -responde el ayudante- así podremos saber si…) y un fastidioso afán, por aquello de darle “ambientación telúrica” al trasunto, de rodarlo todo bajo la lluvia.  Bastante pretencioso y forzado todo. Por decir algo bueno, que al menos está montada con cabeza y tiene cierto ritmo. Es como esas películas germánico-suecas que pasan los sábados por la tarde. Aburridas, previsibles, tontainas.

En cierta literatura mainstream dirigida al público femenino lecto-compulsivo puede funcionar la mezcla de paisaje y sociedades de marcada personalidad (el Baztán), crímenes sexuales, protagonistas con problemas sentimentales y traumas infantiles que encierran secretos familiares, chicas complicadas en fase de ruptura con sus respectivas parejas, todo bien mezclado con repostería y  tarot por aquí y el yeti comarcal (basajaun) por allá. Pones muchos elementos, aunque ninguno sea novedoso, te aseguras de que en cada página pase algo, no cometes errores de bulto en el manejo de la trama, y ya tienes los elementos para un best-seller pasa-paginas del tipo El hombre que no amaba a las mujeres.

Ahora bien, trasponer este mismo esquema al cine no funciona así sin más. Hay que crear atmósferas, darle brillo a los diálogos, hacer creíbles las situaciones. Hay que hacer lo que viene siendo un guión. Y no ha sido el caso. Aquí han cogido la novela y la convertido en un relato filmado. Con resultados que no llegan ni a discretos. El guardián invisible me pareció pésima y no me gustó nada de nada.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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