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¿Deben pagar impuestos los pobres?

La razón por la que el Salario Mínimo Interprofesional debe tributar IRPF consiste en que, de lo contrario, actúa como un fantástico desincentivador de la subida salarial, lo que a su vez, genera un contundente agujero en las arcas del Estado.

Con la actual subida el SMI queda en 16.576€ anuales (1.184€ en 14 pagas). Bien, supongamos que usted cobra un salario anual de 20.000€ (1.428€ mes), para 2025 grabado con un 24% de IRPF.  Eso quiere decir que deberá pagar 4.800€ en IRPF. Dicho de otro modo, su salario real quedará en 15.200. ¡Casi 100€ al mes por debajo del SMI! En otras palabras. Si no se grava el SMI, se corre el riesgo de que todos los que cobran menos de 22.000€ al año (y son legión, el salario medio en España es de 27.000€) vayan corriendo a sus jefes de personal a pedir, por favor, bájame el jornal que así gano más. Y esto no es ni serio.

Solo en un país como España, con una incultura fiscal supina,  se plantean estos debates tan cutres. Tener un tramo impositivo libre de impuestos es algo muy serio que debe ser estudiado con mucha cautela. Porque, además, del salario dependen otras fiscalidades como la Seguridad Social o los costes de gestión de las empresas. Si de repente los dos millones de trabajadores que no tributan se elevan a 4, no solo baja el ingreso en Hacienda, el boquete en las cuotas de la Seguridad Social será de flipar porque también paga más cuota el salario más alto. Me asombra que Yolanda Díaz no haya caído en eso. Bueno, no me asombra porque el concepto que inspiran las dotes cognitivas de muchos ministros no es nada alentador. Te encuentras a uno en un semáforo y en un arrebato de piedad lo primero que se te viene a la cabeza es cogerles de la manita para cruzar la calle. Así parecen de tantas tonterías que dicen al día.

Yolanda Díaz en la pasada edición de los premios Goya.

Otra cosa será que algún siglo de estos se aborde una verdadera reforma fiscal que evite lo que ocurre hoy, que el grueso del esfuerzo fiscal se centra en las clases trabajadoras a través de IRPF e IVA en tanto las corporaciones transnacionales y fondos internacionales de inversión (los que manejan el cotarro, vaya) se van de rositas. Otro dato, una persona jurídica paga Sociedades por valor lineal de un 25% con independencia del ingreso global (eso siempre que no haya deducciones, que algunas gordas las consiguen hasta pagar un 3%). Da lo mismo que seas Google que la modestísima editora de Acueducto2. En el IRPF, en cambio, el tramo más alto se puede ir al 47% y es gradual. Algo no va bien en la fiscalidad europea (no es un problema solo de España). De algún modo, hay que volver a fiscalizar los activos y las transferencias y reducir impuestos a los salarios.

Pero en una economía globalizada subir los impuestos a las empresas que más ganan o a los ricos, así a bulto, es más fácil de decir que de hacer.  Y este es el verdadero problema. El ámbito empresarial de negocio es multinacional y la fiscalidad nacional. Moraleja, hasta que no aparezcan sistemas de fiscalidad transnacionales los pobres pagaremos los impuestos de los ricos. Fin del debate.

 


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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