Venía yo por la calle Real, calentito por la refriega con el aquel señor del séquito de Ban Ki Moon, sobrepasado y en sus aparentes tareas de seguridad, cuando me di de bruces con Eliseo de Pablos, el director de la Muestra de Cine Europeo, así qué no anduve con circunloquios: “Tranquilo, que conservas tu puesto”, ironicé como dando novedades, aunque enseguida me di cuenta de que ya sabía que el pleno había debatido solo unos minutos antes la moción de UPyD en la que se pedía que se abarataran costes de Muces y que la plaza de director fuera más barata y se sacara a concurso público, entre otras cosas.
Fue raro, porque el director —creador y responsable máximo del invento y su crecimiento— me soltó de carrerilla los mismos argumentos y comparaciones con otros festivales y muestras, y en el mismo orden, que acababa de oír en el pleno de labios de una durísima (y ese no es su estilo) concejala de Contratación, Marisa Delgado, que entre otras lindezas tachó a los de UPYD de “ignorantes” o de “no tener ni idea” de cómo funcionan estas cosas. Delgado lo leyó y De Pablos me lo dijo de memoria. Calcado. Qué curioso.
Ya sabe que estos asuntos de Cultura le pirran a la alcaldesa —creo que es el Área, de calle, en la que mejor se mueve— que cerró ese debate para dejar claro que Muces no se toca, por mucho que PP (en este pleno, el Grupo contaba siete votos, que fue baja, justificada, Francisco Vázquez) y C,s se sumaran a UPYD en la votación en la que IU ¿No sabe? Se abstuvo.
“Este es el Ayuntamiento de las abstenciones” no es una frase mía, que la dijo el portavoz socialista, Alfonso Reguera, el día anterior, ironizando con el reiterado uso de ese voto de sí, pero no, al que acuden recurrentemente los concejales de esta Corporación en la que también se oyen constantemente cosas como el reconocimiento descarado de que no se conocen a fondo o siquiera suficientemente asuntos que se debaten, o la justificación, innecesaria si fuese cierta, del tipo “me he documentado”, similar a las del alumno que, en la palestra, acierta sólo a tartamudear que ha estudiado aunque justo ahora no le sale la lección.
Claro que, si la materia de estudio te la facilita un maestro malo, es un tocho de apuntes de difícil digestión y te avisan del examen sin tiempo material para estudiar, es fácil catear, incluso siendo un buen estudiante.
Por ejemplo, a ver quién es el guapo, novato o veterano, que consigue entender el enrevesado —yo creo que está calculado— discurso de Reguera y José Bayón (el de Desarrollo Económico) sobre la pirueta ideada para tratar de devolver sin daños aquel dinero que Industria restó del préstamo para construir el primer edificio del CAT, que está por ver si el Ministerio se traga este paquete.
El lío de cifras, procedencia del dinero y la fórmula ideada no parecía acabar de cuadrar a nadie, pero solo Aranguren (UPYD) lo dijo y votó en contra, que esta vez, el PSOE y PP votaron juntos para aprobar el asunto —liberar un kilo para sumarlo a otras partidas y hacer el pago— mientras que Ciudadanos e IU ¿No sabe? Se abstuvieron.
Allí se coló, por urgencia urgentísima, una adenda al convenio de la nueva depuradora que en caso de no aprobarse ya, pero ya —lo que no se certifique a 31 de diciembre, se pierde— ponía en peligro la mismísima subvención europea para esa obra millonaria. La oposición al completo, asustada, pero también enfadada por las prisas —este tipo de cabreo se da una o dos veces en cada sesión, siempre con temas de calado— permitió que el Gobierno aprobara el asunto ¿Sabe cómo? Absteniéndose.
El añadido al convenio, por cierto, se las trae, que resulta que el precio de la obra ha subido en casi dos millones y ahora vale 18,9 millones, aunque la buena noticia es que Europa subvenciona ahora un 80 por ciento, en vez del 70 de antes, así qué al final de la cuenta, el Ayuntamiento pagará algo menos. Sería más concreto en la cifra final, pero cuando la socialista Paloma Maroto iba a explicarlo, la alcaldesa, claramente más pendiente del tiempo empleado que de lo que decía, cortó su discurso en ese punto. Y a los periodistas no nos dan los dictámenes. Todo facilidades, ya ve.
El capítulo de mociones ocupa buena parte de la actividad de los plenos en este mandato, quizá por la profusión de grupos y con ello, de iniciativas. Empezó Ángel Galindo, el de IU, haciendo defensa del uso de la bicicleta por sus muchas ventajas para el medio ambiente y hasta para el desgaste de las calles, que necesita carriles bici en las arterias del Paseo Nuevo y Padre Claret, así como en Constitución, el día que se haga la obra. PSOE e IU lo apoyaron y el resto… Si, se abstuvieron.
El mismo recuento de votos tuvo la segunda iniciativa de Galindo reclamando apoyo a las iniciativas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, algunos de cuyos miembros, por cierto, se presentaron en la grada.
Cinco mociones y varias abstenciones más tarde finalizaba la larga sesión en la que se dijo no a las propuestas de actuaciones puntuales en la Albuera —ahí escuché al edil de Urbanismo proclamar que “el Urbanismo de La Albuera es un desastre”— o la reclamación de Ciudadanos para que se instale un servicio de Radioterapia en el Sur de la región, junto a la exigencia de que se eliminen las tuberías de fibrocemento en las conducciones de agua y la moción de los populares pidiendo un ascensor para el centro de asociaciones de autoayuda y voluntariado.


















Últimos comentarios