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A vueltas con el ‘camino natural’ en la Sierra de Guadarrama

A vueltas con el ‘camino natural’ en la Sierra de Guadarrama.

 

 ‘Camino Natural’ en la Cañada Real Soriana Occidental.

‘Camino Natural’ en la Cañada Real Soriana Occidental.

“…los caminos llevan a los hombres y se llevan la Naturaleza”

En su día publicó este digital un artículo de opinión sobre este camino en la Cañada: Profanando la Cañada Soriana Occidental.

Por esta conocida vía pecuaria el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente aprobó trazar un camino, incluido en el Programa de Caminos Naturales del mismo y que cuenta, como no podía ser de otra manera, con la pertinente Declaración de Impacto Ambiental (DIA) resuelta favorablemente.

Discurre, como decimos, por la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama, principalmente por la Cañada Real Soriana Occidental (nuestra Vera de la Sierra) entre El Espinar y Ayllón.
Inversión de 2.091.789,00 euros para una primera fase; 150 kilómetros y 29 municipios.

Proyecto del que nos queda la duda de si está parado o seguirá aplanando y desbrozando cañada, con sus correspondientes cunetas.

La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia, solicitó en su día la paralización de las obrasVer Nota 2-, sumándose a otras organizaciones (Asociación de amigos de las Cañadas, la Mancomunidad de pueblos de la ‘Mujer Muerta’La Losa, Navas de Riofrío, Ortigosa, Otero-, Asociaciones de Ciclistas y de Moto Verde) que, del mismo modo, han pedido mesura y la restauración del paisaje afectado.

Pese a la oposición suscitada, el Ministerio sostiene que son “construcciones sencillas, utilizando materiales naturales y perfectamente integradas en el paisaje”.

Los opositores, por el contrario que “están levantando un camino natural donde ya existe un camino ganadero”, quedando la sospecha de que “lo que se quiere hacer es, sobrepuesto a la cañada, un camino turístico”.

 ‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 1.

‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 1.

Llegan ahora a nuestras manos una serie de imágenes actuales (23 de febrero 2016) del famoso Camino Natural en la zona de Gamones, entre Trescasas y La Granja. Junto a ellas una corta crítica por su lamentable estado y la pregunta ¿son necesarias estos macro proyectos viarios en el campo o estaremos tirando el dinero?

Pregunta que nos hemos realizado muchas veces cuando tomamos lo que era un sencillo camino de montaña, hoy convertido en una especie de autovía con mil señalizaciones –Ver Nota 1-.

Como una imagen vale más que mil palabras, dejamos las mismas para opinión del lector.

 ‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 2.

‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 2.

 

Nota 1. Una antigua opinión.

‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 3.

‘Camino Natural’ vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama 3.

Hace más de una década publiqué una opinión en la que estaba muy presente la frase que encabeza esta entrada. Se titulaba ‘Sendas verdes o caminos tradicionales’ y venía a colación por la polémica levantada por una nueva senda verde y las misivas entre una ciudadana y un alcalde. Sentir que sigo suscribiendo y que extracto a continuación:

“Dejó escrito Joaquín Araujo, Premio Global 500 de la ONU, algo así como un Oscar de la Naturaleza que ostenta igualmente un par de Goyas Naturales -es dos veces Premio Nacional de Medio Ambiente-: “[… ] los caminos llevan a los hombres y se llevan la Naturaleza“. Clara alusión al deterioro de la zona circundante de una infraestructura vial.

Últimamente proliferan en pequeños municipios sendas, incluso asfaltadas con mil señalizaciones, a golpe de subvención natural. Óbolos institucionales, la más de las veces, en penitencia por el aumento de CO2, la construcción salvaje o el incumplimiento de protocolos internacionales.

Qué es mejor: ¿realizar nuevos trazados u obras de acondicionamiento desmedido? o ¿utilizar los ya existentes, deteriorados por la falta de un cuidado mínimo?

La intención, seguro, es el ‘bienestar’ y la promoción de vecinos y pueblos. Pero siempre queda la sensación de que lo verde vende y de que colocar una especie de ‘paseo marítimo’ pintado de dicho color nos da marchamo conservacionista.

A la postre siempre volvemos al pensamiento de los maestros: de los caminos no se debe salir por capricho y diversión […]”.

La opinión vertida en el enlace, al principio de la entrada, terminaba decía: “Con las necesidades tan perentorias que hay, y gastando el dinero de los impuestos para no ensuciarnos las deportivas“. No le falta razón. Cuánto mejor si conserváramos y arregláramos, como toda la vida, los trazados tradicionales. ¡Ah! las hacen

eras comunitarias; como dice la RAE: “el trabajo a que debe acudir todo el vecindario, por ser de utilidad común”.

