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El martillazo del juez de Caja Segovia

Varios de los acusados se despiden tras la última sesión, el 19 de febrero.

La Audiencia provincial reduce a 33 páginas la sentencia del “juicio más importante ocurrido en Segovia en las últimas décadas” para concluir que los exdirectivos de Caja Segovia no cometieron delito alguno en las decisiones que resultaron en el cobro de unas prejubilaciones por un montante total de 18.423.382,10 euros, una cifra que, pese a su desmesurado tamaño, se considera ajustada al mercado de la época y acorde con las que se manejaban en otras entidades. A fin de cuentas es el resultado de aplicar el famoso porcentaje acordado del 74,70% de la retribución bruta que percibían aquellos altos cargos, que no eran moco de pavo, durante los años que transcurrieron desde su prejubilación hasta que cumplieron los 65 años mientras que “A las fechas de los respectivos ceses de los directivos no existían normas jurídicas vinculantes que pudieran limitar las retribuciones de aquellos”, se remarca en el texto legal.

La conclusión de los jueces, también, es que el proceso fue transparente, supervisado y aprobado por los órganos de gobierno de la Caja, que no pueden demostrar desinformación y también por los externos, entre ellos el Banco de España o la Junta de Castilla y León; y que la asignación del dinero no perjudicó económicamente a la cuenta de resultados de la entidad. Para el Tribunal, las diferencias en la cuenta de resultados de la Caja entre 2009 (33 millones) y 2010 (16 millones) “no guarda relación con el pago de las prejubilaciones” sino con la variación de los criterios de contabilidad impuestos por el BFA.

Eso si, los jueces matizan por enésima vez que han aplicado la ley y que “en las causas penales ni se investigan ni se enjuician comportamientos morales, sociales o deontológicamente reprochables, quedando los juicios morales, sociales o políticos reservados para otros foros distintos del judicial”.

Y ahí es donde entra la reacción de la sociedad segoviana, decepcionada en parte por una sentencia que, aunque provisional, en puridad debería limpiar de polvo y paja a todos los que han sido acusados en este juicio y que sin embargo —los comentarios en redes sociales y en este mismo periódico, como en otros foros lo reflejan— mantiene viva la polémica y el estigma sobre todos y cada uno de ellos, que con la sentencia en la mano, legítimamente, reclaman que se les libere de una vez de la “pena de banquillo” que les ha acompañado estos años y que en un Estado de Derecho debería finalizar con el martillazo del juez, al margen de los posibles recursos en instancias judiciales superiores.

Por supuesto, resulta escandaloso a ojos de la sociedad que, en plena crisis económica que arruinó a miles de familias un grupo de “privilegiados” se otorgara cobros que cuesta difícil incluso leer de corrido al común de los ciudadanos. Pero es que ese grupo de directivos ya era privilegiado en sus sueldos desde mucho antes, aunque tenían esa condición en base al mercado y sus contratos de trabajo pactados en un mercado libre.

Vamos, que en términos estrictos lo que hicieron con sus decisiones fue defender sus “derechos laborales”, permitidos e incluso admirados —si, un directivo de la Caja ha sido considerado tradicionalmente como un profesional digno de elogio por su trayectoria exitosa, no lo olvide— por la sociedad segoviana que ahora, tras poner en negro sobre blanco las mareantes cifras que cobraban y de las que se derivaron sus jugosas prejubilaciones, clama por su devolución y sigue sosteniendo la existencia de delitos que los tribunales niegan.

Recuerde que, aunque sin comparación, por la diferencia de cifras, no fueron pocos los empleados de “a pie” de la extinta Caja que también gozaron de excepcionales condiciones de prejubilación y liquidaciones de sus contratos para nada comparables con otros centenares de empresas que pasaron por el proceso de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). La Caja era una “buena empresa” para sus empleados.

