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Permiso por oficio

Por un momento pensé que alguien en mi casa se había saltado otra vez mi tajante prohibición -entiéndaseme la validez de “tajante”, que en mi casa se hace lo que yo obedezco, ni más, ni menos- sobre el visionado de determinados programas, especialmente de esos en los que se repite sin cesar y a voces eso de “te voy a meter una querella”.

Pero no, que estaba viendo internet. No era el otrora guaperas conde Lequio, ni el histriónico Víctor Sandoval, que el amenazador rostro que llenaba la pantalla con sus firmes advertencias de denuncia era la del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, el único segoviano que conozco capaz de sacar un coche del depósito municipal sin pagar antes la tasa de la grúa.

Imagino yo que considera que domina la escena y allí estaba el hombre que da y quita la palabra explicando que si la grúa se llevó su coche (al parecer, aparcado por su esposa, que como consorte tiene derecho a usar las tarjetas de permiso especial que tienen los concejales) de un aparcamiento reservado, fue por un error del policía, así que fue al depósito, recibió todo tipo de disculpas de todo el mundo y se llevó, sin pagar un duro, el coche en cuestión.

Vehículo del edil Reguera en zona reservada

Vehículo del edil Reguera en zona reservada

Me dicen por ahí que el regidor olvidó explicar a la Corporación las formas rudas que exhibió ante los empleados del depósito, la imposición grosera para que pidiera perdón al agente que “no vió” el tarjetón que permite que ese coche se estacione en lugares vetados al resto de la humanidad, o que los agentes actuaron después de una denuncia ciudadana, acción que obliga desde hace mucho y por orden del propio alcalde, a actuar sin dilación a los policías. Ya sabe, que se vea que “trabajamos para usted”, que eso gusta y vende.

Lo de las tarjetas de aparcamiento que disfrutan sólo un puñado de ciudadanos puede ser admisible, pero digo yo que con limitaciones horarias, vamos, cuando se esté trabajando. También parece poco comprensible que hagan uso y disfrute de la prevenda los conyuges, hijos o tíos que cojan las llaves del coche autorizado… Quiero decir que deberían usarse sólo y exclusivamente para facilitar las tareas que sus beneficiarios deban efectuar en su servicio a los segovianos. ¿No?

Y ahí es dónde me lío, porque estos ojos curiosos han visto, hace sólo quince días, como el concejal Alfonso Reguera ocupaba una de las plazas reservadas tras el teatro Juan Bravo una mañana de sábado, a la hora del vermut. Iba acompañado y su destino era un bar de la Plaza Mayor donde degustó con otras personas algunas bebidas.

No me pareció que estuviera trabajando, la verdad y esa mañana, cualquiera que no fuera concejal empleó una media de unos veinte minutos en encontrar estacionamiento para hacer exactamente lo mismo. (Ojo. El dato procede de una encuesta realizada entre unos pocos amigos que nos juntamos esa mañana).

Lo cierto es que me pareció que el hombre trató de ser discreto, que intentó usar otra plaza municipal, más a cubierto, que está frente a la puerta de carga del teatro. Pero no tuvo suerte, que el espacio estaba ya ocupado… por el coche del también edil del Gobierno local, Javier Arranz. ¡Qué cosas!

Por cierto, ahora que me sale el de Deportes. Para el anecdotario que nos ocupa, queda el “despiste” del edil en su gasolinera de cabecera, donde tras llenar el depósito y metido de lleno en una conversación telefónica, olvidó pasar por caja a pagar y la policía anduvo un rato buscándole a petición del gasolinero… No hay denuncias.

No se equivoque, que en esto de las prevendas sobre tráfico y multas también es fácil encontrarse a la oposición, bien representasa por su portavoz, Jesús Postigo, que ha usado algún tiempo muerto que otro en la discusión política para acudir al responsable de tráfico de turno con una multa en la mano y la solicitud de que fuera retirada por la vía rápida…

Lo mejor de todo es que en ambos casos parece que lo consiguió y así, no es de extrañar el cabreo del alcalde cuando vio su caso en los papeles —por cierto, recuérdeme que un día hablemos del uso del término “filtrar” que hacen nuestros políticos locales— y en su rudo discurso me pareció entender que decía a su auditorio aquello de “hombre, entre bomberos no nos pisemos la manguera”.

Huelga decirle que ni usted ni yo tenemos acceso a manguera alguna. Haberse presentado.

 

*Recomendación musical:

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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