Imágenes antiguas de camino en la Cañada Real Soriana Occidental.

Imágenes antiguas de camino en la Cañada Real Soriana Occidental.

Unos caminos, los camperos, que cumplen perfectamente su misión (por lo general paso de algunos vehículos de uso ganadero, cada vez menos), con rodadas bien marcadas y vegetación que frena el deterioro por las lluvias y encharcamientos. Ahí dejamos una muestra de caminos en vía pecuaria, antes de convertirlos en Caminos Naturales

Fachada de la Real Academia de San Quirce (antigua Universidad Popular de Segovia).

Fachada de la Real Academia de San Quirce (antigua Universidad Popular de Segovia).

Nota 2. Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Petición de paralización de las obras en la Cañada y restauración paisajística de la misma.

(Por su interés reproducimos íntegra la solicitud elevada por la ‘Academia de San Quirce’)

Sobre el paisaje de las Cañadas y las Obras que se llevan a cabo en la Cañada Soriana Occidental a su paso por la provincia de Segovia.

La provincia de Segovia está surcada por una tupida red de vías pecuarias articuladas en torno a las grandes cañadas reales que tenían como misión facilitar el paso de los rebaños trashumantes uniendo los sistemas montañosos del norte de Castilla y León con los pastos invernales del sur peninsular. De las tres cañadas reales que cruzan el territorio provincial, la Segoviana y la Leonesa Oriental salvan el sistema central por los pasos de Somosierra y el collado del Hornillo, cerca de El Espinar, mientras que la Soriana Occidental o de la Vera de la Sierra recorre el piedemonte de las sierras de Ayllón y Guadarrama.

A su paso, estas vías fueron conformando un paisaje que integra los valores naturales del territorio con los elementos propios de la actividad trashumante como son los descansaderos, las fuentes, los puentes, o los cerramientos tradicionales, a los que se unieron los grandes ranchos de esquileo y los lavaderos de lana, elementos estos de gran interés del patrimonio industrial histórico, [aunque] en general mal conservados y en trance de desaparecer. El desarrollo de las vías pecuarias contribuyó también a la vertebración del territorio, condicionando en ocasiones el asentamiento de los núcleos de población y su desarrollo, sobre todo en la zona de la sierra. Por la importancia que alcanzó a lo largo de los siglos, la trashumancia y la economía de la lana forman parte esencial de la historia, de las costumbres y de la identidad de la ciudad de Segovia y de su provincia.

La extinción en el siglo XIX del Consejo de la Mesta, que velaba por la integridad de estas vías, y la casi total desaparición de la práctica de la ganadería trashumante a partir de la segunda mitad del siglo XX, ha puesto en riesgo su supervivencia a pesar de que siguen siendo usadas por los ganaderos de la zona. De esta forma al intrusismo que desde antiguo afectaba su integridad se unen ahora las autovías y carreteras, los tendidos eléctricos, los gaseoductos, las escombreras, las urbanizaciones ilegales que, entre otras agresiones, han dañado seriamente el entramado de las vías pecuarias.

A pesar de todo ello, las cañadas reales son uno de los paisajes más representativos de Segovia, trazado especialmente bien conservado a lo largo del paso de la cañada de la Vera de la Sierra. A los valores históricos y culturales se suma el que además son corredores naturales de gran valor ecológico en un territorio cada vez más segmentado por el paso de infraestrucuras y los cerramientos agropecuarios y cinegéticos, así como el constituir una oportunidad para el desarrollo sostenible de los municipios por los que pasa. Desde hace décadas tanto las instituciones como los especialistas en el mundo de la trashumancia han señalado precisamente la importancia que el uso recreacional y turístico puede tener para la conservación del patrimonio paisajístico de las cañadas, siempre y cuando se base en actuaciones respetuosas con el mismo.

Por eso, resulta sorprende que a las distintas amenazas citadas haya que unir ahora las obras que está llevando a cabo el Ministerio de Medio Ambiente para la realización del proyecto del Camino Natural de la sierra de Guadarrama a lo largo del paso por Segovia (infraestructuras de hormigón, puentes, movimientos de tierra y explanaciones, aparcamientos) y que son innecesarias para el disfrute de la práctica de actividades compatibles con su conservación como el senderismo o el ciclismo y con la propia]actividad ganadera. Estas obras ya han sido denunciadas públicamente por la Plataforma de Usuarios de la Soriana Occidental, iniciativa a la que se ha unido la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.