Tras haber seguido día a día las sesiones de este juicio y con las limitaciones del conocimiento del derecho que me asisten (infinitas), el desarrollo de la vista fue dejándome el dibujo de un grupo de directivos convencidos de “haberlo dado todo” por la Caja y por ello merecedores de los cobros que se les asignaron, mientras que el desfile de consejeros me convencía día a día de la falta total de preparación en materia económica de la mayoría de ellos colocados allí como podríamos haber estado usted y yo, aunque aquellos eran, en su mayoría, representantes del poder político en una institución de enorme poder económico en la provincia.

La Caja era, lo fue hasta su último segundo de existencia, una empresa que funcionaba como una máquina engrasada, generaba dinero, por lo que el dinero no era un problema, así que se disponía de él con soltura y generosidad, también con sus empleados, especialmente los de la élite, sin que nadie pusiera pegas nunca —todo o contrario, se aplaudía su gestión— hasta que la crisis y la fusión de entidades hizo explotar el globo y saltar el escándalo social con la exigencia de cuentas sobre una forma de actuar que, como ha sentenciado la Justicia en su escalón provincial, no es cuestionable bajo el punto de vista legal.

Por otra parte, la Fundación Caja Segovia pudo llegar a calcular, erróneamente, que con este proceso y la “recuperación” del dinero cobrado por los directivos podría encontrar una fuente definitiva de ingresos para devolver a la heredera de la Obra Social la brillantez y capacidad de acción de otros tiempos a través de una inyección económica que los jueces han negado y que quizá acabará encontrando donde debía haberla buscado desde el primer momento, en la entidad heredera de “la caja de los segovianos”, Bankia.

Sólo en la mano de la propia Fundación está la posibilidad de continuar el proceso en instancias judiciales superiores o poner fin definitivamente al “caso prejubilaciones” renunciando a nuevos recursos, una decisión que adoptará en los próximos días el Patronato. La decisión afectará definitivamente a las posibilidades de movimiento de la voluntariosa acusación popular de IU que, de momento, con la sentencia de la Audiencia provincial, ha encontrado un alivio económico por la decisión de no imponer el pago de las costas a las acusaciones.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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10 Comments

  1. Pues nada, como diría el otro: ¡qué tengas salud para disfrutarlo…! eso, antífrasis (pueden mirar el DRAE) pura y dura, me cagontoloquesemenea don Fernando 😉

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  2. Gracias, a Izquierda Unida por su esfuerzo

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    • +1 a lo dicho por Blasa.

      Si la Fundación Caja Segovia puede continuar el proceso en instancias judiciales superiores estaría bien que lo hiciera.

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  3. Algunos ayer estaban gozosos por el contenido de la sentencia, hablaban de justicia. Yo me imagino que alguien se habrá encargado de meterse en los foros y loar y alabar. Hablar del anonimato de internet, etc. Qué curioso CAIXA GALICIA, la CAM, resulta que sí han sido condenados. Qué curioso que éste proceso ha durado lo que ha durado. Qué curioso que el Fiscal de éste caso ha tenido una actuación inconcebible. Etc. etc. Pues nada reitero mi enhorabuena y eso sí de mi dinero no se han llevado un céntimo de euro porque ni en CAJA SEGOVIA ni en la actual BANKIA tengo un céntimo de euro. Y a aquellos que hablan de justicia pues enhorabuena, supongo que les habrán invitado por ello los miembros de un Consejo de Administración que hizo y deshizo a su antojo, OJO, dentro de la legalidad. Por cierto sería interesante que alguien escribiera un libro sobre cómo eran los Consejos de Administración y si las decisiones que se tomaban los participantes participaban o hacían que participaban. Repito todo ello con dinero ajeno. Si ésto pasa en un consejo de Administración del Santander, BBVA, Bankinter, no habían durado ni 5 minutos. Esa es la diferencia entre un supuesto banco cuyo consejo de administración está rodeado de políticos y de gente de los sindicatos y un consejo de administración profesional.

