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Cien informadores de fiesta

Ana Zamora y Silvia Clemente, recibiendo los premios y "castigos" de la APS 2014.

Ana Zamora y Silvia Clemente, recibiendo los premios y “castigos” de la APS 2014.

La Asociación de la Prensa de Segovia (APS) ha expedido su carné número cien. Es cierto que no son todos los que están, ni están todos los que son. Periodistas, digo, aunque todos los que tenemos ese documento trabajamos elaborando las informaciones de lo que pasa en Segovia.

Vale. Este es mi gremio. Y allá que fuimos todos, a Cándido para celebrar la fecha de nuestro patrón, San Francisco de Sales, como cada año.

Es una fiesta curiosa, aunque evoluciona poco en el tiempo: asociados a la APS, un buen número de políticos (bueno, este año ha bajado sensiblemente ese grupo de comensales, que “fallaron” Arahuetes, Postigo o Escudero, entre otros) y, casi siempre, alguna persona de otro gremio —nos encanta el mundo de la farándula para encontrar quien ocupe este hueco— que acaba recibiendo el premio bueno, el San Frutos.

Ya, ya. Que no lo he explicado. La salsa de la reunión pasa por la entrega de dos premios, dos estatuillas del taller de “Ignacio Sanz e hijo” (el nombre comercial es mío y trata de remarcar el relevo generacional, un hecho, en el taller alfarero), elegidos tras las propuestas que los socios hacen en diciembre.

Una representa a San Frutos, el bueno. La usamos para distinguir a quien nos da carrete, nos atiende en nuestras urgencias informativas, no se enrolla, no nos vacila… Vamos, que nos hace fácil el trabajo. Este año se lo ha llevado Ana Zamora, que bien aleccionada sobre el auditorio que tenía delante, nos brindó un titular bonito: “Penal de Ocaña va a iniciar gira americana”. Supongo que habrá gustado poco en el seno del PP municipal, que ya sabe que la obra de la directora teatral no parece ser muy de su gusto…

Ya le digo, es la buena: concisa, concreta y con noticias frescas.Para colmo, atrasó un viaje a Brasil para estar aquí en la noche festiva. Pues ya está, premio y largo aplauso.

Hay un premio malo, claro que sí, aunque no tanto, que el galardonado también sale en las fotos. Es el Domine Cabra, con el que señalamos acusadores (pero amables) a quienes se enrollan en el discurso, divagan, nos fríen a datos innecesarios, nos hacen esperar más de la cuenta o a veces nos dan la sensación de que serían más felices sin nuestras preguntas. De acuerdo, un año se lo dimos a Atilano Soto, pero es que entonces tenía cargos por docenas…

Bueno, pues esta vez le ha tocado a la consejera Silvia Clemente, que aseguró tener “propósito de la enmienda”, pero para pavor de todo el personal, se plantó ante el micrófono con medio centenar de folios en la mano… Era broma, que la noche invitaba a las chanzas y Clemente, “agradecida por su reconocimiento en lo local, pese a la dimensión regional de su cargo”, tenía claro su papel. Fue divertido.

Hubo un previo interesante a la entrega de premios cuando el presidente de la APS, Alfredo Matesanz, leyó un texto reclamando dignidad laboral y retributiva para los informadores, la desaparición de las presiones políticas e incluso, con una velada referencia a sucesos acontecidos durante el año, con las redes sociales como soporte y la batalla mantenida por el honor entre particulares y varios periodistas, también en los tribunales.

Podría ser más explícito sobre el asunto, pero si el presidente de la APS, leyendo un texto corporativo, se muestra críptico sobre nuestras cosas, pues no seré yo quien le enmiende la plana. ¿No cree? Será que era un párrafo para consumo interno.

¿Le pasa a usted que cuando se junta con compañeros de trabajo resulta que de lo único que hablan es de trabajo? Pues ya sabe cómo transcurrió la cena: que si los que están en paro y lo ven todo oscuro, que si los que a ratos se columpian en el borde del abismo y se aferran al gris en el que viven con el corazón en un puño, que si “fíjate que el otro día me ofrecieron actuar como free lance a 10 euros el reportaje” (sí, si y te remarcan que mejor en negro), que si las declaraciones de aquel y la reacción de este…

Llegado este punto, lo reconozco, se puso en marcha un taller de patronaje y sastrería en el que se hicieron varios trajes a medida con inusitada maestría. Mejor no moverse de la mesa y tener controlada de reojo la de al lado. También muy divertido.

Acudiendo a fuentes de toda solvencia próximas a la celebración puedo afirmar que algunos y no precisamente los más jóvenes, remataron la noche buscando informaciones donde sólo los buenos las encuentran: en los más oscuros garitos de la ciudad, cuanto más tarde, mejor. Con absoluta entrega, recorrieron varios.

Se que comprenderá que no me extienda en detalles sobre esta parte de la información. Como mucho, me explicaré ante mi estampita, la que siempre llevo en la cartera junto al carné y la tarjeta del paro, con la adorada imagen de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas y escritores, espero que por sus muchos escritos y no por su pensamiento de que “El alma se gana con las rodillas”. Espero.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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