Don Justo, de viaje organizado por “las capitales bálticas” (o eso me ha dicho, que por las mismas me lo encuentro escaqueado tomando el sol en las piscinas municipales), me encarga dar cuenta hoy de los sucesos de la semana, que por algo soy el más veterano de la redacción.
Semana que ha tenido en las ferias y fiestas capitalinas, la prematura muerte de Julio Michel, y el duelo entre gigantes por la línea de autobuses Madrid-Segovia sus principales aqueles. No ha sido moco de pavo tampoco la “implosión” de
Ciudadanos, con abandono de la formación pero conservación del acta de María Cuesta. Ya lo avanzábamos en una reflexión el mes pasado; tenía mala pinta. Y no es cuestión de salar las heridas.
En mi opinión lo de los naranjas es un mero ejemplo de “secuestro” de las siglas por un grupúsculo para el mejor medrar del capitoste. Algo parecido a lo que pasa en Conferco y la ACS, después de que cinco provincias hicieran patente su malestar para con Juan Manuel Muñoz, al que acusan de saltarse las leyes en su “aferramiento” a un cargo que lleva explotando desde hace una década a golpe de oscurantismo y vulneración de las más mínimas formas democráticas. Por ejemplo, esta misma semana la ACS ha celebrado en secreto su asamblea anual. ¿Alguien se enteró? Los interesados. ¿Interesaba que se enterase alguien más? Pues parece que no.
Hay mosqueo gordo con eso en Cecale, que al parecer han dado un ultimátum. Todo indica que en septiembre habrá que repetir elecciones al frente de la confederación regional del comercio, con Burgos como clara favorita.
A golpe de ultimatum se ha inaugurado también el nuevo recinto ferial. Pequeño y polvoriento, aunque personalmente me parece mejor sitio que el de Nueva Segovia.
No tiene arreglo, en cambio, la conversión en vertederos post-verbena los espacios públicos usados para las fiestas. Más participativas este año que nunca, y por lo mismo, más guarras que nunca también, que en vez de damas y alcaldesas, en el próximo San Juan habrá que subir al escenario del Azoguejo a las brigadas de limpieza, verdaderos héroes de los festejos. Y es que, por más salmodias que les endilgan sobre el medio ambiente, el reciclaje y la sostenibilidad planetaria, no entra en el juvenil colodrillo depositar sus botellones en los contenedores. Ni sus meados, que me cuentan en el ayuntamiento que en dos días se han batido los récords de sanción por aliviarse en vía pública.
Esto del botellón se nos está yendo de las manos, desde hace años.
Y ya sé que es muy gagá -y habitualmente casposo- que los viejunos arremetamos contra los adolescentes pero noto hoy el influjo inspirador de don Justo dictándome las letras. Y el cuerpo me pide no pasar capítulo sin contar la última.
Verán. Desde hace diez días arden los whatsapp del instituto. En tal centro segoviano, tal profesor reprende a una alumna por “vestuario inapropiado”. A saber, el típico minipantalón vaquero que, de no ir muy colocado y en determinadas posiciones lumbares, deja a la intemperie la rabadilla y posteriores, o en subiéndose, generosas partes de los cachetes.
La reprimenda ha terminado con un comunicado del Foro Social de Segovia -tras una fallida manifestación contra “el patriarcado”- en lo que este batallador colectivo, más CI-GERS (?) y Brigada Violeta, consideran “una intolerable manifestación de sexismo”. ¿Manifestación de sexismo pedirle a mozo o moza que, por favor, se cubra el culo?
Pero menos bromas con estas cosas, porque tras la chusca denuncia lo que hay es eso de que tanto se quejan los docentes: menoscabo a la autoridad, la auctoritas del derecho romano, a saber, una cierta legitimación socialmente reconocida, que procede de un saber y que se otorga a una serie de ciudadanos (reza la Wikipedia)
Al menos así lo entiendo yo. Pues como se infiere de la propia declaración de la protagonista, a la razonable sugerencia del profesor de cuidar el aspecto, la menor se enzarza en quién es él -el profesor- para decirle cómo debe vestir, “¿Qué quién se cree que es?”, suelta la moza literalmente. De donde lo que no deja de ser una anécdota se convierte en negación de la auctoritas que ejerce un profe por expresa delegación del padre. El profe es un mandao, un colega contratado y en pie de igualdad con el alumno, ¿por qué no se calla y se mete en sus asuntos en lugar de ir mirando el culo al personal? ¿Aceptarían ustedes una respuesta así de sus hijos?.
Supongo que sí, pero harían mal y así nos luce el pelo.
Así que una vez desplantado, al profesor no le queda otra que envainársela o bien, en un gallardo intento por defender su auctoritas, ordenar a la joven personarse en “jefatura” para leerle la cartilla. A lo que la otra se niega e insiste en qué hasta ahí se puede llegar y toda la cháchara de agravios propia del argumentario filosófico adolescente made in Tele 5. Y al final toca al núcleo directivo tomar cartas en el asunto. Ir a por la joven e informarle de que en efecto, el profesor tiene la prerrogativa y también la obligación de velar por la buena marcha del centro, que en su reglamento interno y como no puede ser de otra manera bien claro especifica que por cuestiones higiénicas y de decoro hay que cuidar el atuendo personal, pero sobre todo y más importante, que no se puede menoscabar la autoridad docente y soltarle a un profesor: “Métete en tus asuntos”.
Flaco favor, señores del Foro Social de Segovia, se hace cuando, en nombre del purismo ideológico, se convierte en “comportamiento sexista” lo que no deja de ser un claro caso de defensa de la autoridad docente. Y mal hacen los padres que no apoyan esa faceta inherente al proceso educativo. ¿Estamos tontos o qué? Los derechos están intrínsicamente asociados a las obligaciones, de otro modo, se convierten en privilegios.












27 agosto, 2018
El profesor quería retirar a la alumna el examen porque al agacharse se la vió la ropa interior. Lo cual SI es sexismo. Y mucho más cuando hablamos de una asignatura y una nota a la cual se la quiso negar la posibilidad de adquirir por su ropa lo cual ES SEXISMO y para nada tiene que ver con el resto del articulo donde se habla de botellones.
Tengan cuidado pues los ciudadanos, tienen paciencia a las mentiras pero no es eterna.
Ojalá tuvierais el valor de decirles a la cara a los colectivos que mencionais lo que publican respecto a ellos cuando son los defensores de cientos de ciudadanos que ven sus derechos burlados por una estructura patriarcal, cuando no racista o fasciosa.
Segovia sigue en lucha y ustedes siguen hablando.
27 agosto, 2018
CI: cuanta gilipollez en tan pocas palabras.
Que le digan a los hombres separados que les echan de sus casas y les fríen a pensiones a ver si esto es una sociedad patriarcal como usted dice. Y una mierda.