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Debate: Ramón Espinar ¿especulador o víctima?

Una operación inmobiliaria en la que está implicado el Senador por Madrid de Podemos, Ramón Espinar, ha abierto el debate en las redes sobre si Podemos es realmente el partido que dice ser, y si no se limita a ser un operación para sustituir a políticos galgos por podencos. Adicionalmente, el debate también toca al papel de grupos de comunicación que cargan contra Podemos, no solo con informaciones negativas, lo cual es siempre lícito, sino con informaciones sesgadas, inveraces o tergiversadas.

rafaelespinarVíctima. Es ya una página negra en la historia del periodismo español la manera como cabeceras del más sólido prestigio y grupos de comunicación del calibre de Prisa, Vocento o A3 Media, amplifican informaciones de carácter negativo para con Podemos cuando no distorsionan los hechos en un intento de proyectar sospechas de corrupción sobre el partido de Pablo Iglesias. Considerando “peligroso” para el sistema el ascenso de esta fuerza política, estos medios intentan proyectar sobre la opinión pública la imagen de Podemos como una banda de arribistas, tan potencialmente corruptos como cualquier otro partido político. La idea es  confundir a la opinión pública con informaciones de las que se desprenda un pesimista “todos son iguales”. A este fin, estos medios se valen de informaciones sesgadas cuando no inveraces o cuando no montajes.

El caso de Espinar es paradigmático. Como tantos otros jóvenes, con 21 años y en 2007 se apuntó a la bolsa de vivienda joven de la Comunidad de Madrid. Es importante señalar que se trata de una tipología inmobiliaria sujeta a cierto control estatal pero que difiere de los condicionantes inherentes a la Vivienda de Protección Oficial, algo que deliberadamente se ocultó en la información inicial. Posteriormente en 2010, con la vivienda acabada, Espinar termina de pagar la casa, que pocos meses después venderá a terceras personas. Como el propio Espinar ha declarado por activa y por pasiva, compró la casa en 2010 a pesar de que para entonces su situación personal no le permitía afrontar la hipoteca y con la idea de venderla a la menor oportunidad. Es importante destacar que de no haber procedido así Espinar hubiera perdido lo pagado como “reserva” al apuntarse a la promoción en 2007.

Es cierto que entre el valor de la casa en 2010 y pagado por Espinar, y el valor de la casa vendido pocos meses después hay una diferencia de 30.000€, que descontados impuestos, dejan un beneficio neto de 19.000€. Pero como han explicado los compradores, y a diferencia de tantos otros especuladores con este tipo de viviendas, Espinar dio el pase sin cobrar ni un euro en negro y aplicando estrictamente los valores de mercado estipulados por la Comunidad de Madrid.

En los años previos a la crisis inmobiliaria, y con los precios de la vivienda por las nubes, miles de personas se apuntaron a este tipo de promociones, algunos de ellos para comprarse una casa, otros por inversión. Unos y otros, a menudo y llegado el momento, se vieron en la tesitura de renunciar a la posesión, procediendo a vender la propiedad a terceros. Este parece haber sido el caso. Es particularmente valiosa la versión de los compradores, que atestiguan que la casa vendida por Espinar era la más barata que se les ofreció, por cuanto el resto de vendedores, a fin de soslayar la legislación pedían un plus en dinero negro. Todo indica por tanto que Espinar, al no poder hacer frente a la hipoteca y ante la tesitura de perder lo invertido inicialmente, procedió éticamente al vender la casa, limitándose a aplicar el precio estipulado por las condiciones de la promoción y con la supervisión de la Comunidad de Madrid.

Pedirle “responsabilidades políticas” desde medios que han defendido a capa y espada a notables corruptos es de un cinismo desolador.


Especulador. Con independencia de que una operación comercial puede ser perfectamente legal pero no siempre es ética, lo que nos encontramos en el caso de Ramón Espinar es una incoherencia grave entre lo que se dice y lo que se hace, especialmente grave en alguien que dice representar una total intransigencia no ya contra la corrupción, sino sobre las operaciones mercantiles especulativas legales.

¿Ganó o no ganó 30.000€ en cuestión de unos pocos meses Espinar dando el pase a una vivienda? Los ganó. Se ponga como se ponga, incurrió en una práctica clara de especulación inmobiliaria, compro una vivienda con la expectativa de que subiera de precio. Cuando las condiciones fueron esas, la vendió. Que no manejara dinero negro, que todo se hiciera (que está por ver) conforme a la ley, no altera el cuadro final. Espinar se lucró de la típica operación de especulación inmobiliaria, un lucro que él recrimina en según quién y defiende como lícito cuando es él el afectado.

No puedes ir por el mundo de inquisidor del vicio ajeno sin estar seguro de que el vicio no forma parte, también, de tus defectos. Lo que se enjuicia en este caso es esa hipocresía, de ir por la vida de “puro” en público y en privado no serlo tanto. Eso es doblemente grave en un político de Podemos, partido que surge contra las corruptelas sistémicas de los grandes partidos. ¿Acaso en Podemos no tienen a alguien con el historial abrumadoramente inmaculado para representarles? Aún admitiendo que Espinar obrara de buena fe, no es asumible para un partido como Podemos dejarse manchar por esta historia. Es cierto que muchas personas participaron en la época de operaciones similares, pero otros muchos millones de personas no. Puestos a representar las ideas que dice representar Podemos, seguro que otros militantes pueden defenderlas sin caer en contradicciones. Si no, es evidente que tienen un gran problema.

Por último, y aunque el hijo no tiene que pagar por los pecados del padre, un miembro especialmente llamativo de la denostada “casta”, en toda esta historia el “ser vos quien sois” sobrevuela el ambiente de principio a fin. Hay una vinculación familiar clara con la promotora ycon la banca que hizo la financiación. El mecanismo de atribución de la vivienda es discrecional. Demasiados argumentos contra Espinar. Una vez más la pregunta es si en Podemos no tienen para representarles a alguien sin tantas sombras. Y visto que no, y visto que no es la primera, ni la segunda ni la tercera actitud sospechosa de escasa ética que surge en Podemos, hay razones para inquietarse.

Author: Opinion

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