Una de las herramientas de la plataforma change.org —“La mayor plataforma de peticiones del mundo”, según se autodenominan— es precisamente la de conseguir repercusión mediática de las iniciativas de recogidas de firmas que ponen en marcha sus usuarios y así retroalimentar la captación de apoyos y multiplicar su eficacia. Así que supongo que lo que esperan es que a partir de ya, cuando ya hay algunos titulares publicados, crezcan las adhesiones a la campaña iniciada por el que fuera alcalde, Pedro Arahuetes, para que se recupere “su” proyecto de usar el edificio del INSS como mercado cubierto y además, viviendas protegidas.
Ya veremos, que escribo de noche y van 134 firmas en los dos primeros días. Y en esta ocasión no se trata de asaltar a la gente en la calle, ni usar al equipo de concejales y colaboradores en horas de trabajo como capadores de adeptos, ni de dar una cifra final sin enseñar los listados, como ocurrió la última vez que pidió firmas, con el asunto aquel del Palacio de Congresos.
Resumo la cosa: el Ayuntamiento se quedará con la propiedad del inmueble del INSS, en la plaza de la Reina Doña Juana, cuando esas dependencias se trasladen a la nueva sede, junto a la plaza de toros, en cuanto el flamante edificio esté acabado y amueblado —antes de elecciones, seguro— merced a un acuerdo firmado en 2008.
Arahuetes no tenía entonces prevista la espantada que metió el año pasado —ya sabe, se fue “por motivos personales” y sin una sola explicación a los votantes de por qué incumplía su mandato— y se pasó los siguientes años hablando y gesticulando sobre un proyecto (nunca sobre su financiación o viabilidad) de mercado cubierto y viviendas protegidas, que sus sucesores han rechazado porque prefieren llevar allí las oficinas de Urbanismo y dejar el mercado donde está, en Los Huertos.
Bueno, pues parece que el exregidor no está dispuesto a permitir que su legado se modifique y se descuelga en Facebook con la petición de apoyo público mediante una campaña de recogida de firmas ante tamaña injusticia que, qué quiere que le diga, a mi me parece una nueva muestra de ego desmedido, aunque, oiga, yo qué sé si el pueblo, horrorizado por la profanación de la tumba del faraón, acabará lanzándose a su ordenador para adherirse a la campaña.
Es cierto que son tiempos de movimientos ciudadanos, de poner sobre la mesa las propuestas de las personas para hacer que se muevan los perezosos políticos de siempre a los que hay que sacar de sus errores. Sí, si el propio Arahuetes ya dijo en público que desde su retiro no se resistiría a seguir “prestando sus ideas” al pueblo…
Claro, que cada vez que lo ha hecho desde su marcha —no demasiadas veces, que en esa cuenta lo que su titular publica habitualmente son citas muy profundas pronunciadas por distintos personajes— ha sido para generar problemas a sus excompañeros y al partido que le dio cobijo como independiente.
Llámeme suspicaz, pero como no creo en las puntadas sin hilo según quién se ponga a coser, uno se pone a dar vueltas a la cosa. Y caigo en la proximidad de las elecciones generales, y pienso en lo “fácil” que puede resultar que, en esta ocasión, varíe el tradicional reparto de escaños entre PP y PSOE en Congreso y Senado y, como soy retorcido, incido en que los votos para nombrar representantes a la Cámara Alta son nominales y, de repente, veo volar un globo sonda sobre el cielo de Segovia…
En esta locura de teoría en la que he entrado, pues uno se va al PSeDE como soporte natural de una eventual candidatura. La formación se creó en Fernández Ladreda y, vistos los nefastos resultados electorales que logró en las municipales, pese a los que no se ha disuelto, pues mantener el partido de marras deberá servir para algo ¿No?
Oiga, que no soy el único que teoriza en este sentido, que ayer andaban en el PSOE —había reunión de ejecutivos provinciales— comentando las andanzas del abogado por internet y resulta que también apareció por allí, entre otras, la idea del Senado como fin.
Mire, los más rechazaban la opción de que el logo del PSeDE cobijara al eventual candidato. Pensaban, más bien, en un partido emergente e incluso los más osados apuntaban a Ciudadanos, que ya tiene cubierta la plaza de número uno al Congreso, pero no al Senado y que además no van sobrados de aspirantes “potentes”, pese a que si uno traslada los resultados de mayo a unas generales, pues resulta que pondrían un senador por Segovia en Madrid.
Si le soy sincero, me da la impresión de que había algo de improvisación, instantánea y algo nerviosa, en la hipótesis y sólo trataban de explicarse qué porras quiere ahora Arahuetes, seguros de que, en ningún caso será nada que les ayude, sino más bien lo contrario.
¡Anda! En este rato ha caído otra firma de adhesión a la campaña del edificio del INSS. Van 135.
















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