Best Seller mundial en 2006 y aún hoy, Suite Francesa, de Irène Némirovsky, es una narración coetánea, escrita durante la guerra, de la ocupación alemana de Francia. Nemirovsky, de origen judio, fue arrestada en 1942 y asesinada en Auschwitz. 60 años despues, la hija descubrió que los viejos cuadernos de su madre encerraban tres novelas en un proyecto inacabado de cinco. Lo que publicado en la posguerra hubiera sido “una más”, medio siglo después, en cambio, cobra una nueva dimensión. La tragedia vista desde la cotidianidad de un pequeño pueblo perdido en la campiña francesa.
Parcialmente inspirada en una parte de la novela, llega ahora la cinta inglesa Suite Francesa. Es un melodrama romántico “made in England” en la onda del Paciente Inglés que sumar a todas estas de amores truncados por la guerra. La particularidad, si hay tal, es que en esta ocasión hay un enfoque más femenino. Ella es la amargada y joven esposa a la fuerza del rico del pueblo, a la sazón ausente por la guerra y entre tanto sometida a la férrea disciplina de una suegra terrible. Mención especial para la suegra, Kristin Scott Thomas, increíble en su papel de malvada-buena (ya decíamos que recuerda vagamente a El Paciente Inglés). Llegan los alemanes y en el chateau de nuera y suegra se instala el teniente Bruno, un guapote, sensible y soñador alemán, compositor. Un amor prohibido que se va labrando por instantes, por puntos y que llegado al clímax es constantemente saboteado por las terroríficas e inesperadas apariciones de la suegra, así como por la espiral de tensión social que la ocupación siembra en la antaño tranquila vida del pueblecillo. No es solo eso, claro, en el trasfondo está la convulsión de la tiranía, la injusticia social, la violencia contra los inocentes y, especialmente, las mujeres. Eso sí, una violencia psíquica, bien dosificada.
La película es algo lenta, de las de “bonita fotografía”, pero está muy bien hecha. Con cuatro detalles nos dibuja una tensión social explosiva que mantienen el interés de la cinta hasta el final. Banda sonora preciosa, recreación histórica magnífica del todo punto de vista, desde los peinados de los soldados a la vida de los granjeros pobres. Llegados aquí caigo en la cuenta de que tal vez he cargado las tintas en el carácter romántico de la historia. Y no es eso. En realidad, es una película sobre el drama de la ocupación, lo terrible de la guerra visto desde la retaguardia. Perfectamente recomendable para esta semana de la Fiesta del Cine. Recuerden, hasta mañana, entradas a 2,90.
.















Últimos comentarios