
La líder de Ciudadanos, María José García, posa con su recién estrenada medalla corporativa junto a la alcaldesa.
O sea, que la promesa esa de última hora que parecía lanzada a la desesperada por la candidata popular, Raquel Fernández —y que se volvió contra ella por su anuncio precipitado— sobre el Centro de Salud de Nueva Segovia era cierta, que dice Luquero que se lo ha prometido el consejero de Sanidad, Sáez Aguado. Claro, que es el saliente el que lo ha dicho, que le recuerdo que el Gobierno de la Junta está por conformarse.
Lo de la región, que mañana proclama a sus procuradores, como lo de la Diputación, requiere reflexión aparte, ya en otro momento, que ahora estoy con el ayuntamiento de la capital, en el que la flamante alcaldesa, recién proclamada, se dedicó a relatar sus proyectos inmediatos, compromisos para los primeros cien primeros días.
El listado, que usted y yo ya nos lo sabemos (en realidad se refiere a actuaciones ya en marcha, de continuidad, vamos) tiene dos novedades interesantes. Por un lado, la inmediata petición para que se congele el IBI, que quiere llevar al primer pleno.
Por otro, Luquero celebra tres inversiones concretas de la Junta como la ampliación del Campus, el Instituto de San Lorenzo y el Centro de Salud, que así, en principio parece abrir un escenario de buen rollo entre las administraciones aunque mire, me parece un poco ir por medallas de otros, que la infraestructura educativa tiene partida presupuestaria, lo del Campus no tiene vuelta atrás y el ambulatorio, ya toca.
La regidora parece sentirse fuerte y segura de que su mayoría no absoluta será suficiente para desarrollar todas sus políticas sin problemas. Supongo que piensa que lo que no se pueda pactar con uno, se apaña con el otro y que el de IU es un voto fácil de conseguir en la mayoría de los casos. No sé yo, que Galindo parece dispuesto a marcar su propia línea y aún está por ver el tipo de oposición que plantea el PP —la línea del anterior mandato ha quedado claro que no es la adecuada— y sobre todo de los debutantes UPyD y Ciudadanos.
De momento, estamos en ese punto en el que está pendiente de formarse el nuevo Gobierno en el que parece que no se tocarán las carteras que ya tenían los concejales que repiten y se ofrece a los grupos estar presentes en las reuniones de la Junta de Gobierno Local que mire, en términos prácticos no es mucho, la verdad, aunque luce como “espíritu dialogante”, que es algo que precisamente invoca constantemente la regidora a modo de reto a la oposición: “A ver si es cierto lo que decíais”.
Pues que corran los plazos y veremos. Mientras, pues no queda más remedio que fijarse en las actitudes del personal en el único acto público en el que los hemos visto juntos, el otro día, en el pleno constituyente.

Los concejales de UPyD, Luciana Miguel y Cosme Aranguren, en las inmediaciones del Ayuntamiento, antes del pleno.
Puntuales, bueno no, con tiempo más que de sobra, andaban por las inmediaciones los concejales de UPyD, Luciana Miguel y Cosme Aranguren, apoyados por parte de sus huestes en este día grande. Miguel es una mujer prudente y pasó por el acto con cierta elegancia y pocas palabras. La oiremos hablar, seguro.
Me preocupa, ya se lo he dicho, la sonrisa fija y muda de la representante de Ciudadanos, María José García Orejana, que contrasta con la seriedad grave, también muda, que aparenta su compañero Juan Manuel Alcalde y también ando mosca con las reiteradas peticiones de sus propios compañeros de formación en las redes sociales: “que los ciudadanos no os digan que les decepcionáis” viene a ser la forma de saludar su entrada en el Consistorio. Atentos a los nuevos.

Dos debutantes en el grupo socialista: Álvaro serrano y Jesús García, los primeros en llegar a la cita del sábado.
Tiesos como un palo, los primeros, estaban en la puerta aún cerrada del Consistorio, los novatos llamados a gobernar, Álvaro Serrano (protagonizaba los primeros minutos del pleno como miembro de la Mesa de Edad) y Jesús García. Hicieron un amago de entrar por la puerta lateral, aunque la bedel no les dejó… Hasta que llegó Alfonso Reguera (y otros), que entonces sí, se abrió para el grupo el paso por Escuderos. Los galones son los galones.
No me fijé en los del PP hasta que ya estaban dentro —y eso que Raquel Fernández fue, sin duda, la que más lució vestuario para la ocasión— y mire, les veo como apagados. Será que al mirar a su alrededor ven pocos de los suyos y a eso hay que acostumbrarse. No ayuda mucho que la regidora mantenga a la popular al margen de las reuniones que ya ha celebrado con el resto de los grupos. Será una forma de definir las posiciones de cada uno.
Eso sí, vi más a Francisco Vázquez, pero era por la llamativa escena que suponía ver en improvisada reunión en plena plaza Mayor al presidente del PP y al secretario del PSOE, Juan Luis Gordo, sin duda comentando las distintas proclamaciones, lo de Espirdo, los ayuntamientos ganados en las negociaciones de última hora… ¡Caray! Veo al socialista hinchado como un globo. Lo cierto es que no le ha ido mal del todo en su último examen.

Los líderes provinciales del PSOE y PP, Juan Luis Gordo y Francisco Vázquez, intercambian impresiones en presencia del también socialista, Ángel Gómez.
¡Ah! En ese corrillo había un tercero: el histórico cuellarano, Ángel Gómez, al que yo no veía en público desde hace mucho tiempo y que se llevó mi memoria hacia tiempos pretéritos.
Pero si es por recuerdos del pasado, en el último minuto antes de la hora de inicio apareció por allí el ex alcalde, Pedro Arahuetes, absolutamente sólo y reacio a las cámaras de este periódico o a saludar a los nuevos concejales de UPyD pese a pasar a su lado.
Eso sí, recibió trato de favor, que en la atestada grada del público se le había reservado primera fila, con aparente prevalencia (la esquinita de salida) sobre el delegado territorial de la Junta, Javier López Escobar, y la subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz y luego se fue a felicitar a su sucesora a la que habló con la mano en la boca, como los futbolistas buenos que salen en la tele. No le vi hablar con Reguera.
Y hasta aquí le puedo contar a fecha de hoy de la nueva etapa en el Ayuntamiento de Segovia. Me quedo con la recomendación del compañero, César Blanco, el domingo en las redes sociales, que pedía a los nuevos corporativos “colaboración, paciencia, diálogo y responsabilidad” y les recordaba que los periodistas no son “ni escribanos ni enemigos”. Pues lo hago mío.

















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