Acueducto2

Vales de compra y chapuzas de la administración post-covid

Cuando en plena pandemia el concejal de Podemos Guillermo San Juan impulsaba una suerte de vale para apoyar la compra en establecimientos segovianos de proximidad me pareció muy buena idea. Parece sensato  premiar a aquellos comercios que durante los duros días del confinamiento estuvieron al pie del cañón y, a la vez, ayudarles ahora que vienen mal dadas.

El proyecto, similar a otros que ya se han puesto en marcha en otros sitios, recibió el visto bueno del equipo de gobierno, que luego lo adaptaría para convertirlo en un vale regalo de 10€ a entregar a 45.000 segovianos y  intercambiable en los comercios adheridos por una compra superior a 20€. Es decir, tu compras por 20€, entregas el vale, y te descuentan 10. De este modo, se consigue primar al comercio de proximidad con una inyección de 900.000€.

Pero lo que pasa. Es meter burócratas por el medio y hasta la idea más simple termina en un laberinto kafkiano de dificultades añadidas. Que la oposición (PP y Ciudadanos) se queje, bueno, tiene hasta un pase. Pero que sean los propios beneficiarios de esta ayuda, los comercios, los que pongan el grito en el cielo es para pensárselo. Básicamente, y si ustedes estudian las 13 páginas de bases de la convocatoria, verán que el periodo se antoja algo corto (un mes de vigencia de los vales, a contar desde el 24 de agosto), que las empresas deban tener domicilio fiscal en el término municipal de Segovia (y si eres de Valseca, te jodes), me parece un tanto centralista, pero pase también (desde luego, para ser alcaldesa no importa radicar fiscalmente en La Lastrilla).

El problema gordo viene cuando se advierte que para darse de alta como “comercio adherido” hay que justificar un descenso de la facturación del 60%. Ahí es nada. Solo entran en el rollo del vale los que puedan acreditar que durante los meses de marzo, abril y mayo hayan vendido menos de la mitad que en idéntico periodo de 2019.

Para empezar, perder más de la mitad de la caja de un año para otro es una locura. Pero sigamos. Tampoco entran las de alimentación (qué fueron los que estuvieron al pie del cañón) ni bazares multiproducto. Pero es que, además, imaginen lo que es sacar la contabilidad mensual de dos años. No pocos están a módulos, de manera que ¿cómo justificar ese descenso? Si al menos hubiera sido el IRPF trimestral, el IVA, no sé… Y con todo, ¿a cuento de qué condicionar el vale a las pérdidas? No tiene sentido.

Pero el sindiós no se acaba ahí. Como la ayuda figura como subvención, los empresarios deberán tributarla en el IRPF. Y estamos en las mismas, ¿alguien ha pensado que más de la mitad del comercio está en módulos? Es decir, por los cuatro duros que se consigan habrá que hacer una complementaria que el gestor cobrará y lo comido por lo servido. Por no hablar de la intención de priorizar el certificado digital (al final se ha admitido una excepción para la tramitación presencial), que normalmente los pequeños comercios no tienen, de donde habrá que echar una mañana en Hacienda, otra luchando contra el Java… Es como si no quisieran gastarse esos 450.000€. Con lo fácil que es mandar un email con un pdf del censo de actividad y listos…

La burocracia detesta la sencillez. Siempre es preferible que cien “justos” se queden fuera que se nos cuele “un impío”. Y a esta divisa nos encomendamos siempre y en todo lugar.

Desde luego, no es el ayuntamiento segoviano el único obnubilado por hacer difícil lo sencillo. Ya es un clamor lo de Correos. Desde el covid19, la oficina del Luz de Castilla abre solo de 10 a 14 horas. Un día me llegó un aviso de notificación administrativa. Consulto las instrucciones y mandaba recogerlo en el Luz de Castilla de 9 a 21. Fui por la tarde y cerrado, claro. Otra horita perdida en esta vida mía de autónomo, cosa que no debe pasar nunca jamás en la vida de un funcionario o de un trabajador de Correos. Las explicaciones al maestro armero.

La consecuencia son filas interminables. Algo que también pasa en la Seguridad Social (que con ocho millones de parados debiera haber estado abierto 24 horas siete días a la semana) y en otros muchos departamentos. Y me pregunto de qué va esta gente. ¿Qué es más peligroso? ¿Tener al personal haciendo interminables colas un día y otro o reforzar los servicios para una rápida atención del ciudadano? Cuando la administración se pone en plan estúpido a hacer las cosas, el resultado es asombrosamente estúpido.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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6 Comments

  1. No será mejor bajar los impuestos municipales que hacer tantas chorradas???

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  2. Prácticamente no hay semana que no lo diga,…….. y sigo diciendo que la solución a todos estos “sin-Dioses” pasa por simples “a hacer puñetas” a más de 100 funcionarios vagos y maleantes todas las semanitas. Ya se vería como el resto abre las orejas.
    Pero son “intocables”.

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    • Dices que si tienes el domicilio fiscal en Valseca te jodes, pues bien, con las ayudas que da la Diputación ocurre lo contrario, si tienes el domicilio fiscal en la capital…te jodes!!!

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      • Y si eres de Segovia capital y vas a las instalaciones deportivas de La Lastrilla, Palazuelos… o a cualquier sitio del mal llamado alfoz de Segovia, también te jodes y pagas más que los del municipio. Si establecen ayudas, también te jodes que ni se contempla que las puedan pedir los de fuera, pero si lo hace el Ayuntamiento de Segovia, entonces no hay derecho ¡Ja!
        En cuanto a los requisitos seguramente son ridículos y no tienen sentido, pero de alguna manera hay que evitar que se aprovechen los de siempre. O hacemos como en los ERTES, todos a pagar y algunos (muchos) o cobrar el ERTE y a trabajar, ¡qué son dos sueldecitos!. Y si todo esto falla, les echamos la culpa a los funcionarios, que es lo fácil, como si fueran ellos los que establecen los requisitos o a qué se dedica el dinero.

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  3. No hay NINGUNA gestión referente al covid hecha con sentido común. Por el contrario, si las hay para beneficio económico de algunos

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  4. Esta tontería que se ha inventado el Ayuntamiento no va de ayudar al comercio, el cual les importa un pito, lo único que pretenden es justificarse diciendo que invierten parte del dinero ahorrado por la no celebración de fiestas patronales, y para ello ponen una gran cantidad de trabas burocráticas amén de la repercusión fiscal para los comercios que consigan salvarlas. Total, entre burocracia y fisco auguro un fiasco completo, eso sin comentar los muchos sectores comerciales que no tienen opción a adherirse. Cuando han diseñado esta campaña no ha sido para que resplandezcan los escaparates, lo han hecho para que brille su propio escaparate, buscando el atontamiento ciudadano y con ello conservar su nicho electoral. A otro perro con ese hueso.

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