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La última regata real

Cuando yo era crío, con Franco vivo, el entonces príncipe Juan Carlos era el tonto del régimen. Los amigos de mi padre siempre contaban chistes con él de protagonista. “Llega el Juan Carlos a la Zarzuela tan borracho que no logra abrir la cerradura. El guardaespaldas le dice, majestad, con los dientes hacia arriba”. Y entonces el cuenta-chistes levantaba la cabeza y componía una imagen graciosa enseñando los dientes al cielo. El de Juan Carlos era un papel nada lucido en aquella España tardofranquista. Un títere, “Juan Carlos el breve”… Y así.

El hombre supo pilotar la transición, labrarse una gran popularidad nacional e internacional. Se acabaron los chistes. La tele, los medios, se encargaron de difundir una imagen inmejorable del rey. Dos veces al año RTVE recordaba sus buenos servicios -que lo fueron- prestados al país. El hombre tenía fama de mujeriego, pero lo cierto es que viéndole con toda la familia en Marivent nadie lo hubiera dicho, y mucho menos la acrítica prensa. Solo mi perspicaz madre, que le tenía mucha manía, llevaba las cuentas de sus amantes (una cuenta que luego ha resultado bastante ajustada) y torcía el gesto cuando le veía en compañía de jeques.

De cierto no lo sabemos, pero todo indica que sí. Valiéndose del cargo, de su cercanía con los jerarcas del petróleo, Juan Carlos era como un conseguidor para toda aquella empresa que quería entrar en negocios con la casa real saudí, y los jeques del mundo árabe en general y que funcionan como el majzen marroquí. Tú quieres ganar dinero en Arabia, póngamos por caso,  entonces tienes que pasar por taquilla, y más arriba conforme más quieres ganar. El rey de España debía de ser de los pocos mortales que a golpe de teléfono lograba agendar citas con lo más de lo más.

Y por lo visto ingresaba unos buenos millones por la gestión. Digamos que eso ya está mal; aprovechar un cargo público para ganar pasta por lo privado. Si eres un servidor público, no puedes servir a dos amos. Bien es cierto que hasta que la corrupción se judicializó (primero con los fondos reservados, luego con la financiación ilegal especialmente del PP), estas cosas ni se miraban. Es más, aquí en Segovia, los Atilano, los Jesús Merino, pensaban, y creo que siguen pensando, que mientras sirvas al país qué importa que vayas ganando “un dinerillo extra” tirando de tu influencia y haciendo de conseguidor. Mucha gente opinaba igual, y otra les reían las gracias. Como los jueces no lo miraban, la prensa se encogía de hombros cuando no directamente cómplice.

Además, y en eso también coincidían todo este personal, para ganar pasta tienes que llevar vida de rico, y la vida de rico -quién se lo iba a imaginar- es cara. Casoplones a pie de pista, safaris, regatas y más regatas, amantes, vuelos en jet privado, matricular a los nietos cenutrios en  selectísimos internados, luego másteres en Harvard, pagar los pufos y abogados del yerno para que te salga con una jovenzuela… No hay caja que lo aguante. Curiosamente, mucha prensa seguía vendiéndonos la imagen del rey campechano y no se no paraba mientes en difundir anécdotas con él de protagonista engullendo espárragos o huevos con chistorra en restaurantes de carretera, “como un español mas”, rezaba el pie de foto de ABC… Aunque en realidad, las pocas veces que he estado en la puerta de un sitio “donde comió el rey”, miro la carta de precios y me digo, glupss… Y pregunto “¿no tendrán raciones?”, y en la mirada de entre desdén y piedad del maitre se cooce sin dudas posible mi triste lugar en el teatro del mundo.

Hoy, nos imaginamos más que sabemos, que todo ese trapicheo de comisiones regias era derivado hacia fundaciones, testaferros/as y aparataje transnacional. Free tax. Nuevamente hay que decir que eso también forma parte de una época que lo aceptaba con normalidad. Yo he visto anuncios de la época donde bufetes panameños ofertaban sus servicios para la creación de sociedades pantalla y  fundaciones opacas. Se sabía. Y todo esos tinglados solo empezaron a ponerse en vereda a raíz del 11-S, y lo que queda. En fin, que mal está que te aproveches del cargo para ganar pasta, que encima te escaqueas de pagar impuestos. Muy mal, Juan Carlos.

