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Opinión: ¿Turismofobia en Segovia?

Este verano hemos conocido un nuevo término: “Turismofobia“. Una palabra que se está utilizando constantemente para rechazar y demonizar cualquier cuestionamiento o crítica contra el actual modelo de turismo. En muchos sitios del país se ha generado progresivamente una burbuja turística que ha sustituido a la inmobiliaria. Esta burbuja crece cada día más debido a un turismo de masas que se traduce en especulación urbanística, subidas exageradas de los precios, precariedad laboral (temporalidad y bajos salarios), concentración de trabajo no declarado (la hostelería registra el 34,38%)y, en muchas ocasiones, la expulsión de la población local de la ciudad por la cada vez peor calidad de vida a causa de esta actividad. Cuestionar todo esto no es tener fobia al turismo, como sostienen aquellas personas que han encontrado en la “turismofobia” su palabra clave para no abrir un debate sereno y serio. Parece que algunos temen que un modelo sostenible pueda poner freno a su deseo insaciable de acumular beneficios.

En Segovia, de momento, no hemos llegado a niveles exagerados, pero en ocasiones sí se percibe esta tendencia, por lo que no debemos bajar la guardia. El casco histórico está plagado de apartamentos de alquiler que en su gran mayoría son alegales. Habría que abordar esta situación que está favoreciendo la especulación, como ya ha se hecho en Barcelona, donde la plataforma Airbnb ha tenido que cerrar 1.000 establecimientos ilegales. También hemos sido testigos de cómo pequeños comercios y bares de toda la vida ahora son franquicias que puedes encontrar en cualquier ciudad. Cabe mencionar otras circunstancias como la proliferación de despedidas de soltero, las cuales muchas localidades han empezado a restringir. Por otra parte, las terrazas en muchas ocasiones no respetan los espacios asignados, e incluso se dan licencias en zonas poco apropiadas (cercanas a miradores, lugares emblemáticos, viviendas con bajo…)

En este debate debemos tener muy presente que el desarrollo económico debe venir acompañado de un empleo de calidad que repercuta en un verdadero beneficio social, y que permita que no se enriquezcan los de siempre. Normalmente, los beneficios y bondades del turismo se calculan por la cantidad, y no en términos de calidad. Se celebra cada aumento del número de turistas que llegan a las ciudades, pero poco se habla de la calidad de ese turismo y de las posibles consecuencias negativas para las mismas. A la hora de analizar los datos hay que tener siempre presente que un número alto de visitantes no tiene por qué implicar siempre un mayor beneficio, y esto también es aplicable a Segovia. Cabe remarcar que es nuestro rico patrimonio histórico, cultural y natural lo que atrae a miles de visitantes al año. Esto es positivo, pero un turismo descontrolado podría acabar degradando el patrimonio de la ciudad, lo que afectaría al sector. También hay que tener presente que el patrimonio nos pertenece y lo disfrutamos todos los segovianos, por lo que debemos cuidarlo por encima de intereses privados que puedan perjudicarlo.

Si hablamos de “turismofobia”, de momento en Segovia no se percibe, aunque sí hay quejas por los factores mencionados anteriormente y cierta preocupación por la tendencia creciente. Al igual que ocurre en gran parte del país, este sector prácticamente monopoliza el desarrollo económico de la ciudad, lo que puede ser un problema a largo plazo debido a la falta de alternativas. El turismo debe ser un sector de futuro, y no solo de presente. La gente que viene de fuera ha de visitar sitios auténticos, con vida real, y no parques temáticos de los que se marchen los residentes por no poder compaginar su vida diaria con la actividad turística. Si queremos preservar el turismo de nuestra ciudad y que siga siendo una fuente de riqueza y de actividad económica, hay que regularlo para que no se generen desequilibrios que dificulten la convivencia entre los visitantes, los vecinos y los sectores que viven de ello. Es decir, hacer que sea sostenible en el tiempo.

Artículo de opinión de Ángel Galindo, concejal de IU en el Ayuntamiento de Segovia

Author: Opinion

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3 Comments

  1. Vale. Muy bonito y muy “fisno” el artículo de opinión, Galindo.
    Pero al final no dices nada de nada. Los mismos tópicos de siempre…… Que el “turismo descontrolado podría acabar degradando el patrimonio”, eso ya lo sabemos, hombre. Todos los días, cientos de millones de japoneses, chinos y coreanos, se suben por los monumentos y arrasan con ellos. Dinos cual es tu “solución”. Al menos una de las muchas que tendrás ya pensadas.
    Y como no,… todo un “clásico”…. el “debemos tener muy presente que el desarrollo económico debe venir acompañado de un empleo de calidad que repercuta en un verdadero beneficio social, y que permita que no se enriquezcan los de siempre”. Igualmente “clásico” el….. “los beneficios y bondades del turismo se calculan por la cantidad, y no en términos de calidad”. Y por supuesto, no podía faltar el igualmente “clásico”…. “se celebra cada aumento del número de turistas que llegan a las ciudades, pero poco se habla de la calidad de ese turismo”.
    Supongo, que todos esos “clásicos”, traducidos al idioma de los que no vivimos de la política, querrá decir algo así. Que si tienes los suficientes huevos de montar un negocio turístico (pongamos un bar), invierte poca pasta, porque no te puedes enriquecer. Si tienes los suficientes huevos de contratar empleados, estos tendrán un sueldazo igual al tuyo, “de calidad” para que repercuta en el beneficio social, y sobre todo para que tu no te “enriquezcas” (muy importante esto último). Como el turismo (los clientes) tienen que ser “de calidad”, y tus beneficios no pueden venir de la “cantidad”, tendrás que poner guardias de seguridad en la puerta, para que no se te cuele cualquier “mindundi” a tomarse una caña fresquita “de calidad”. Por supuesto, nada de chanclas, bermudas y camiseta. Imprescindible ropa de marca y peinado impoluto,….. “de calidad”. Imprescindible, que en la barra se esté cómodo para apoyar el codo y poder charlar tranquilamente. Y lo más importante, ya que al Sr. Galindo no le gusta la “cantidad”, el precio de las cañitas también tiene que ser “de calidad”, ya que los sueldos de los empleados tienen que ser “de calidad” para que repercuta en el beneficio social, se tiene que pagar a proveedores, alquiler de local, impuestos, limpieza, electricidad, etc, y lo más importante, que tu no te “enriquezcas”.
    Y como “traca final”, el bueno de Galindo nos suelta el típico… “Si queremos preservar el turismo de nuestra ciudad y que siga siendo una fuente de riqueza y de actividad económica, hay que regularlo para que no se generen desequilibrios que dificulten la convivencia entre los visitantes, los vecinos y los sectores que viven de ello. Es decir, hacer que sea sostenible en el tiempo”,…. y se queda tan “agustito”.
    Vamos a ver, Galindo, ¿tu sabes como se “regula”?, ¿tienes tu, y tus amigos new-podemitas, alguna idea de como se “regula”?. Pero di algo, hombre, aunque sean tonterías como las que yo te escribo. Proponer algo de un vez, y que no todo sea “hay que” o “se tenia que”, que eso es muy fácil, sobre todo sentado en un sillón cobrando dos sueldos.

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  2. ¡¡¡¿Dónde hay que apuntarse para que al Calimocho de la CUP le den un Blog?!!!

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    • ja, ja, ja,… ¿y donde hay que apuntarse para que a Job le den?

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