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Un año de coalición en Segovia: lo que la alcaldesa no contó

Hace un año, y con un retraso de un mes respecto al resto de corporaciones (“gentileza” de Ciudadanos con la chapucera colaboración del ministerio de sufragios que motivó la fútil impugnación de varias mesas), se constituía el Ayuntamiento de Segovia del que saldría el segundo mandato de la socialista Clara Luquero en coalición con IU y con el “apoyo programático” de Podemos-Equo.

La alcaldesa pasó el 6 de julio balance de este primer año, marcado por la puesta en marcha de los “ejes principales del mandato” y también por el covid19. Como suelen ser estos casos, fue un largo discurso de logros, sin el menos atisbo de crítica. Los futuros ascensores, el parque de Tejadilla, renovación del PGOU, la aprobación definitiva del PEAHIS, el nuevo contrato de las basuras, el inicio de la enajenación de la parcela del antiguo cuartel de bomberos, el ensayo de una cierta “almendra central” (gracias covid) a modo de peatonalización… son algunos de los capítulos estelares de este primer año. Además y entre otras se anuncian 16 intervenciones de mejora de la red de aguas, de accesiblidad (con intervención en todas las paradas de autobús que lo requieran), planes de asfaltado, remate del CIDE del CAT, intervención de urgencia en el Clamores, reciclaje de los patios escolares en parques infantiles, además de los planes específicamente rediseñados para hacer frente al covid19. Aquí un resumen de los logros de la alcaldesa.

Pocas cosas más sencillas y menos meritorias que criticar a un alcalde. No sabemos muy bien que se cuece en Madrid o Valladolid pero todos somos expertos en el microcosmos que nos mueve por la ciudad, en ese bache crónico, ese agujero negro de basura, una deficiencia de libro en la prestación de tal o cual servicio. Obviando ese microcosmos, por lo demás recurrente en cualquier ciudad, en mi opinión este primer año (sexto en realidad) de Luquero se ha caracterizado por un esperanzador inicio roto por el covid19.

Pacto con IU: somos un equipo

Empezando por una cordial relación entre los socios, aunque Luquero admite las “lógicas discrepancias pero con consenso en los ejes fundamentales”, así como también con Podemos, con las que se jacta de mantener una comunicación fluida, que en rigor se reduce a una reunión mensual, dos considerando las que se hacen en junta de portavoces. Para Luquero, Galindo y Peñalosa son “dos concejales más, no hay diferencias con el resto del equipo”.

En la regeneración urbana una de las carencias de Segovia es la falta de remate de sus límites metropolitanos. La simbiosis entre espacio urbano y rústico está resuelto con calles tercer mundistas, solares desangelados, patios de ambigua propiedad dejados de la mano de Dios. Los 3.5M€ que se prevén invertir en el Valle del Tejadilla son, sin duda, una muy buena noticia para afrontar ese problema en todo el entorno de Las Lastras. Será un plan de varios años y se dirá que lo mismo se podría incidir en San Lorenzo o la Albuera o los polígonos de la ciudad, con similares o más graves problemas. Frente a eso hay que recordar la disponibilidad: los recursos son más que limitados. No se puede resolver en 4 años carencias de 40. Se impone el ir partido a partido.

Otra cosa francamente positiva de este primer año es que, por fin, Luquero se ve libre de la sombra de su antecesor, que en la pretensión de pasar a la posteridad como “el mejor alcalde de Segovia” dejó las arcas hechas unos zorros en forma de sentencias derivadas de la “tramitación express” para proyectos especialmente vistosos que no solo le mantuvieron una década al frente del consistorio sino que en gran medida sirvieron a Luquero la alcaldía en bandeja de plata (o sea que una gran parte de responsabilidad también ella tiene). En vivo contraste con Arahuetes, el sosiego de Luquero ha aparejado una marcada estabilidad institucional y presupuestaria que esperemos que el covid19 no se lleve por delante. La propia Luquero manifestaba cierta ansiedad al respecto y reconocía que no sabe cómo quedará el presupuesto. Sintomático me parece que dijera que “proyectos a tres años puede que se vayan a cinco”.

Los retos de la década

Pero si este es el haber, en el debe hay tres puntos, o puntazos, de los que extrañamente nada dijo la alcaldesa y que evidencian una preocupante falta de ideas. Me refiero al patrimonio, al modelo económico de ciudad y a la galopante despoblación y envejecimiento de Segovia. Estos son tres cánceres, ciertamente de muy compleja confrontación, pero de los que Luquero no dijo ni mu.

¿Qué fue del 5G y el diluvio de empresas que aparejaría? ¿Por qué Segovia parece incapaz de atraer empresas y población? ¿Qué hacemos con todos estos palacios que las administraciones y entidades dejan pudrirse en el centro histórico, la joya de Segovia, para mudarse a nuevos barrios (en el mejor de los casos)? Nada de eso hay en balance de Luquero. Su apuesta por un modelo de ciudad basado en la cultura y el turismo se queda realmente muy corto frente a la realidad del siglo XXI. Si otras ciudades del entorno de Madrid sin AVE ni infraestructuras crecen, ¿qué estamos haciendo mal? Me parece muy sintomático también que algo a priori tan sencillo como el plan de gestión del Acueducto, después de todo el icono mundial de Segovia, ni se mencione. ¿Cómo es que este tema no lleva 20 años resuelto? Hay quien apunta a que no hay ideas nuevas en el proyecto de la alcaldesa.

Reconozcamos también que las administraciones locales siguen siendo el patito feo de la financiación pública. No hay fondos para las ciudades. Impuestos como el IBI, que siguen sin penalizar la vivienda abandonada, llevan décadas sin tocarse. La gestión administrativa en Urbanismo parece de la posguerra. Los mecanismos de disciplina urbanística, de antes incluso. No hay política de vivienda social (competencia autonómica que nadie asume), y sin ambición en estos frentes mal se puede afrontar el envejecimiento y la despoblación, vinculados a la captación de trabajo.  Hoy las ciudades compiten entre sí para progresar, las que no lo hacen se teruelizan a marchas forzadas. Este es el problema de fondo de Segovia, que pronto teruelizarse sera sinónimo de segovianizar.

Y llama la atención la falta de ideas al respecto. En suma, que uno sale de estos bienintencionados balances con la sensación de que los retos reales están en lo que se calla más que en lo que se cuenta.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Una ciudad en la que sus gobernantes, en una década (siguen los mismos, cambian collares) no han sido capaces de arreglar la principal entrada a la ciudad, que sigue pareciendo un tramo en guerra (sí, el principio de la avda Padre Claret), poco merecen llenarse la boca de nada. Estamos perdiendo la gallina del Patrimonio histórico a pasos de gigante y les da lo mismo. En dos años jubilación de lujo y puente de plata.

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  2. Agudo, certero y contundente su comentario. Segovia casi ya no existe.

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  3. Hay un proyecto real para la instalación de una empresa en Segovia y crear 100 puestos de trabajo reales . Se va a ir a Avila porque en Segovia no hay 10000 metros cuadrados que necesita, el Ibi para industrias es altísimo, el IAE el más caro de nuestro entorno , el agua carísimo….. Ojalá no tengas que ir a Urbanismo de Segovia, todo son pegas, dificultades, nadie contesta a tus preguntas, Así no se puede trabajar.

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  4. Aquí sólo saben prohibir los medios de transporte ecológicos (como la bici), quitar aparcamientos (sobretodo donde menos hay como en el casco antiguo) y malgastar el dinero mientras las calles son como caminos de cabras (como bien pusieron el ejemplo de padre claret). Un desastre, ideal para que los residentes emigren a otras ciudades

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