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La “gente normal” del PP

Raquel Fernández, en un encuentro con vecinos de Nueva Segovia.

Raquel Fernández, en un encuentro con vecinos de Nueva Segovia.

Quizá fui algo tosco, pero le pregunté a aquel dirigente popular —uno de los del reducidísimo grupo dedicado a elaborar la lista municipal— para cuándo aparecerían las “estrellas” en la propuesta del PP al Ayuntamiento de Segovia, aunque deduzco que no llegarán: “Es una lista de gente normal”, se justificó haciendo suyo el discurso que le he oído este fin de semana a Rajoy, que también habla de la misma “gente normal” en las propuestas electorales de todo el país —claro, que un rato después decía que este no es tiempo de “inexpertos”— y que también sostiene la aspirante a alcaldesa, Raquel Fernández, que proclama a todas horas que “no pedimos el carné” para ir en su propuesta.

Es cierto a medias. Lo que conocemos hasta ahora —nueve nombres además del de la propia Fernández y el del presidente del partido, Francisco Vázquez, a los que se suponen los primeros puestos y por tanto, son la propuesta de Gobierno— es un grupo de personas, en su mayoría sin carné del partido (el dato hay que averiguarlo como pueda cada uno, que en el la sede se excusan en la ley de protección de datos para no tocar el tema) y escaso o nulo pasado en la política, aunque también es cierto que algunos tienen apellidos de estirpes “del PP de toda la vida”. Vamos, así me suenan los Horcajo, Encinas o Mínguez, por ejemplo. ¿A usted no?

Lo mejor de todo es que de los candidatos —pasa también en el PSOE, que ya ha mostrado su lista completa— se conocen oficialmente unos escuetísimos currículos más o menos llamativos según los casos que, hilando fino y echando imaginación, hacen pensar en que “podrían” ser concejales de esto o aquello si se diera el caso. La indefinición está calculada, que ya llegará el momento de hacer repartos y lo bueno de la “gente normal” es que vale para todo.

Bueno, pues parece que la estrategia está clara: se trata de dejar que el logo de la gaviota, sin necesidad de exhibirlo demasiado, haga su trabajo hipnótico sobre miles de votantes cuya papeleta es fija y paliar al mismo tiempo el desgaste que sufre la marca confiando en que “la gente normal” incorporada a la propuesta logre pasar por representar de una “renovación” suficiente para responder a las exigencias de la ciudadanía en este sentido.

Por supuesto, es prioritario lograr que Fernández —seguro que cada día se acuerda de los tres meses perdidos hasta que fue proclamada oficialmente y pudo ponerse a trabajar— logre calar como un candidato solvente en la ciudadanía, que en gran porcentaje suele mirar el primer nombre de la lista y poco más. La aspirante multiplica su agenda de actos públicos y reuniones. Dejándose ver, que no hay mucho tiempo para que la vean todos los que quiere que la voten.

Claro, que la estrategia tiene sus costes y sus detractores. De entrada, están las quejas de algunos militantes “de toda la vida” que echan de menos su propia presencia entre los elegibles y que mascullan entre dientes el malestar que sienten por haber sido rechazados tras haberse ofrecido explícitamente a los que elaboran la lista. Eso duele si te dedicas a esto.

Están, además, en el otro extremo, los que han declinando sin contemplaciones las invitaciones de Fernández, entre las que es necesario destacar el sonoro —por su trascendencia, que el tono fue bajo, seguro— “no” de Mercedes Sanz, entre los concejales más brillantes del actual grupo municipal e indemne tras cuatro años en la oposición. A la todavía edil le asisten motivos personales y laborales para renunciar, pero lo cierto es que el roto es grande y significativo.

Queda poco para que se despejen las incógnitas, que van siendo menos: Cubrir los huecos inevitables para los representantes de Nuevas Generaciones y también conocer quienes serán los que se presten a ocupar las plazas “de relleno” con las que completar entre el quince y el último, que también tienen su lectura. Veremos.

Las peleas son de otra índole en la colocación de nombres para las autonómicas, donde ya, seguros, seguros, son los tres primeros puestos, que el cuatro no es seguro y el cinco… menos. Bueno, quizá lo aclaren en breve las encuestas, que el PP está esperando los resultados de la que ha encargado y que, mientras cuece en la cocina, parece que apunta a datos positivos para los populares.

Aquí, lo de las novedosas incorporaciones se lleva menos, que se tiende más a la experiencia acumulada. Con Clemente y Sanz Vitorio en la parte de delante, la disputa es por el número tres y ahí hay una historia de ida y vuelta. En torno a 200 asistentes, incluido el presidente Herrera, se citaron en el acto del partido en Carbonero el Mayor en el que la presidenta de Anfar, Nuria Alonso, se dedicó a calentar los pasillos dando por hecho ante quien la quisiera escuchar —a ver quién no prestaba atención— que sería la “número tres” de la lista autonómica. Al parecer se sentía apoyada y promovida por Valladolid. (Y no le doy más pistas).

A veces la contención es la mejor opción, que la verborrea y su trascendencia pública —y mucho me temo que también la mera idea de que se consolidara tal candidata— puso en alerta, incluso en modo rabia, al personal y movió al presidente provincial, Vázquez, que comentó con el mismísimo Herrera la fotografía publicada en este mismo periódico por Justo Verdugo para acabar concluyendo que de número tres para Alonso, nada de nada. Aparentemente, hasta su mentora aceptó la rectificación.

Así estaba la cosa este fin de semana y a fecha de hoy, todo apunta de nuevo a José María Bravo para la codiciada tercera plaza, que parece que el alcalde de Bernuy al menos no tiene problemas a cuenta del alquiler del local para la oficina de empleo que sí están afectando a Daniel Sobradosen esta carrera.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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4 Comments

  1. Esto está más que cantado don Fernando, por mucha ‘cara nueva y de la calle y sin carné y normalita’ (esto último ya se va ve, no tienen que jurárselo al personal, muy normalita). Pero ahí están siempre los colocaos de los ‘jefes’ que para eso son los que mandan. Ya se sabe el dicido: donde va la gente… donde dice Vicente. Bueno, como poco más o menos 😉

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  2. Pues y para el ayuntamiento de Segovia y desde hace años, los ciudadanos reflexionan antes de introducir el voto en la urna .
    Porque los segovianos que han sufrido la repercusión por la inclusión en las listas de determinadas personas, saben que no todo vale.

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  3. Lo triste de Segovia es que el Partido Popular, con independencia de quien se presente, sacara los mismos concejales que hace 4, 8, 12 o 16 años. Estoy convencido, que aunque no se presentase nadie como cabeza de cartel, sacarian los mismo votos. Son muchos años de caquiquismo borreguil en esta ciudad

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  4. De acuerdo con el incrédulo, una escoba vestida y solucionado. Bueno, bueno don Fernando. Viendo las nuevas caras que se van incorporando a diferentes batiburrillos-partido después de esta su última ‘tramoya’, la cosa va a estar divina de la muerte. Si se cumplen las espectativas de votos, vamos a estar entre patio de colegio y asambleas años sesenta-setenta (con gente ‘preparadísima’, según todos los cv, pero la mayoría con pocos años de dura vida). Usted no sé pero el Justo Verdugo se lo va a pasar pipa. Al tiempo.

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