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Opinión: Carta a la señora que me gritó al oído en la plaza Mayor

Estimada señora, que desconozco su nombre:

Uso este medio para intentar que le llegue la presente.

Soy el señor que tenía un gorro blanco, estaba con mi perro y mi madre en un banco de la Plaza Mayor cuando Ud. llegó con una bandera de España y empezó a gritar. La tengo que decir que me sorprendió su potente voz y, que si relajara un poco la mandíbula y el cuello, su voz mejoraría considerablemente en calidad tímbrica.

Le cuento que asistí a la manifestación convocada a las doce frente al ayuntamiento de nuestra ciudad porque creo que entre los “¡A POR ELLOS OE!” y entre los “ESPAYA ENS ROBA” estamos una grandísima mayoría de españoles, eso sí, que gritamos menos.

Querida señora, aún tengo en la cabeza los gritos que prácticamente me dio en mis oídos. Vamos a repasarlos (lo pongo en mayúsculas porque lo dijo muy fuerte)

  • QUE VIVA ESPAÑA, oe, oe, oe,oe QUE VIVA ESPAÑA. Un poco de cultura general. El pasodoble dice “Por eso se oye este refrán “Que Viva España” Y siempre la recordarán “Que Viva España” ….Yo, que soy un gran bailón de pasodobles verbeneros, ¡Cuántas veces habré cantado este estribillo!
  • “VIVA EL REY, VIVA LA CONSTITUCIÓN” ¡Cuánto me alegra oír esas palabras en la boca de unos cuantos que ayer estaban con sus banderas (señora, que en Segovia nos conocemos todos) y que hace unos cuarenta años gritaban con el mismo fervor proclamas a favor de la dictadura franquista y pedían el voto en contra de la Constitución de 1978!. Algo hemos avanzado.
  • “ESTA ES NUESTRA POLICÍA”. Y la mía. Yo agradezco el trabajo que realiza una policía que lucha contra el delito, la corrupción, que garantiza que pueda ir por la calle con seguridad. Que controlan sin el uso de la violencia a unos exaltados que, sin permiso de convocatoria, invaden una concentración pacífica.
  • “YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL” Como si yo fuera de Japón, de Japón, de Japón.
  • “PUIGDEMONT A PRISIÓN” y todos aquellos que actúan fuera de la ley. Eso sí, dejemos a los jueces que actúen y no seamos los de a pie quienes decidamos.
  • “FUERA, FUERA, FUERA”. Señora, eso no se lo admito. Yo nací en la Plaza, he vivido en ella más de treinta años, todos los días paseo por la Plaza Mayor, he jugado, tomo cañas, veo procesiones en ella y Ud ni nadie me va a decir “FUERA”. Una plaza mayor representa un país en el que todos cabemos, en el que nadie tiene la exclusividad.

Como ve, señora, tenemos puntos en común y yo no me merezco que me grite al oído.

¿Sabe cómo resolvería yo este problema y ya de paso otros? Pues como resuelve la iglesia católica la elección del Papa: con un cónclave de diputados, que para eso les pagamos. Encerrándolos en una residencia, que no en un parador, dándoles de comer tres veces al día comida de residencia y, hasta que no lleguen a un acuerdo sobre una reforma de la Constitución, no permitirles salir a la calle.

Por cierto y para ir terminando, ¿vio a las tres señoras que estaban sentadas en la terraza de la Concha? Estaban “divinas de la muerte”. Relajadas, saboreando su consumición y cuando había que gritar, se incorporaban ligeramente de la silla, cogían sus banderitas y a gritar.

Querida señora, seguro que alguna vez coincidiremos. Por cierto, le invito a que participe en la interpretación del Villancico de San Frutos, la mejor muestra segoviana de que todos cabemos (católicos, ateos, de Podemos y del PP, absolutamente todos con un mismo objetivo), pero por favor, NO ME GRITE AL OIDO.

Carta remitida por Juan Gómez de Caso Canto

Author: Opinion

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