Las consecuencias de la errónea concepción del proyecto y de su ejecución son especialmente graves si tenemos en cuenta que nos encontramos dentro de la superficie protegida del Parque Natural de la Sierra de Guadarrama –que se extiende desde Peguerinos en Ávila hasta el término de Santo Tomé del Puerto, a los pies de Somosierra– y en el entorno inmediato del recientemente declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, desde cuyas alturas se visualiza la alteración del paisaje de las cañada.

De hecho, las actuaciones acometidas, al alterar y modificar los valores del paisaje de las cañadas, que hemos recibido como legado, son contrarias a los compromisos adquiridos por el Gobierno español que se adhirió en su momento al Convenio Europeo del Paisaje (Florencia 2000, en vigor en España desde el 1 de marzo de 2008) en el que se manifiesta que “el paisaje contribuye a la formación de las culturas locales y que es un componente fundamental del patrimonio natural y cultural europeo, que contribuye al bienestar de los seres humanos y a la consolidación de la identidad europea” y se adquiere el compromiso de de “definir y aplicar en materia de paisajes políticas destinadas a la protección, gestión y ordenación del paisaje”.

A su vez, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural “Sierra de Guadarrama” declarado por la Junta de Castilla y León en 2010 establece en sus objetivos, por un lado, el “mantener los procesos ecológicos esenciales, conservar la diversidad biológica, geológica y paisajística, así como conservar en un estado favorable los hábitats y especies de interés comunitario, en especial aquellos que estén catalogados como prioritarios”, y por otro “contribuir al establecimiento y la consolidación de redes ecológicas compuestas por espacios de alto valor natural que permita los movimientos y la dispersión de las poblaciones de especies de flora y fauna y el mantenimiento de flujos que garanticen la funcionalidad de los ecosistemas” lo que entra en clara contradicción con las obras en ejecución del Camino Natural que afectan al valor ecológico de las cañadas como corredor natural.

El artículo 37 del plan establece que “cualquier intervención u obra de rectificación de trazado o mejora de la plataforma de carreteras o viales de cualquier tipo deberá ser realizada de manera que se produzca el mínimo movimiento de tierras, siguiendo en lo posible la topografía original del terreno y respetando, escrupulosamente, los valores ecológicos y paisajísticos del área”, aspecto que también se está vulnerando ejecutando una obras claramente innecesarias.

El mismo Plan incluye en su artículo 39 relativo al patrimonio cultural que “se promoverá un mejor conocimiento del patrimonio histórico, artístico, etnológico, arquitectónico y arqueológico y se establecerán los mecanismos necesarios para su conservación y promoción”, y, específicamente sobre el la cañada, añade que “se conservará y, en su caso, restaurará el viario tradicional asociado a prácticas agroforestales y ganaderas, incluida la red de vías pecuarias y en especial la Cañada Real Soriana Occidental, entendido como un elemento cultural e histórico más. Se tenderá a convertir la red viaria tradicional en el soporte idóneo para el desarrollo de actividades de uso público.”

Así pues el citado artículo hace hincapié en la necesidad de promocionar y salvaguardar el patrimonio histórico y arquitectónico. Es obvio que el paso de los grandes rebaños hacia el sur necesitaba de elementos auxiliares en la tarea de guiarlos y preservarlos. En este sentido a lo largo de la cañada, en las faldas de la vertiente segoviana de la Sierra, y muy cerca del camino se construyeron lavaderos y esquileos, obras muy notables de arquitectura que llegaron el pie casi hasta nuestros días y hoy, salvo el esquileo de Cabanillas, propiedad de la familia Peñalosa, son una ruina en progresivo estado de deterioro. Llegará un día, de seguir este proceso en que no quede sino en topónimo. Sería una lamentable pérdida ya que es uno de los capítulos, y no el menos importante, de la rica arquitectura industrial con que cuenta Segovia.

Ya Ponz, en su “Viage de España” (1787) en el tomo X, dedica la Carta VII en su mayor parte a la descripción de uno de los esquileos así como a las operaciones de la lana y la fuente de riqueza que estos establecimientos entrañaban. Hace referencia a que, con anterioridad, la importancia de esta industria había llamado la atención de Alonso Cano, obispo de Segorbe, quien escribió sobre el tema en 1762: “suponiendo que los esquileos de más nombre son los que se encuentran en las faldas de esta sierra, que divide las dos Castillas, todos á corta distancia de Segovia, cuyos edificios son parecidos, aunque unos más cómodos que otros, y mayores según el número de los ganados”; se propuso dicho Prelado para hacer su descripción el de la Cabaña del Marqués de Iturbieta. “Es el edificio un quadrilongo, cuya fachada se extiende quatrocientos pies en linea recta, y los costados cerca de seiscientos: la obra en lo general de mampostería, con sillares en puertas, y ventanas: habitacion alta y baxa, pudiendo alojarse en la alta con toda comodidad, el dueño y los principales dependientes. Omito la descripcion particular de sus divisiones, y paso a decir que estas casas solo tienen uso los veinticuatro ó treinta dias que duran los esquileos y lo restante del año los habita algún labrador, ó inqulino, a quien el Amo encomienda su cuidado”. Las tareas de esquilar se hacían en el mes de mayo.

