Alto del León – Cabeza Lijar (y 2).
Las vistas desde la ‘Cruz de los Caídos’ del Vía Crucis, en la ladera de la Gamonosa son espectaculares. El panorama, con el embalse de la Jarosa a nuestros pies, permite en días despejados ver la capital de España con nitidez.
Seguimos caminando por una balconada abierta a la zona de Cuelgamuros y la famosa cruz del Valle de los Caídos que descansa en el fondo.
Entre pinos de mediano tamaño que son una delicia cuando el sol aprieta y buen cortaviento, llegamos al Alto de la Cierva o Alto de la Mina.
Denominación dada por una antigua mina de extracción de Wolframio mediante laboreo exterior e interior. En el plano de la misma consta de una galería horizontal estéril de la que parten varias en filón que permitían los trabajos mineros.
Desde el alto un zigzagueante sendero llega a la cumbre. Antaño jalonado por una baranda de madera que el tiempo y algunos desaprensivos han hecho desaparecer.
El caminito, descuidado en su mantenimiento, se ha convertirse en una senda de piedras descarnadas por el paso de los muchos visitantes que acceden al mirador de su cima; el agua de las lluvias se encarga del resto.
Estamos en un excelente mirador circular, desconocido para muchas personas, a caballo de tres provincias Ávila, Madrid y Segovia, Está construido sobre una antigua fortificación militar.
Aunque el exterior es de forma circular, es alargado y puede que sea una de las fortificaciones mejor conservadas. Cómodamente puede dar cobijo a un mínimo de cinco personas al amparo de una chimenea. Antaño la entrada, sin puerta, se resguardaba al abrigo de unas cuantas piedras apiñadas para cortar el viento.
Sólo quien ha podido disfrutar del lujo de guarecerse en un día de mal tiempo o ha pasado la noche a su resguardo puede hablar con propiedad de su hospitalidad.
Amanecer de sus entrañas y poder observar uno de los concursos de cimas más completos del panorama guadarrameño y del Sistema Central con Gredos a lo lejos, créanme, no tiene parangón.
Al norte los pinares segovianos de El Espinar. Al oeste los denominados Pinares Llanos, de Peguerinos, en la provincia de Ávila y al sur los venerables y vetustos pinos del madrileño embalse de la Jarosa y el Valle de los Caídos.
Es difícil por no decir imposible abandonar el lugar sin recordar la confrontación del 36.
La Sierra de Guadarrama, aparte de ser una barrera geográfica natural, ya en el Medievo era frontera entre cristianos y musulmanes. Su valor estratégico como punto de vigilancia ha sido codiciado desde siempre. De ahí la gran concentración de elementos militares fortificados de la Guerra Civil Española (1936-1939).
Hasta fijarse las posiciones de los dos bandos y en los primeros meses de la contienda, las escaramuzas y la lucha por el control de los principales altos de la línea de sierra fueron cruentos, con episodios que han hecho historia; algunos con numerosas bajas de ambos lados.
Los altos de Cabeza Líjar, La Salamanca, Cueva Valiente o La Sevillana en el puerto del León se convirtieron en escenarios de las primeras escaramuzas y combates. Casamatas, nidos de ametralladora y líneas de trinchera campan por todo el recorrido.
Otra parte de su valor estratégico es la existencia de una mina de wolframio. Mineral bien conocido por los alemanes que fue usado como moneda de cambio en la ayuda militar. Era utilizado para el blindaje de carros de combate y barcos.
Hoy en día algunos aficionados a la mineralogía acuden a la zona para recoger muestras de calcopirita y malaquita.
La importante posición, como toda la línea de sierra, en nuestra incivil guerra, fue perdida por las tropas republicanas el 15 de septiembre de 1936; pero esas son otras historias.
Nosotros nos quedamos con el recuerdo. Hay senderos que conviene no olvidar para no tropezar de nuevo en la misma piedra.
A veces, examinando documentos y recuerdos del Guadarrama nos queda cierta sensación de impotencia ante acontecimientos pasados.
Quizá quien remitió a su familia esa tarjeta postal de campaña desde el frente de Peguerinos, que conservo y recuerdo cuando recorro estos parajes, puede estar entre los retratados en los cientos de fotos que pululan por el ciberespacio de las redes. Quizá.
Regresamos, atrás queda el fortín y la visión de nuestro fiel y a veces maltratado Guadarrama que nos aguarda siempre. Guadarrama investido por el protector título de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
Esperemos que algún día llegue su extensión a la cola y la cabeza, pues se quedó en el cuerpo del león.
Una alternativa a este recorrido, siguiendo la pista de la Mina que continúa hacia Peguerinos, la tenemos en el cercano Collado del Hornillo.
En él podemos tomar el Sendero de Gran Recorrido GR88 que se une en el cerro de la Salamanca al GR10 y desciende a San Rafael. Pero ese es otro viaje. (Ver plano zona en 1ª parte).
Datos:
Recorrido, aproximado, desde el Alto del León por la pista forestal de la Mina, hasta el collado de la Cierva o collado de la Mina: 5,250 km.
Desde el collado al alto de Cabeza Lijar: 500 metros, aproximadamente.
Total recorrido ida y vuelta (por la pista forestal): 11,500 km.
Horario (aprox.): 2,30 horas.Recorrido, aproximado, desde el Alto del León hasta Cabeza Lijar por GR 10 (Senda de montaña): 3,250 km.
Total recorrido ida y vuelta (por senda de montaña): 6,500 km.
Horario (aprox.): 2 horas.Recorrido Circular, aproximado: 11,000 km.






















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