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Cartelera Segovia: Del Revés y Terminator Genesis

terminatorgenesisTerminator Genesis es una secuela cumplidora. Y poco más hay que decir. Alguna persecución meritoria, espectaculares tortas y explosiones. Pero como sea que una crítica de dos líneas no es muy de recibo (aunque estemos en pleno verano), habrá que extenderse en que, bueno, tiene la gracia de recuperarnos a Arnold; se juega con soltura a la autoparodia y en buena medida gracias a eso, el interés de la entrega se mantiene hasta casi el final, que no es poco a estas altura de una saga que ya en su tercera parte mató cualquier atisbo de coherencia.

Tiene su aquel ver a Arnold haciendo de Arnold. Aunque sea con el manido argumento de la máquina del tiempo, comodín literario que lo aguanta todo, más si te enredas en fumadas cuánticas y universos paralelos.

No hay que pedir peras al olmo; a estas películas se va con un banderín y una bufanda a animar a los nuestros. ¡A la bí, a la ba, a la bimbombá, sapiens, sapiens y nadie más! Los más curtidos arnoldfianos lamentarán, eso sí, el remedo de Sarah Connor que el remedo de Cameron (Allan Taylor, honesto artesano) nos sirve en esta quinta entrega.

No es que la pobre chica, Emilia Clarke sea un petardo, pero obviamente no le llega ni a las puntillas a la gran Linda Hamilton. No olvidemos que la gracia de Terminator, en su inicio, era el magnífico triángulo formado por Arnold Schwarzenegger, la Hamilton y Michael Biehn. Más la atmósfera impuesta por Cameron, la música, los efectos, el ritmo… Digamos que estos últimos elementos aguantan mal que bien en esta quinta resurrección del T-800 modelo Cyberdyne 101, sirviendo un espectáculo pasable, de guión churrigueresco, pero efectivo. O más que efectivo, cumplidor. (Por cierto -spoiler- ganan los sapiens, y ya vamos 5-0, que este Skynet me da que tiene menos caletre que una termomix).

del-revesPalabras mayores es Del Revés, Insight Out. La esperada, la aclamada, la acojonante última entrega de Pixar. Vaya por delante que uno piensa que en lo tocante a cine en general está Miyazaki por encima de todas las cosas, y luego ya podríamos hablar de John Ford, Hitchcock y la Pixar. Lo cierto es que Del Revés cumple con aquello que se le pide a toda obra maestra, que nos adentre en una historia nueva.

En este caso, la historia nueva es un viaje al cerebro humano, personificado en una especie de puente de mando dirigido por Alegría, Tristeza, Furia, Asco y Miedo. Es una metáfora sobre el funcionamiento y el peso de las emociones humanas. ¿Brillante, eh? Pues esperen a ver las escenografías, la perfección técnica de la animación, las sorpresas que va deparando ese viaje por las tripas del cerebro de la comandante Alegría y la depresiva -pero necesaria- Tristeza. No se puede pedir mejor guión, ni mejor desarrollo técnico (la gestualidad de los muñecos de la Pixar deja en nada el trabajo actoral de carne, esa es la realidad). En definitiva, que la vayan a ver y a la de ya.

Lo más sorprendente es como la película casa profundidad y simpleza. De hecho, dudo que exista una película mejor sobre la fisiología de las emociones, con esa Alegría empeñada en evitar que Tristeza toque nada e impidiendo que Riley, la niña, vaya madurando. Mucha enjundia.

Eso sí, es harto lacrimógena. Muy disneyiana, si me permiten la expresión. Como que casi rompo a llorar cuando el pobre Bing Bong se queda (abandonado, desamparado, solo) ahí tirado en el vertedero de los recuerdos muertos. Aún puedo verlo, querido delfigatofante amigo invisible, despidiéndose de Alegría con la manita (allí, el pobre, com la mierda nemotécnica llegándole al cuello) y diciéndo ¡salva a Riley! ¡Salva a Riley!… mientras el olvido le va difuminando para los siglos de los siglos… Vaya, que desde que Spencer Tracy hizo glu-glú en Capitanes Intrépidos, que no había sentido yo tal nudo en la garganta.

Y este es el único reparo que le puedo hacer a Del Revés, que pudiendo tirar por la comedia (y ojo, que tiene momentos delirantes, como esa bronca del cerebro del padre) se pasa descaradamente al drama. A qué bonita es la familia. Prejuicios que no pueden empañar el hecho cierto de que estamos ante la película del año. Tal vez no tan talentosa como Monsters o Wall-e, pero todo un conmovedor, talentoso, original y brillante espectáculo. ¿Qué más se le puede pedir a una película? Sumarme a lo que Boyero dice en el País, ¡Menos mal que nos queda la Pixar!

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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