Y en nuestros días fue el recordado Ángel García Sanz quien puso en valor el tema de la ganadería y más recientemente Jorge Miguel Soler quien ha dedicado atención a los mecanismos y artilugios del Patrimonio Industrial de Segovia, de quien proceden los datos que se exponen a continuación.

Comienza su guía por el lavadero de Lanas de Alfaro, ya abandonado en 1908 y del que es hoy visible la gran charca que suministraba el agua para limpiar la lana de la suciedad que había recogido durante la trashumancia. “Los restos actuales del lavadero están en el lado norte del conjunto de Alfaro. Destaca bien visible la chimenea y entre la maleza se pueden apreciar las huellas del cañal, el espacio donde se situaban los tinos y la pedrera: Los charcones que abastecían de agua el lavadero se conservan, en parte invadidos por la vegetación”.

Del famoso esquileo de Iturbieta, llamado así por su fundador, Ignacio de Arizcun, marqués de Iturbieta, en 1745, hoy quedan las impresionantes ruinas al borde de la Cañada y en término de Revenga. En la actualidad es conocido como Esquileo de Santillana, por una venta que allí hubo cerca. Estuvo en pie hasta mediados del siglo XX.

Lo constituye un gran rectángulo con el eje E-O, dividido en dos áreas; un gran patio o encerradero a saliente y otra a poniente en que las construcciones se disponen en torno a un patio rectangular con el que comunica. Al N de dicho patio se levantan el rancho, o sitio para esquilar las ovejas y el sudadero, amen de cuatro lonjas y al S y al O la zona residencial, con la fachada principal al borde de la cañada.

Tuvo dos plantas, con forjados de madera y muros de mampostería de granito, con el empleo de sillares del mismo material y ladrillo en puntos muy concretos. Poco a poco el tiempo se va comiendo los muros y los arbustos invaden los patios, lonjas y habitaciones del edificio que antaño tenía capacidad para esquilar 40.000 ovejas y dar acogida en el mes de mayo a 300 o 400 personas.

De los más de 36 lavaderos y esquileos que hubo en el siglo XVIII tan solo uno ha llegado en pie, pues sus propietarios la familia Peñalosa Contreras lo dedicó en 1910 a explotación de ganado bovino. El esquileo de Cabanillas, hoy en propiedad de dicha familia, es de regular tamaño, lo que le ha salvado de la destrucción, y guarda todas las estancias que son necesarias para el trabajo del esquileo y lavado de la lana.

Sus muros son de mampostería de granito, pero el tratamiento de los huecos y cornisa con sillares de granito muy bien labrado le dotan de un cierto refinamiento, al que no es ajeno la arquitectura del no lejano conjunto palaciego de La Granja.

Se trata, como es norma, de un rectángulo de orientación E O, subdividido en dos grandes zonas; al E el encerradero, cuyo muro meridional se prolonga delante de la fachada meridional del bloque residencial formando un callejón, por donde se ingresa a éste. La segunda zona la constituye un alargado patio, en cuyo lado N está el rancho, con el vecino sudadero y dos lonjas, y al oeste la residencia de los señores, tal y como estaba en el siglo XVIII, con su desahogada escalera y con el oratorio, que podía abrirse hacia el rancho de tal suerte que los esquiladores seguían el sacrificio de la misa sin dejar de esquilar, salvo en el momento de alzar el Santísimo. Fue declarado BIC en 1997.

A nadie se escapa en valor de la Cañada, pero esta no se comprendería sin el complemento de las cercas, charcones, esquileos y edificios complementarios que posibilitaron el tránsito e los enormes rebaños y que hoy están en serio peligro de desaparecer mientras se emplean fondos públicos en unas obras que atentan contra uno de los paisajes más representativos de la geografía segoviana

Por todo lo cual, esta Real Academia solicita la paralización inmediata de la obras así como la restauración paisajística de los parajes afectados por las mismas y la realización de un proyecto que garantice la adecuada conservación del patrimonio vinculado a las cañadas

 

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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