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El Territorio vacío

Iván Velasco Romera, es Geógrafo e investigador, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor del Departamento de Ciencia Política y de la Administración II de la Universidad Complutense de Madrid.

En este nuevo artículo se adentra en la problemática de la despoblación a través de los últimos datos demográficos del Instituto Nacional de Estadística

El Territorio vacío.

Por azares del destino, este cuatrimestre me he hecho cargo de la asignatura ‘Geografía Rural‘ en una de las universidades donde soy profesor. Y esos mismos azares han hecho que los últimos datos demográficos publicados por el INE hayan puesto la mirada de todos los medios de comunicación en el mundo rural. -El campo español se vacía-, dicen; -Más del 50% de los municipios no supera los 1.000 habitantes-, apostillan; -La población del mundo rural está envejecida-, aportan…
He de decir que, como material para el aula, toda esta información es fantástica. Sin embargo, ¿es algo nuevo?, ¿la despoblación del campo es un fenómeno reciente?, ¿hace 10 o 20 años la mayor parte de los municipios españoles superaban ampliamente los 1.000 habitantes?
La respuesta es no, ni la población rural ha empezado a decrecer en los últimos años ni los municipios rurales están mucho más envejecidos hoy. Es más, la cifra utilizada en los titulares, 1000 habitantes, es hasta benévola. Se podrían utilizar cifras aún más bajas. Por ejemplo, ya en 2007, el 47% de los municipios españoles no superaban los 500 habitantes y el 15% no llegaba a los 100 paisanos. Y es que el agro español, y sobre todo la España interior ha sido históricamente un espacio de escasa densidad de población y en el que había más tendencia a irse que a quedarse (ojo, no digo venir, digo quedarse).

Entonces, ¿dónde está la noticia?, ¿por qué este repentino interés mediático por la despoblación del mundo rural? Quizá la respuesta fácil (y bastante próxima a la realidad) sea que, en España, tenemos la bendita costumbre de acordarnos de Santa Bárbara sólo cuando truena. Y, en esta ocasión, ha tocado escuchar el trueno provocado por los nuevos datos de población del INE. Que son eso, datos nuevos, actualizados, pero en el fondo no traen nada nuevo bajo el Sol. Solo son datos que ilustran una realidad endémica: la de un país desestructurado y desequilibrado históricamente a múltiples niveles: demográfico, económico, educativo, social…
Un país que se concentra en torno a las grandes áreas metropolitanas (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla…) y que ha vaciado el resto de su territorio. La noticia que debemos extraer de los datos del INE, no es que se vacíe demográficamente el campo, es que se certifica una dinámica perversa y es que se está produciendo un vaciamiento demográfico y funcional de prácticamente todo el territorio: pueblos, cabeceras comarcales, ciudades pequeñas y medias…

 

Riaguas de San Bartolomé, en el nordeste segoviano.

Un ejemplo de este proceso lo tenemos muy a mano. Y es que Segovia es uno de esos territorios en proceso de vaciado. Un territorio absorbido por Madrid funcionalmente y demográficamente (en ese orden). Una provincia que en 10 años ha perdido 10.000 habitantes y cuyo nordeste (retratado fantásticamente en el blog ‘El Increíble pueblo menguante o de cómo resistir a la despoblación‘ de Pepe Romera), forma parte de la denominada Laponia española o Laponia sur (espectacularmente ilustrada por Paco Cerdà en su libro ‘Los últimos. Voces de la Laponia española’). Una capital provincial que está en valores de población inferiores a los que tenía a finales del siglo XX, y dónde su área urbana se dibuja como una sucesión de urbanizaciones anodinas en Palazuelos, San Cristobal o La Lastrilla, que acogen a los que huyen de los precios de un centro pensado por y para el turismo (donde esté un Fosters que se quite el cine –y eso fue hace más de 10 años-).

Y es que Segovia es uno de esos territorios de nuestro país que han asumido una función de complemento. En este caso, capital y provincia son un territorio satélite del gran área metropolitana de Madrid. Un territorio diseñado para el turismo y resignado a ser uno de los muchos patios de recreo de Madrid.

Volviendo al principio, creo que de los datos del INE debemos extraer muchas otras cosas. Y es que no sólo se vacía demográficamente la España rural, se vacía España, se vacía nuestro territorio. Y lo que perdemos no es sólo población (realmente esta se reubica); lo que perdemos es ilusión, fuerza de trabajo, innovación, identidad. Nos perdemos a nosotros y en el caso de Segovia, nos encontramos en Madrid.

Opinión: Iván Velasco Romera

Author: Opinion

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