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Un consorcio para el desarrollo industrial de Segovia

La actividad industrial constituye el principal factor de crecimiento y desarrollo económico de las sociedades más prósperas. No sólo hace de arrastre de otros sectores de actividad, sino que determina su capacidad de crecimiento a largo plazo y la creación de empleo de calidad bien retribuido. Apostar por un futuro próspero de la ciudad de Segovia y provincia requiere adaptar su escaso tejido industrial a los requerimientos del mercado global y desarrollar e implantar una industria manufacturera sustentada por empresas sólidas que permita impulsar con fuerza nuestro bienestar al futuro.

El sector industrial en Segovia aporta en la actualidad 14,33 por ciento de la riqueza provincial, bajo si se compara con Burgos, la provincia con más desarrollo económico de Castilla y León, con un 29; o Soria, con un 24. El empleo industrial no llega al 20 por ciento del total. Segovia tiene poca industria, con bajo nivel de desarrollo tecnológico y escasa internacionalización. Tampoco presenta un equilibrio territorial, ni aprovecha la posición estratégica de su localización; ni las sinergias que podrían generar la conectividad que le proporcionan las infraestructuras que surcan su territorio. Nos hace falta un motor económico.

Lejos queda el neo-liberalismo de Carlos Solchaga y el denostado lema, “la mejor política industrial es la que no existe”. Castilla y León cuenta desde 2014 con una Ley de Industria que trata de conjugar el respeto a la libertad de empresa y competencia con los intereses generales de la actividad industrial. La Junta de Castilla y León ha aprobado el II Plan de Promoción Industrial 2021-2025 y el V Plan de internacionalización empresarial de Castilla y León 2022-2025.  A fuer de ser benevolente, al menos en Segovia, su contribución al desarrollo industrial y sus efectos no son visibles. Algo similar ocurre en la ciudad y provincia con sus planes estratégicos, como herramienta subsidiaria. La Diputación dispuso en su momento de una guía que vislumbraba diversas líneas estratégicas de acción, pero se quedaron en papel mojado. Nunca pasaron de las musas al teatro; y todo indica que el actual Plan Estratégico y de Innovación para la ciudad de Segovia 2018-2023 va por la misma vía, al igual que el anterior. No cabe duda de que las consultoras ponen su mejor empeño e incluso le dan un barniz participativo, pero su destino es el disco duro o en el mejor de los casos una noble estantería.

Falla el enfoque. Acertar con el desarrollo de una línea estratégica y sus proyectos de desarrollo no es fácil. Su implantación requiere tiempo y profesionalidad, y aun así no siempre se alcanzan los resultados esperados. Es algo que conocen muy bien los emprendedores. De ahí que se requiera un enfoque de medio-largo plazo de carácter transversal y con proyectos evaluados desde distintas ópticas para estudiar su viabilidad, al frente de cuya evaluación e impulso se sitúen profesionales y equipos con experiencia y pericia en la toma de decisiones. Las administraciones no pueden ni deben impulsar estos proyectos a su antojo, y mucho menos pensando en presentarlos como grandes triunfos políticos, porque bajo esta premisa la probabilidad de fracaso es muy alta. Sobre todo, cuando la ‘casa se comienza por el tejado’, como ocurrió con el proyecto de Segovia 21 o el nonato CAT; o algunos de los polígonos industriales de la provincia que aún están esperando mejor vida.

Segovia requiere una acción proactiva en la captación e implantación de proyectos industriales en la ciudad de Segovia y provincia que se sustenten en empresas solventes y punteras. No se trata de pillar subvenciones ni iniciativas institucionales, de un futuro incierto, que alimenten el ya tupido tejido funcionarial. No, se trata de generar un tejido industrial sólido, sostenible y de vanguardia que cree riqueza, empleo con equilibrio territorial, a la vez que actúe de fuerza motriz para la construcción y el sector servicios, dando respuesta también al problema de la despoblación a través de cuatro o cinco polos de desarrollo, al frente de los cuales se sitúa la ciudad. Toda la maraña administrativa ya mencionada puede servir de soporte para un desarrollo conceptual.

Un consorcio para el desarrollo industrial es el mejor instrumento para desplegar una gestión eficaz que permita alcanzar los resultados esperados. El consorcio, sin extensión autonómica, debe contar con la participación e implicación de la Diputación, el Ayuntamiento de Segovia, la Cámara de Comercio, la Federacion empresarial y las dos universidades, UVA e IE como instituciones competentes en su objeto social y económico. Sus estatutos han de dotarle de un régimen de organización y funcionamiento que lo haga compatible con la naturaleza de sus miembros, pero garantice de forma ágil la toma de decisiones y le libere de la esclerosis institucional, tan propia de las administraciones públicas. Se trata de contar con el concurso de un centro decisor que reme en el marco de objetivos institucionales que gocen de amplio consenso y se apoyen en recursos externos. Un proyecto con un horizonte temporal de 10 años, renovable que permita renovar e innovar el tejido industrial segoviano como motor económico futuro.

Author: Andrés Segovia

Política provincial, autonómica y nacional

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