En silencio y sin publicidad. El Ayuntamiento de Segovia decidió el pasado febrero alterar una larga tradición en Segovia y retirar la bandera de España que los cadetes de la Academia de Artillería habían colocado, como siempre, en Santa Bárbara (4 de diciembre), arropando a la virgen del Carmen, cuya figura ocupa la hornacina del Acueducto, sobre el Azoguejo.
La concejala de Patrimonio justifica la decisión amparándose en el equipo de Gobierno que, atendiendo a “quejas de ciudadanos”, decidió colectivamente retirar la bandera sin más comunicación a los ciudadanos. “Había muchas denuncias ciudadanas cada año”, argumentó Claudia De Santos para sostener la decisión.
Por si pareciese poco, la concejala tiró de otros argumentos como el “efecto lija” que la bandera ejercería sobre la figura por el movimiento con el aire “un hecho que yo misma he comprobado”, apunta, o que el descenso de los cadetes descolgándose hasta la hornacina y de ahí al suelo podría causar efectos sobre la zona donde estuvo la cartela del monumento, justo bajo el hueco de la figura, “que quien sabe si podrían influir en estudios futuros del texto”.
El caso es que el Ayuntamiento no parece especialmente empeñado en impedir que los estudiantes de la Academia hagan el descenso anual —una excepción en las normas de protección del monumento— cumpliendo la tradición de “vestir” a la virgen con la bandera, sólo en retirarla unos días después del acto atendiendo así a los que dicen sentirse ofendidos a la vista de ese símbolo. Así se lo comentó la alcaldesa, Clara Luquero, al Coronel director del centro, Javier Alonso, al que comunicó personalmente la intención del Ayuntamiento.
Pocas quejas, pero insistentes.
El descenso de algunos cadetes desde la parte central del Acueducto hasta la hornacina de la virgen para arroparla con la bandera española y referencias a la promoción de ese año es una tradición antigua en Segovia, donde la figura de la virgen del Carmen ha lucido ese vestido durante todos los días del año.
Menos antiguas pero también de hace varios lustros son las quejas remitidas cada año al Ayuntamiento por causa de la bandera, que aunque no son numerosas, si son insistentes y han logrado finalmente imponer sus reclamaciones.














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