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Un futuro sin nueces vacías y locura

Pronto comenzará de forma oficial la campaña para las elecciones autonómica del 15 de marzo en Castilla y León, una cita muy importante para que la ciudadanía escojamos sobre nuestro futuro. Sin duda las competencias autonómicas marcan el día a día de todos los asuntos con mayor impacto en nuestra vida. La sanidad, educación, servicios sociales y mayores, vivienda, transporte, industria, infraestructuras, medio ambiente, agricultura, cultura, patrimonio, deporte, cultura, derechos, igualdad, juventud, etc. pivotan en las decisiones del gobierno de la Junta de Castilla y León. Y por ello son tan importantes, ya que tenemos que elegir que modelo queremos para nosotros y nuestros seres queridos.

Y la verdad que me ha sorprendido el eslogan, elegido por Fdez. Mañueco, banalizando con “Menos ruidos y más nueces”, como si no fueran los causantes del enorme volumen de decibelios políticos y ruido constante en nuestro país. Lo importante no es el envoltorio, sino el contenido y esas nueces, convertidas en la realidad de la ciudadanía están completamente huecas, vacías de soluciones, o incluso huele a rancio, a blanco y negro, a agrio en todas sus afecciones. Castilla y León no necesita ocurrencias; necesita respuestas reales a problemas muy concretos. Sin ser ingenuos intentan decir que son diferentes a sus siameses de la ultraderecha de Vox, pero son iguales y quieren volver a gobernar juntos, eso si con más locura y barbaridades. El modelo de la “media jornada laboral de 12 horas al día”, de Millei en Argentina, es un buen ejemplo y no se debe olvidar.

El contenido de estos siete años de gobierno de Mañueco y casi cuarenta del PP, ha sido claro, es una comunidad en blanco y negro: pérdida de población, pérdida de oportunidades económicas, déficit de infraestructuras, déficit en servicios públicos, falta de vivienda asequible, jóvenes que se marchan, envejecimiento y un medio rural que siente demasiadas veces que se le escucha poco y tarde.

Soy de los que no me resigno. Defiendo que Segovia no se resigna. Tenemos que generar oportunidades para ganar población año tras año. Evitar que nuestros jóvenes se marchen por no encontrar oportunidades, que los servicios públicos se debiliten. Generar un nuevo modelo que genere ilusión para que retornen. Defender la sanidad pública, la atención primaria en nuestros pueblos no es una consigna, es una necesidad. No puede haber ciudadanos de primera y de segunda según el código postal. Reforzar plantillas, garantizar sustituciones, el nuevo hospital o centros de Salud en Cuéllar y El Espinar y mejorar la coordinación sanitaria son compromisos concretos, no eslóganes. Los profesionales están hartos.

No podemos normalizar que haya comarcas enteras con consultorios cerrados, aulas al límite o sin relevo generacional en el campo. Frente a la resignación, proponemos políticas activas: incentivos a la implantación empresarial en el medio rural, apoyo decidido a autónomos y pymes, y una estrategia de vivienda que facilite que los jóvenes o quien lo necesite puedan desarrollar su proyecto de vida aquí.

En educación no podemos vivir de la inercia. Tenemos grandes profesionales. Los centros educativos carecen de renovación, y algunos llevan veinte años con promesas como el IES San Lorenzo. Es necesario apostar por la Formación Profesional ligada a los sectores estratégicos —agroalimentario, energías renovables, industria 4.0— es clave para fijar talento y generar empleo estable. Nuestro objetivo es que quien nazca en esta tierra pueda elegir quedarse, no que se vea obligado a marcharse.

La transición ecológica también debe abordarse desde la justicia territorial. La riqueza tiene que revertir en el territorio: en empleo local, en ingresos municipales y en oportunidades para nuestras comarcas. No puede haber desarrollo verde sin retorno social. Y debemos cuidar una provincia con más de la mitad de territorio, declarado forestal, con un operativo permanente, profesional y medios comarcalizados.

Y, por supuesto, el campo. El sector agrario y ganadero necesita certidumbre, apoyo y defensa firme en Europa. Modernización, incorporación de jóvenes, digitalización y precios justos son prioridades ineludibles. Segovia no se entiende sin su mundo rural.

No se trata de confrontar por confrontar. Se trata de elegir entre continuar con una gestión acomodada o abrir una etapa de impulso y ambición colectiva. Se trata de decidir si aceptamos que la inercia marque nuestro destino o si tomamos las riendas para transformar nuestra tierra.

El 15 de marzo votamos si empieza el cambio que permita, de verdad, cambiar el futuro de Castilla y León y de Segovia. Defiendo una Castilla y León que lidere, que cuide y que avance. Una comunidad orgullosa de su pasado, pero sobre todo decidida a construir su futuro.

Frente a una candidatura socialista joven, con ilusión y experiencia municipal y territorial, vemos lo de siempre en el PP, y quien vive en Valladolid para defender Segovia, en Vox. Es fácil ver el compromiso.

Una reflexión final, estas elecciones no van de siglas, van de futuro. Van de decidir si seguimos gestionando la inercia o si abrimos una nueva etapa de impulso, cohesión y ambición colectiva. Y todos los progresistas segovianos, los cabreados con Mañueco o los que nos ilusiona el futuro solo podemos hacerlo posible con el “voto útil”. Con todo el respeto a otras formaciones políticas de izquierda, pero con la fuerza de la “aritmética histórica”, es más necesario que nunca ese apoyo. Con lo mucho que está en juego, el apoyo a formaciones sin capacidad de sacar representación parlamentaria, a quien ayuda en los restos es a la derecha, y es demostrable.


 

Author: José Luis Aceves Galindo

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