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Borondo “indoor” en el Esteban Vicente

Omnipresente en las calles de Segovia con las vallas publicitarias reconvertidas en capítulos de la epopeya comunera, la obra de Gonzalo Borondo sigue su expansión por su localidad adoptiva, entrando desde ayer en el Esteban Vicente. Hasta el 26 de septiembre, el museo de la Diputación de Segovia acogerá la muestra Hereditas. En palabras del propio autor definida como “una especie de conciliación del lugar con el pasado; un concepto que partió de la idea de entender, como en otros trabajos, la historia del lugar, su función, todo lo que engloba el espacio y deriva en la idea de reflexionar sobre la herencia y el pasado entendido como los hechos y sucesos que componen una ciudad que acaba siendo lo que es contra lo que no pudo ser”.

Tras esta metafísica borondoniana el espectador verá, en primer lugar, una compleja intervención en el espacio expositivo (nada de lienzos aparcados en una pared). “El museo ha dado la vuelta como un calcetín”, explicaba el comisario de la muestra, José María Parreño en la idea de “generar lugares”. A través de una amplia variedad de soportes (instalaciones, pintura, proyecciones, pintura que se convierte en escultura y al revés, animaciones, ilusiones ópticas, efectos sonoros o haciendo uso de la tecnología digital) el artista nos proyecta a su particular universo en el que como fantasmas de un pasado, objetos a veces raídos, otras carcomidos por la maleza, cobran un significado inédito. Que viene a ser la magia de Borondo y lo que confiere tanta personalidad a su obra, esta capacidad de sugerir universos alternativos a través de objetos cotidianos (o no tanto, también hay una espectacular alfombra cárnica)  masacrados o  redimidos por el verdadero protagonista de la ¿pintura? de Borondo: el tiempo.

Buena prueba es esa especie de altar barroco vegetal elegido para la presentación de la muestra, uno de los cuatro espacios temáticos ideados para la muestra. Que es la primera que el autor, habitualmente enfocado al trabajo en arte urbano, ofrece en un museo.

Hereditas, con sus cuatro espacios vertebradores (Herba, Petra, Carnis y Eter) se enmarca en el programa Semilleros, con el que el Esteban Vicente trata de difundir a los autores locales. La de Borondo es la más espectacular de las hasta ahora exhibidas.  Un viaje inmersivo y gratuito a quienes la visiten en horario de martes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas hasta el 30 de junio y de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas del 1 de julio al 26 de septiembre; de 11:00 a 20:00 horas los sábados; y de 11:00 a 15:00 horas los domingos y festivos.


Author: Cultura

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6 Comments

  1. Visto

    Y, desde mi modesta opinión, perfectamente prescindible.

    Este chico creo que se está quemando con tanta presencia en Segovia, y aunque esto sea cuestión de gustos, me parece que lo que está montado en el Esteban Vicente es un poco…un bluff. Supongo que una millonada para algo que deja completamente indiferente. Al menos a mi.

    Con esa cantinela de exponer lo que hagan segovianos, más allá de su calidad, están consiguiendo ahondar más aun en lo que ya lleva muuchos años pasando. Que nos preguntemos a santo de qué permanece abierto este cuchitril cortijero que es el Esteban Vicente, que es un antro totalmente escondido y prescindible de la ciudad, y que sólo vale para justificar los sueldos de los que allí están. Ese dinero tendría, a mi parecer, otros destinos mucho más necesarios ahora mismo.

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    • Yo si que me pregunto si su comentario es producto de algún tipo de resentimiento contra el Museo en el que trabajan bastantes personas. Pena que se esconda cual cobarde sin dar la cara para juzgar su trabajo que seguramente de mucho que desear porque no se quien le podría aguantar viendo tan “dulce” y considerada personalidad, Sr “Fuencislo”.

      Saludos

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      • Hombre, Sr “Anacleto”, nombre sin duda verídico, que yo vierta mi modesta opinión sobre el interés d ela exposición y sobre el papel del este “museo” en mi ciudad no creo que merezca un comentario tan gratuitopor su parte, no???.

        Respeto que crea que yo pueda estar resentido, pero le digo que no, en absoluto, que no hay nada de lo que usted indica, más allá de que me gusta que no se tire mi dinero como contribuyente, y estimo que en ese lugar se tira mi dinero. Que usted opina lo contrario?. Estupendo, pero lo mismo puede argumentar, como yo he hecho.

        Que usted diga que mi trabajo deja mucho que desear o hable de mi dulce personalidad….que quiere que le diga….se comenta solo.

        Insisto en mi tesis. La expo es condenamente mala y oscura, modifica una de las pocas cosas buenas que tiene ese “museo”, que es el espacio, es cruda y fea, no está an absoluto explicada, y me parece una cabezonería muy cazurra meter a artistas de Segovia sean como sean, y este muchacho ya se repite más que la sopa, y cansa de puro repetitivo.

        Y tengo, creo, todo el derecho a opinar que es una institución sobrante y que nada aporta a nuestra sociedad local, salvo un gasto desorbitado que yo no veo en absoluto justificado. Si usted cree lo contrario, me parece muy respetable, pero no lo argumenta en nada que no sea en hablar mal de mi sin conocerme.

        Poco argumento es ese,no???? A usted le gusta la exposición o le parece que este “museo” es muy mecesario??..porque no lo sé, no lo explica

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        • La verdad que la Cultura en Sg es para irse corriendo a Madrid cuando nos dejen. Sobran los “happening low cost” de La Alhóndiga y sus exposiciones de fotos porque no hay dinero. La Casa de la Lectura, eternamente cerrada para que no lea nadie o La Cárcel Centro de Creación, donde no se produce nada de nada y está más días del año cerrada que abierta con un coste de más de 10 millones de euros en su rehabilitación para dar conferencias de la Alcaldesa. Todo eso no es Cultura.

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          • Como sobran los comentaristas calimochos “Azules de caviar y White Horse”.

  2. No te cuento los puretas de “La Concha” Rojos de langostinos y gin tonic colorado en terracita leyendo “El País”, en horario de trabajo, claro. La “Divine gauche” de estómagos agradecidos que durante décadas han vivido de Culturilandia del Ayto.

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