Desde que nació este digital, allá por 2014, a la judiada popular de La Granja, santo y seña de las comilonas festivas segovianas, no le ha faltado un ingrediente especial, el secretario general de los socialistas de la región, Luis Tudanca. Han cambiado alcaldes y presidentes de la Diputación (por cierto, en la de ayer ausente) pero no el líder del PSOE, del que no se recuerda si se ha perdido alguna y tiene a gala empezar allí el curso político. En una fiesta popular de un municipio socialista de toda la vida. “Mi sitio favorito para empezar el curso, un municipio donde sacar pecho como ejemplo de políticas socialistas y de gestión (sic)”, dijo.
Un curso que sin embargo no parece que vaya a traer cambios desde que la crispación y polarización se han instalado en la sociedad española. Así, la ruptura con Vox del pacto de Gobierno en la Junta no parece que vaya a facilitar un contexto de diálogo y de trabajo en común. Más bien lo contrario. Para Tudanca es “una ruptura ficticia con la extrema derecha. Un ejercicio de Pimpinela, que rompen pero no, votan juntos, limitan las iniciativas parlamentarias de los socialistas -más de mil propuestas rechazadas, señaló- y no aprovechan la buena coyuntura económica para que Castilla y León salga del letargo demográfico, la pérdida de calidad de los servicios sanitariosy tenga un impulso económico”. En definitiva “no hay esperanza de que cambie la política”.
Entre tanto pues… judiones. Nuevamente un éxito con los 10.000 comensales congregados en la pradera del Hospital, y más gente que otros años en el encendido de la treintena de pucheros, llamados a humear durante doce horas pare servir un manjar basado en el judión local, con marca de calidad, acompañado de los habituales “sacramentos”, chorizo, morcilla, ajos, oreja, sal al gusto y…. Tudanca.














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