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    • Pero que chorarradas apuntas compañero. La valentía de la ignorancia no tiene límites. Léete primero la sentencia y luego hablas y opinas. La caja no recibió nunca ninguna ayuda pública, el último año antes de la fusión dio 16 millones de beneficios. En los últimos 10 años invirtió en la provincia con la obra social decenas de millones de euros… eres uno más de los aventajados que creen que los bancos privados estaban mejor que las cajas….me parto y me mondo. No hay cosa más orgásmica que los chivos expiatorios sobre los que descargar la estupidez. Te recuerdo que día jueves diferentes trataron de archivar el caso porque no había por donde cogerlo, los cinco fiscales de segovia por unanimidad también pidieron el archivo…pero se ve que alguien requería de seguir demonizando el asunto para seguir desviando la atención de lo importante…pero que te voy a explicar que no sepas.

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  4. Vaya cara que se nos ha quedado a los segovianos .
    Al menos dejarán pagadas los que alternáis por allí unas cañas en la Concha?
    Vamos por SEGOVIA !

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  5. Y añado más. Se han quedado cortos con los importes que se adjudicaron. Ya que todo estaba dentro de la legalidad, deberían haberse prejubilado con, pongamos, 1 millón de euros por cabeza. Qué más da, todo estaba dentro de la legalidad y todo era perfectamente legal. Eso hubiera sido lo lógico. Como los que iban a los Consejos de Administración, iban pero no iban, estaban pero no estaban. Qué más da, si todo está dentro de la legalidad.

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  6. He leído por algún sitio que faltan en España más de 2000 jueces. ¡Imposible! Por favor sí en cualquiera de estos concurridos foros tenemos magníficos jueces que no necesitan ni de carrera de Derecho ningún otro título para serlo. Propongo que a partir de ahora cerremos las sedes judiciales y los juicios se realicen y sentencien en las redes sociales. ¡adelante con el cambio!

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  7. Recuerdo cómo en esos mismos días el Gerente de turno de mi hospital nos reunía para explicar que había que ahorrar entre todos los trabajadores 500.000 euros. Nos quitaron las comidas a los médicos que estábamos de guardia. Nos bajaron los salarios. Incluso nos disminuyeron el número de pijamas de trabajo. Se hizo el esfuerzo mientras en Caja Segovia se llevaban el dinero de las prejubilaciones. Con la sentencia de este juicio, crónica de un desfalco legal anunciado, hemos perdido la posibilidad de recuperar al menos el dinero del saqueo, ya que la dignidad está claro que hoy no importa, no es necesaria ni cotiza . Como anunció el Jurista previamente a la realización del proceso, se trataba de un problema Moral, que no legal. Sería pues Amoral la conducta del Sr Escribano aunque no ilegal.
    Yo aún no he recuperado el salario que tenía previamente a la crisis. Los “Amorales de Caja Segovia sin embargo estarán disfrutando de esos emolumentos que una ley de cajas siniestra les permitió, al parecer legalmente, llevarse a su casa con toda tranquilidad.
    Gracias a UPD e Izquierda Unida. Gracias al pueblo que salió a pedir justicia inútilmente. Y para los Amorales, espero que en algún momento de su existencia la vida haga Justicia y cumplan la condena que los jueces no han podido ejecutar.

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    • Te recuerdo que algún comentarista a los que consideramos esta situación vergonzosa y lamentable nos tachan de presuntos juristas y presuntos jueces. A mí personalmente se me caería la cara de vergüenza de sólo admitir que todo esto ha sido correcto. Y estos que nos tilda de presuntos juristas y presuntos jueces debían de asistir a esos consejos de administración en los que estaban unos cuantos asistentes que su actitud pasiva y el cobro de la dieta correspondiente, permitían legalizar en actas situaciones tan sorprendentes como lo del tema del Torreón, como lo de las indemnizaciones millonarias. Eso sí todo legal, todo revestido de legalidad. Parece ser que el resto de los mortales debemos ser imbéciles e idiotas por no haber sabido elegir el momento y el lugar. Así que enhorabuena a los que consideran que esta sentencia dicta justicia. Enhorabuena

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