Monárquico que es uno, me encantaría reírle las gracias al ex-jefe del Estado. Pero, encima, con su hijo el rey haciendo encajes de bolillo para salvar los muebles, nos lo tenemos que ver “celebrando su inocencia” de regata y mariscada, con sus amigos ricachos de Bribón, en lugar de tenerlo encerrado en una mazmorra a pan y agua y sin ver la luz del sol, que es lo que prescribe el “monarquismo” más castizo para estos casos.

En España hubo un tiempo en que muchos socialistas, ante la tesitura de decantarse por monarquía o república, se definían como “juancarlistas“. Juan Carlos tampoco debe creer mucho en la monarquía porque nos ha salido un “juancarlista”, y además absoluto.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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13 Comments

  1. Y a pesar de todo (no conozco a un sólo político que no haya trincado, arruinado a su pueblo, enchufado y robado todo lo que haya podido en su gestión pública: esto es España) le debemos a Juan Carlos I, que es un hombre inocente a día de hoy, habernos traído la Democracia y la libertad. 50 años sin matarnos unos españoles contra otros, cuando podía, perfectamente, haber sido otro dictador más. Lo cual hacía 300 años que no pasaba. Lo de mujeriego entra dentro del periodismo del corazón o de la envidia. Es el primer Rey que se ganó el puesto trabajando por todos. Me gustaría encontrar un sólo político que haya hecho algo bueno por España, aparte de saquearla. Y lo de las comisiones muy mal, deberían haber sido declaradas todas a Hacienda, aunque también se habría criticado, aquí todo se critica y condena, porque todas nuestras empresas vendieron trenes y muchos otros productos que las dieron beneficios, trabajo, prosperidad y por consiguiente prestigio a España, a esos países que de otra manera jamás habrían podido vendérseles nada. Nuestro mundo es así. Imagínense de Rey o Presidente de República a Pablo Iglesias. No estaríamos ninguno aquí para opinar nada. Y España sería Ruanda.

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    • Una perorata de lo más ‘juancarlista’ Toño.
      Enlaza de perlas con el pulido y acertado artículo del señor Besa.
      Golfos, presuntos en todo, hay, habrá, de seguro, y siempre comparsas que les defenderán.
      Gracias don Luis por una nueva entrada digna de leerse.

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      • Pues lo suyo si que enlaza de maravilla con el panfletillo éste haciendo de mamporrero. Una perorata “comunistoide” seguro le gustará más y supongo dirá que esos no son golfos, ni corruptos, ni ladrones y sólo roban para el bien del pueblo. Estará orgulloso de ser “Juan el palmero”

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        • El Rey de los jetas, sinvergüenzas, ladrones, etc, etc.
          Me ahorro los calificativos a quien defiende a este personaje.

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          • ¿A Pablo Iglesias y a su esposa cómo los calificas Lucas?

            Sobre todo después de escucharlos predicar en un sentido y luego verlos obrar en el contrario.

            Venga Lucas, cuéntanos. Entre evangelistas anda el juego.

          • Supongo que lo tuyo, Lucas, es de ser más cercano a personajes que roban, exterminan y asesinan a sus pueblos. Mejor no ponerte calificativos a ti, no saldrías muy bien parado.

        • Palmero de nadie. Sólo aprecio lo que leo con calidad. Y, me da, que ‘comunistoide’ el señor Besa poco o más bien nada de nada (conociendo su trayectoria, notoria en esta ciudad -o usted es muy joven o no se entera o no se quiere enterar o lo pagan bien).

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          • Vivo de mi trabajo. No necesito más. Le auguro este Verano gran futuro de palmero en “bolos” y conciertos.

      • Coincido en lo atinado del texto de Don Luis. Yo sólo podría hacerle un añadido; y es que creo que a la imagen que lo ilustra le iría al pelo el pie de foto: “El Bribón atraca”.

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        • Al ver a Sánchez, con Otegui, Puigdemont, Rufián o con el Iglesias y otros orcos, qué tenemos que décir? La pandilla basurilla de bribones? Delincuentes bribones unidos jamás serán vencidos? Bandas casi armadas de bribones? Somos golfos y muy bribones? Lo vais a flipar con todo lo que robamos los bribones a los pobres?

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  2. Ganar la guerra.
    Poner a un Rey, para entregar España a la gentuza que nos gobierna.
    Unos dirán que bien, qué generosidad y otros conmigo.

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    • Anda iros a Rusia con el Putin que os subvenciona bien, Saud-Nazarin. Para los saudies tenéis aún que hacer méritos que en la realeza no admitimos a cualquiera 😉

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      • Si Putin es el amiguito de Iglesias y su fauna, por eso no hacen manifas en su contra. De toda esa escoria con pretensiones de realeza-tiranos, como dice el Ya te digo, ladrón.

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