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Cartelera Segovia: Boyhood

Infumable, insoportable, soporífera. Una vez más tenemos ante nosotros el típico truñazo que la crítica de los huevos pinta de obra maestra y film prodigioso para hacernos quedar a la gente normal de a pie como auténticos borregos sin criterio ni luces. Un tostón como Boyhood, así de claro lo voy a decir, no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo, porque colma los límites de la paciencia de cualquier espectador. Que sí, que su filmación ha supuesto un acontecimiento la mar de curioso, estamos de acuerdo, me imagino que ya habréis oído hasta la saciedad, cualquier interesado en el mundillo del cine, que este film se ha rodado en 40 días pero esparcidos a los largo de 12 años (desde 2002 hasta el año actual), es decir que el director quiso recoger el crecimiento de su protagonista (que comienza siendo un niño) de manera real (hasta su adolescencia) sin recurrir a las tretas habituales de cambio de actores o técnicas de maquillaje y tal y tal. Vale, como experimento está muy bien, resulta curioso y es como mínimo algo original y seguramente, precursor (ya habrá más peña que se apunte al carro y haga lo mismo).

La pena es que tenBoyhood2emos ante nosotros una película que no tiene nada interesante desde su punto de vista argumental, podría intentar hacer un análisis un tanto instruido acerca de su desarrollo pero es que no encontraría palabras, más que tedio, falta de interés y chispa nula. El film es un constante devenir, de un lado para otro sin más, de los personajes, configurados principalmente por el protagonista (Ellar Coltrane, que por cierto, ¡qué mal actor es el chaval!) y sus padres, Ethan Hawke y Patricia Arquette (por los cuales el tiempo parece no pasar demasiado, ¡eso sólo les pasa a los actores de Hollywood!), y ya está. El film no transmite nada, ni emoción, ni dramatismo; tiene la misma chispa que ponerte a visionar tu vídeo de la primera comunión (por lo menos en este caso incluso te podrías echar unas risas), y lo peor de todo es que para trasladarnos a la gran pantalla este “apasionante” homenaje al aburrimiento, el director necesitó casi tres horas de metraje, lo cual casi, si me apuras, acaba incitándote al suicidio (bueno, no seamos tan drásticos, conformémonos con abandonar la sala), se ve que al señor Linklater, no le explicaron lo bien que viene de vez en cuando la utilización de la elipsis temporal. En definitiva, Boyhood, gran tostón y mayor porquería fílmica, de esos films que a los gafapastas intelectualoides les “encantará” pero que dudo que pueda ser disfrutado lo más mínimo por la gente normal de a pie que va al cine (y paga el pastón que vale) para pasar un buen rato, entretenerse con una historia amena y en definitiva, distraerse. Por favor, señores directores independientes afincados en lo hindi, el talento no se mide por la cantidad de aburrimiento que puedan plasmar, así que ahorrarnos más matracas como éstas.

Author: Cultura

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