Estamos ya a las puertas de conmemorar, el 13 de diciembre de 2024, el 550º aniversario de la proclamación en Segovia, como Reina de Castilla y León, de la hasta entonces princesa de Asturias Doña Isabel, futura Reina Católica. Una de las grandes figuras de nuestra historia. Y por eso conviene ir preparando ya los actos que no solamente han de servir para solemnizar una conmemoración pasajera, sino también para aprovechar el suceso en beneficio de la Segovia actual.
Ciertamente, la figura de Isabel de Castilla tiene el carácter de egregio, y ello es así por muchos motivos. En primer lugar, porque fue un gran modelo de lo que entonces se tenía por mujer fuerte, y de ese carácter muy femenino y a la vez muy varonil -en el sentido más castrense del término- nos han llegado significativos hechos y anécdotas. En segundo lugar, porque a ella y a su marido Don Fernando se deben en gran parte tres de las grandes empresas hispanas: la culminación de la secular Reconquista con la toma de Granada; el Descubrimiento de América con las expediciones colombinas -y su decidida protección a los indios-; y la unidad casi completa de las Españas peninsulares -casi, porque ella no llegó a ver la anexión de Navarra, acaecida en 1512-.
En cuanto a su relación con Segovia, hemos de recordar que aquí residió muy largas temporadas antes y después de ser proclamada Reina, tanto en el Alcázar como en los palacios reales enriqueños de San Martín. Que aquí fue proclamada aquel 13 de diciembre de 1474. Y que tuvo intervención directa y determinante en sucesivos episodios de la vida ciudadana, como nos relatan Garci Ruiz de Castro y Diego de Colmenares, nuestros ilustres cronistas.
Por todo ello, parece justo y oportuno que Segovia memore como es debido su genio, su figura, su trayectoria vital. Porque ello va a redundar en beneficio de la Segovia hodierna.
Por ello proponemos, en primer lugar, que el Excmo. Ayuntamiento tome el acuerdo de acudir en corporación cada 13 de diciembre a la contigua iglesia de San Miguel, en cuyo atrio y ante la cual se llevó a efecto aquella proclamación solemne, y ante la puerta del corredor en que está instalado el busto de la Reina, se realice un sencillo homenaje consistente en unas palabras del señor Alcalde Presidente, un breve elogio o laudatio de la Reina -a cargo de alguna personalidad del ámbito de la Cultura-, y, por fin, se coloque allí o en las inmediaciones, una corona de laurel dedicada.
Una segunda actividad proponemos, esta de mayor calado y complejidad, y es que se lleve a efecto una cabalgata histórica que rememore lo acaecido en Segovia hace quinientos cincuenta años, es decir las ceremonias de la proclamación regia. La cabalgata saldría de los Reales Alcázares y se dirigiría a la Plaza Mayor, en donde se reproduciría fielmente la proclamación, con el alzamiento de pendones y el juramento de los regidores segovianos y demás autoridades presentes. Notemos que, afortunadamente, se conserva en el Archivo Municipal el relato preciso y coetáneo de lo que allí ocurrió, por lo que el guión de la fiesta está hecho y en nuestras manos. Y recordemos que esta cabalgata isabelina ya recorrió las calles segovianas en dos ocasiones anteriores, la primera en 1916, y la segunda en 2013 -de esta, al parecer, se conservan los trajes, atavíos y enseres pertinentes-.
Obviamente, de llevarse a cabo la fiesta que proponemos, Segovia recibiría un gran beneficio, ya que, debidamente convocada y publicitada, atraería hasta nuestra ciudad a un buen número de visitantes. Por eso no proponemos que la cabalgata se celebre solo en el próximo 2024, sino que se prepare y disponga su continuidad en años sucesivos, hasta consolidarla como una fiesta local de interés turístico.
Simultáneamente, sería muy oportuno preparar una edición muy cuidada de los documentos a que antes me he referido, es decir los relatos coetáneos que atestiguan los funerales de Enrique IV, la proclamación de la Princesa y la llegada a Segovia del Rey Católico. Adelanto al lector que este proyecto ya está en marcha, a cargo del profesor Martínez Llorente y del cronista de Castilla y León, y que esa notable publicación será probablemente patrocinada por el Gobierno de España y por el propio Ayuntamiento segoviano.
Por último, proponemos que, para lograr la máxima difusión de la conmemoración, se realicen actividades atinentes en todos los centros educativos de la ciudad, impulsadas por las autoridades municipales y escolares, y coordinadas por nuestros más eximios historiadores y académicos.
Todo cuanto antecede es posible y es viable, si nos ponemos a trabajar sobre ello enseguida. Estamos a tiempo de lograr algo grande y perdurable para el progreso de nuestra ciudad. Hagámoslo, pues.













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