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Debate: ¿Mejora el fútbol con el videoarbitraje?

Un cierto caos ha acompañado las pruebas de arbitraje asistido con vídeo desarrolladas por la FIFA en el Mundial de Clubs. Una surrealista escena, con un gol legitimo, concedido primero, anulado después, y concedido finalmente, en el partido entre el América y el Real Madrid ha puesto en tela de juicio la implementación de este tipo de tecnología en el mundo arbitral futbolístico.

en-contraNo desde luego con las medidas ensayadas por la FIFA. Supeditar a un tercero que visiona el partido por televisión el dictamen de un árbitro no puede sistematizarse sin degradar el espectáculo del fútbol. “Oye, que en la jugada anterior el lateral izquierdo hace falta”, “el defensa estaba sujetando al delantero en el córner y es penalti”, “la entrada ha sido por detrás y merecedora de tarjeta”. Decisiones así cortan el ritmo del partido. En un juego tan complejo como el fútbol, con tanto contacto directo, y tanta interpretación del reglamento, pretender automatizarlo todo parece contraproducente.

El fútbol es rapidez. Ocurre lo mismo que en baloncesto, en un momento dado el juego puede ser muy intenso y rápido, lo que dota de emoción al espectáculo. Buscar enmiendas arbitrales de manera sistemática va contra la esencia. Otra cosa es que en partidos de gran trascendencia se habiliten mecanismos extraordinarios destinados, por ejemplo, a evitar la confusión que produce el gol fantasma o a rectificar un fuera de juego clamoroso. Eso puede ser interesante.  Igualmente, puede ser comprensible, a toro pasado y sin rectificar el resultado, agravar o atenuar la sanción a un jugador. Es el típico caso de la tarjeta mal enseñada. Pero el recurso a un arbitro asistente que dicta al arbitraje lo que hay en función de los medios tecnológicos disponibles no puede sistematizarse.

Hay que considerar que el fútbol es un deporte de contacto, dependiendo en gran medida del carácter del árbitro la penalización de determinadas faltas. Hay árbitros y tradiciones futbolísticas más indulgentes con el juego duro. Árbitros que solo pitan penaltis clamorosos, fueras de juego evidentes. Y al revés, otros más exigentes con el reglamento. Que haya de todo añade un interesante factor de incertidumbre en el terreno de juego. Pongamos que los defensas saben que una máquina vigila en todo momento el fuera de juego, la tendencia sería adelantar la línea a sabiendas que están blindados de error arbitral. Eso achica el campo y no contribuye precisamente a la hermosura del espectáculo. Al revés, si el defensa sabe que existe un margen de error en esa decisión tiene que plantear el marcaje de otra manera. Por la misma razón, un delantero podría especializarse en forzar penaltis a sabiendas que hay una maquinaria detrás que interpretaría a su favor el reglamento.

En resumen, está claro que desde la tecnología se pueden aportar recursos al árbitro, y no siempre desde una tecnología compleja, como ocurre con el pote de spray que ayuda a delimitar barreras evitando el patético espectáculo de las picardías, pero desde luego no se puede sistematizar tal como lo ha hecho la FIFA en la prueba de la World Cup, que por cierto, menudo peñazo.


AfavorA ver si se usa el videoarbitraje en tenis, en hockey, en rugby (especialmente en el americano), en badminton, en voley, en taekwondo, en artes marciales… ¿Por qué razón no podría aplicarse esa misma tecnología en el fútbol? Lo único que hay que hacer es acertar con la implementación de esas ayudas, acaso fomentando la reclamación de parte del perjudicado y limitada a un número de reclamaciones por encuentro o fórmulas que bien utilizadas encajen con la filosofía del fútbol como espectáculo.

Estamos demasiado acostumbrados a que errores arbitrales adulteren una competición y eso no es de recibo. Si hay medios para minimizar el impacto del error arbitral en el resultado, hay que utilizarlos. Otra cosa será que la implementación se haga mejor o peor.

En muchas ligas de fútbol se usa el ojo del halcón y no pasa nada. En todos los partidos hay tecnología de comunicación entre el árbitro y el asistente. ¿Ha empeorado eso el espectáculo? Incluso alguna vez ha pasado que, no estando seguro de la jugada, el árbitro por sí mismo detiene el partido y consulta las cámaras. No pasa nada.

Como deporte rápido que es, las decisiones arbitrales, todas, conllevan un alto grado de incertidumbre. Exigimos al árbitro que acierte en diagnósticos que, a menudo, ni visionando 30 veces las cámara, resultan evidentes. Si se les puede ayudar en ese menester de una manera que encaje con el espectáculo no hacerlo es retrógrado.

Por último, en el partido en cuestión, el árbitro concedió el gol, desde la asistencia técnica le pidieron que revisara su decisión, así lo hizo el árbitro y legalizó el gol. ¿Dónde está el problema? Si hubiera sido un Madrid-Barça que llega con empate a cero al descuento, ¿alguien se hubiera quejado?

Author: Opinion

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1 Comment

  1. Totalmente de acuerdo. La tecnología es objetiva y parte de la esencia del fútbol es el árbitro.

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