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Segovianos en el ojo del huracán socialista

“Julio Villarubia ha perdido la confianza de la ejecutiva y en esa situación, lo democrático es elegir nuevo equipo”. Lo entrecomillo porque he oído de labios segovianos esta lectura de los acontecimientos del pasado viernes que han llevado a la crisis al socialismo castellano y leonés, encaminado a un congreso extraordinario y convertido en “la primera comunidad que elegirá a sus dirigentes por votación directa de los militantes”, como comentaba ayer Soraya Rodríguez en la fiesta de la rosa, en Coca.

Por cierto, allí el anfitrión era José Luis Aceves, uno de los tres delegados que dimitieron el viernes, donde compartió con Rodríguez la idea de que lo ocurrido es simple y puro ejercicio de democracia.

No estaban en la fiesta la ex concejala en Segovia, Ana Sanjosé, ni el alcalde del Real Sitio, José Luis Vázquez, que tomaron la palabra en aquella reunión para reclamar un congreso extraordinario y justificar su dimisión en el “insoportable clima de enfrentamiento”.

Lo cierto es que el hombre que llegó a la secretaría regional de la mano de Óscar López hace dos años demostró una total falta de sintonía hacia su mentor, que mantuvo el puesto de portavoz en las Cortes, con discursos diferentes, cuando no opuestos, en decenas de ocasiones. Los segovianos apuntan además que esta provincia formaba parte de las que Villarubia habría discriminado especialmente como consecuencia del enfrentamiento de las cabezas de la bicefalia.

Parece que la del otro día no era la primera intentona de forzar la marcha de Villarubia, aunque las cuentas no acababan de salir y no habrían tenido el visto bueno del secretario federal, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ahora sí le salieron los permisos y las cuentas a López, aunque para ello tuvo que negociar incluso después de concluida la reunión, con los últimos delegados que firmaron la renuncia antes de partir hacia Burgos, dando así argumentos a los que califican lo ocurrido como conspiración.

Intriga enormemente saber qué hará Óscar López a partir de este momento. La teoría apunta a que, nombrando personalmente desde su puesto de secretario de organización federal a la gestora que preparará el congreso extraordinario para elegir secretario regional, tratará de ocupar el puesto él mismo y de ahí, a la candidatura a la presidencia regional… Lógica de partido. Pero es que López — a diferencia de Villarubia, que anunció en el minuto cero que quiere ser reelegido— aún no ha dicho ni una palabra, generando, cuando menos, cierta expectación. Quizá sólo mide los tiempos.

Será porque no me gusta la monotonía, pero aquí me pongo a pensar en la posibilidad de que los socialistas de la región traten realmente de renovarse, no sólo en las formas, sino también en las personas. Ya sabe el perfil que parece imponerse: joven o casi, sin tradición de poltrona de larga duración y con ideas frescas. En el partido de la paridad obligatoria, que emerja una mujer comienza a ser, por habitual, casi una costumbre, así qué no es descartable aquí. Se pueden encontrar nombres solventes en todas las provincias. Pero esto, de momento, sólo me lo imagino.

La tercera vía.
Lo que sí es más palpable ya es la posibilidad de que pueda aparecer una alternativa, la “tercera vía”, a la que sólo he oído hacer referencia expresa por parte del senador burgalés. Ánder Gil, pero que ya tiene su primer candidato, que nos cae bien cerca: Javier Arranz, que ha levantado la mano para anunciar que quiere optar al cargo.

Ya conoce las formas dialécticas del concejal de Deportes en la capital, así qué no le extrañarán declaraciones de intenciones como la de “dar una bofetada democrática a Óscar López” o “acabar con esta casta que gobierna el PSOE”.

Pero en su anuncio ha dicho dos cosas inquietantes: que sólo se presentará si se permite el voto de “militantes y simpatizantes” y que si gana “compensaría de algún modo” a Villarubia por “lo que le ha hecho López”.

El matiz de “los simpatizantes”, de los que nadie ha hablado hasta ahora en el PSOE para este proceso de elección de secretario general, puede parecer la vía de escape por la que poder rectificar su anuncio de candidatura si fuera necesario, aunque asegura que irá “hasta el final”; y el guiño a Villarubia, pues suena más a oferta de acuerdo abierto con “los enemigos de mis enemigos”, que a una cuestión de compasión o piedad.

Como sea, Arranz cree que con la fórmula “una persona, un voto” lograría la mayoría absoluta. Se basa, dice, en su experiencia con la puesta en marcha de la plataforma Socialismo y Ciudadanía. Hasta el momento, no se conocen iniciativas similares en ninguna otra provincia de la comunidad.

Se abre un proceso sumamente interesante por el carácter de “prueba piloto” que significará en Castilla y León la incorporación de los militantes en la elección de sus dirigentes de un partido político con el aliciente añadido de que algunos socialistas segovianos aparecen, de momento, en la primera línea de los acontecimientos.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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2 Comments

  1. Todo lo que sea que Arranz desaparezca de Segovia, bienvenido sea.

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  2. Pero qué coña es eso de ‘simpatizantes’, como en la época decimonónica, por ejemplo. A tanto el voto, que nadie piense mal, que parece ser que es la fórmula: pagando unos euretes y puedes votar. ¡Yo soy simpatizante!: el primo, el suegro, el papá, el abuelito, el amigo de toda la vida, la parienta, la tía segunda de la vecina que le cae bien, fulanito o menganito… y si estás en el ajo del poder pues, por ejemplo, el que tiene la concesión de… ¡Venga ya! o te mojas o no te mojas.

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